24 Septiembre 2006 Seguir en 
París/Washington.- El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Philippe Douste-Blazy, puso hoy en duda la muerte del líder de la red terrorista Al Qaida, Osama bin Laden.
"Nosotros no tenemos ninguna información de problemas de salud ni tampoco de la muerte de Bin Laden", afirmó Douste-Blazy en declaraciones televisivas. Un periódico francés reveló este sábado un documento clasificado del servicio secreto exterior galo, el DGSE, según el cual el servicio secreto de Arabia Saudí está convencido de que el líder terrorista falleció el 23 de agosto a causa de una crisis tifoidea.
El canciller francés, médico a su vez, dudó también del cuadro de salud referido. La supuesta paralización de sus piernas le pareció asimismo "totalmente anacrónica". Por su parte, el ex presidente estadounidense Bill Clinton reaccionó con gran enfado a la acusación de que su gobierno hizo demasiado poco para detener a Bin Laden, durante una entrevista para un "talkshow" de la emisora estadounidense Fox News. Clinton alegó que el gobierno del actual presidente del país, George W. Bush, contó con el triple de tiempo del que él tuvo para detener a Bin Laden.
En los primeros ocho meses de su mandato, el tema Bin Laden no estuvo en la agenda de la administración Bush, añadió Clinton. "Yo intenté realmente acabar con su vida, (...) pero no lo conseguí y lo lamento, pero me acerqué a él más que nadie desde entonces", aseguró.
En tanto, Afganistán y Pakistán siguen discutiendo sobre el paradero del líder de Al Qaida. El presidente afgano Hamid Karzai dijo hoy a la emisora estadounidense CNN que Bin Laden se encuentra en el exterior y no está más en Afganistán, después de que fuera expulsado del país tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
"Realmente no tenemos información concreta sobre dónde se encuentra exactamente en la frontera entre Afganistán y Pakistán ni cómo se moviliza", señaló Karzai. Previamente, el presidente paquistaní Pervez Musharraf había criticado a Afganistán durante una conferencia de prensa en Nueva York. "En Afganistán tienen que hacer más.
El problema está en Afganistán y genera complicaciones para Pakistán", manifestó Musharraf. Ambos mandatarios discutirán la próxima semana con Bush medidas para la lucha contra el terrorismo. La eventual muerte del fundador de la red terrorista Al Qaida sería políticamente ventajosa para el presidente Bush, pero no debilitaría el terrorismo islamista, opina el experto francés Pascal Boniface, en declaraciones publicadas hoy en París.
Boniface, director del Instituto para Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de París, aseguró al periódico dominical "Le Journal du Dimanche" que incluso en el caso de que Bin Laden hubiese muerto al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre de 2001, su desaparición no habría evitado los atentados terroristas perpetrados en julio del año pasado en Londres.
Según el experto francés, si bien las células terroristas que operan en el mundo reivindican sus atentados en nombre de Al Qaida, ellas no reciben de Bin Laden órdenes para cometer los ataques.
Para Boniface, la hipótesis sobre la muerte de Bin Laden es creíble. Bush sacaría provecho de su muerte, incluso en el caso de que Bin Laden no hubiese sido ultimado, ya que podría alegar que el líder terrorista murió a consecuencia de la gran presión que suponía para él la operación montada para perseguirlo, explicó. A diferencia de otros años, en lo que va de 2006 no se han difundido mensajes videograbados de Bin Laden, sino solamente audios. La más reciente declaración de Al Qaida no fue formulada por Bin Laden, sino por su lugarteniente, Aiman al Zawahiri. (DPA)
"Nosotros no tenemos ninguna información de problemas de salud ni tampoco de la muerte de Bin Laden", afirmó Douste-Blazy en declaraciones televisivas. Un periódico francés reveló este sábado un documento clasificado del servicio secreto exterior galo, el DGSE, según el cual el servicio secreto de Arabia Saudí está convencido de que el líder terrorista falleció el 23 de agosto a causa de una crisis tifoidea.
El canciller francés, médico a su vez, dudó también del cuadro de salud referido. La supuesta paralización de sus piernas le pareció asimismo "totalmente anacrónica". Por su parte, el ex presidente estadounidense Bill Clinton reaccionó con gran enfado a la acusación de que su gobierno hizo demasiado poco para detener a Bin Laden, durante una entrevista para un "talkshow" de la emisora estadounidense Fox News. Clinton alegó que el gobierno del actual presidente del país, George W. Bush, contó con el triple de tiempo del que él tuvo para detener a Bin Laden.
En los primeros ocho meses de su mandato, el tema Bin Laden no estuvo en la agenda de la administración Bush, añadió Clinton. "Yo intenté realmente acabar con su vida, (...) pero no lo conseguí y lo lamento, pero me acerqué a él más que nadie desde entonces", aseguró.
En tanto, Afganistán y Pakistán siguen discutiendo sobre el paradero del líder de Al Qaida. El presidente afgano Hamid Karzai dijo hoy a la emisora estadounidense CNN que Bin Laden se encuentra en el exterior y no está más en Afganistán, después de que fuera expulsado del país tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
"Realmente no tenemos información concreta sobre dónde se encuentra exactamente en la frontera entre Afganistán y Pakistán ni cómo se moviliza", señaló Karzai. Previamente, el presidente paquistaní Pervez Musharraf había criticado a Afganistán durante una conferencia de prensa en Nueva York. "En Afganistán tienen que hacer más.
El problema está en Afganistán y genera complicaciones para Pakistán", manifestó Musharraf. Ambos mandatarios discutirán la próxima semana con Bush medidas para la lucha contra el terrorismo. La eventual muerte del fundador de la red terrorista Al Qaida sería políticamente ventajosa para el presidente Bush, pero no debilitaría el terrorismo islamista, opina el experto francés Pascal Boniface, en declaraciones publicadas hoy en París.
Boniface, director del Instituto para Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de París, aseguró al periódico dominical "Le Journal du Dimanche" que incluso en el caso de que Bin Laden hubiese muerto al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre de 2001, su desaparición no habría evitado los atentados terroristas perpetrados en julio del año pasado en Londres.
Según el experto francés, si bien las células terroristas que operan en el mundo reivindican sus atentados en nombre de Al Qaida, ellas no reciben de Bin Laden órdenes para cometer los ataques.
Para Boniface, la hipótesis sobre la muerte de Bin Laden es creíble. Bush sacaría provecho de su muerte, incluso en el caso de que Bin Laden no hubiese sido ultimado, ya que podría alegar que el líder terrorista murió a consecuencia de la gran presión que suponía para él la operación montada para perseguirlo, explicó. A diferencia de otros años, en lo que va de 2006 no se han difundido mensajes videograbados de Bin Laden, sino solamente audios. La más reciente declaración de Al Qaida no fue formulada por Bin Laden, sino por su lugarteniente, Aiman al Zawahiri. (DPA)
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