25 Septiembre 2006 Seguir en 
SAN PABLO, Brasil.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió ayer a sus seguidores una victoria electoral en primera vuelta, pese a los escándalos políticos que involucran a miembros de su Partido de los Trabajadores (PT). En la recta final de la campaña para los comicios generales del domingo, en los que Lula aparece como amplio favorito para lograr su reelección, el mandatario minimizó el escándalo que provocaron el reciente relevo de su jefe de campaña y la renuncia de un auxiliar de la presidencia. “Pueden hacer denuncias, hacer lo que quieran. No hay problema; vamos a ganar con la cara limpia”, dijo Lula en Sorocaba, San Pablo, el mayor distrito electoral de Brasil, donde concentrará gran parte de su actividad proselitista en esta última semana de campaña.
El escándalo surgió luego de que la policía detuvo a dos miembros del PT con millones de reales en efectivo, que iban a ser usados para comprar documentos que supuestamente vinculaban a opositores en actos ilícitos, entre ellos, licitaciones fraguadas. La maniobra buscaba perjudicar especialmente a José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), favorito a ganar la gobernación del clave Estado de San Pablo. Además, buscaba enlodar la candidatura de Geraldo Alckmin, también del PSDB, y principal rival de Lula en la disputa por la presidencia.
El nuevo escándalo, que puso a Lula a la defensiva y creó un clima de optimismo en la campaña de Alckmin sobre sus chances de forzar una segunda vuelta, impactó sin embargo levemente en las encuestas de intención de voto, que siguen mostrando que Lula sería reelecto sin necesidad de un ballottage. (Reuter)
El escándalo surgió luego de que la policía detuvo a dos miembros del PT con millones de reales en efectivo, que iban a ser usados para comprar documentos que supuestamente vinculaban a opositores en actos ilícitos, entre ellos, licitaciones fraguadas. La maniobra buscaba perjudicar especialmente a José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), favorito a ganar la gobernación del clave Estado de San Pablo. Además, buscaba enlodar la candidatura de Geraldo Alckmin, también del PSDB, y principal rival de Lula en la disputa por la presidencia.
El nuevo escándalo, que puso a Lula a la defensiva y creó un clima de optimismo en la campaña de Alckmin sobre sus chances de forzar una segunda vuelta, impactó sin embargo levemente en las encuestas de intención de voto, que siguen mostrando que Lula sería reelecto sin necesidad de un ballottage. (Reuter)
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