Max von Sydow fue la estrella del festival

El actor, recordado por sus roles protagónicos en los filmes de Ingmar Bergman, recibió el Premio Donostia. "No creo haber sido el alter ego de Bergman", les dijo a los periodistas. Dos realizaciones en competencia se proyectaron ayer y no tuvieron una cálida acogida. Una cinta sobre los nuevos ricos en Irlanda.

CENTRO DE ATENCION. El protagonista de “El séptimo sello” afirmó que los ensayos son los momentos creativos.(REUTER)
CENTRO DE ATENCION. El protagonista de “El séptimo sello” afirmó que los ensayos son los momentos creativos.(REUTER)
25 Septiembre 2006
San Sebastián.- El actor sueco Max von Sydow se convirtió ayer en el centro de atracción de la 54a edición del Festival de Cine de San Sebastián, que lo distinguió con el Premio Donostia, tanto por su destacada labor dentro del cine europeo como por la calidad y extensión de una filmografía iniciada en 1959 con "La señorita Julia", y que abarca un centenar de filmes.
Aunque trabajó con una larga y diversa lista de realizadores, que incluye desde Woody Allen a Bille August, pasando por John Houston, William Friedkin y Sydney Pollack, entre muchos otros, la figura de Max von Sydow quedará siempre asociada al protagonista de los filmes del genial Ingmar Bergman durante cerca de 15 años, en los que realizó parte de sus mejores filmes.
"No es absolutamente correcto considerarme el alter ego de Bergman, si bien es cierto que algunos personajes que hice en filmes de Bergman incluyen aspectos de su personalidad", aseguró von Sydow a la prensa en una conferencia de prensa realizada en el Palacio Kursaal a propósito de la recepción del premio.
El actor, nacido en la ciudad sueca de Lund en 1929, relató que en la película "El mago" su personaje se ve enfrentado a la burocracia administrativa sueca. "Esto refleja la situación que atravesaba Bergman en Suecia en ese entonces", señaló, y habló también de su papel en "El séptimo sello". "Allí compongo un personaje en busca de la revelación espiritual y en conflicto con la fe, algo que atormentó el interior de Bergman durante mucho tiempo", explicó.
Pero, a pesar de estos ejemplos, Max von Sydow señaló que no cree haber sido el alter ego del realizador con el que colaboró entre 1957 y 1971, "al menos no más que otros actores que trabajaron con él, como Erland Josephson", remarcó.
Amable, abierto a las preguntas y algo olvidadizo cuando necesitó precisar algunas actuaciones en determinadas películas o compañeros de elenco, Max von Sydow comentó que aún se mantiene en contacto con Bergman y aclaró al mismo tiempo que, a pesar de su extensa carrera cinematográfica, siempre prefirió hacer teatro. "No quiero desilusionarlos y menos cuando me están entregando un premio como este, pero yo siempre he preferido el teatro, y dentro del teatro la etapa de los ensayos, que es el momento más creativo, cuando se crean los personajes", señaló. Haciendo un rápido recorrido por su carrera, indicó que "Pelle, el conquistador" es su trabajo preferido.

Una película de una directora francesa presentó un crudo retrato sobre Africa
El aplauso fue moderado, pero la dureza de "Si le vent suoleve les sables", de la directora francesa Marion Hansel, no pasó inadvertida entre los espectadores. La película, basada en la novela "Chamelle", de Marc Durin-Valois, compite por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, donde también se presentó a concurso "The Tiger?s Tail", del británico John Boorman.
"Si le vent suoleve les sables" no está localizada en ningún país africano concreto, pero el desierto de piedra y arena de Yibuti se ha convertido en el escenario de esta tragedia de éxodo y búsqueda, marcada por la mano de la naturaleza y por la mano del hombre. La película es un crudo retrato de Africa, donde persisten conflictos endémicos olvidados (e ignorados) en los medios de comunicación occidentales, donde miles de personas se quedan sin sus escasos recursos (unas pocas cabezas de ganado) por la sequía y, además, viven hostigadas por guerras civiles o grupos armados.
La película tuvo una acogida modesta, mucho menos cálida que la que se dio a "The Tiger?s Tail", del británico John Boorman, sobre los nuevos ricos en Irlanda.
Brendan Gleeson da vida a un constructor de orígenes humildes que se ha convertido en uno de los empresarios más ricos de Dublin. Se encuentra en la cumbre cuando de repente comienza a creer que tiene alucinaciones porque ve un doble de él. Además, su esposa (Kim Cattrall, desconfía de él, mientras que su hijo cuestiona su forma de ganar dinero.
En una edición con una pobre nómina de celebridades, el festival tuvo ayer en Max von Sydow el principal atractivo.(Telam-DPA)

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