El hechizo de un bandoneón con corazón

El gran bandoneonista y director sorprendió a los tucumanos con un espectáculo en el que el tango y la milonga fueron los protagonistas. La emoción al ritmo del 2 x 4.

EN ACCION. Leopoldo Federico se llevó todos los aplausos y, al final del espectáculo, el público lo ovacionó. LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA
EN ACCION. Leopoldo Federico se llevó todos los aplausos y, al final del espectáculo, el público lo ovacionó. LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA
24 Septiembre 2006
Compositor, director y arreglador, Leopoldo Federico es uno de los últimos maestros de la época clásica del tango. Y el viernes por la noche lo demostró cabalmente.
Ante un auditorio expectante, que colmó el teatro San Martín, el legendario bandoneonista presentó un espectáculo que dejó a los tucumanos con ganas de ponerse a bailar en pleno escenario. “Es un grande la música ciudadana. Nunca había tenido la oportunidad de escucharlo en vivo y, la verdad que me voy encantada”, comentó Isabel Medina de Carrizo, una jubilada de 64 años que asistió al teatro acompañada por su nieto Rodrigo, de 18 años.
El bandoneón del artista pareció hechizar a todos. “Es un maestro. Creo que no hay otro como él”, comentó Néstor Molina, de 74 años, quien confesó que conoció a su mujer en una tanguería de Buenos Aires. “Este espectáculo me trajo recuerdos de lo mejor del dos por cuatro”, agregó.
A tal punto hechizó Leopoldo Federico a los tucumanos, que una pareja decidió que iría a una tanguería a bailar a la salida del teatro. “Es impresionante la convocatoria de este gran artista. Me parece que hace mucho tiempo que en Tucumán no teníamos un espectáculo de esta envergadura”, manifestó Aída Bertotti, una italiana que llegó a Buenos Aires en 1930 y, dos años después ya estaba completamente enamorada del tango.
La orquesta que acompañó a Leopoldo Federico también acaparó los aplausos. “Es un orgullo nacional. Por algo han recibido tantos premios y han dado la vuelta al mundo”, manifestó Ricardo Moreno, de 35 años.
Pero no sólo el público adulto ovacionó los artistas. Los jóvenes también se mostraron satisfechos. “Es un referente único del tango”, dijo Lucas, de 22 años.

La emoción llegó con un homenaje

Además del ritmo del dos por cuatro, la emoción también estuvo presente en el espectáculo. Sobre todo cuando el secretario de Cultura de la provincia, Mauricio Guzman hizo entrega a Leopoldo Federico de un libro sobre Tucumán. “Este es un hecho histórico, porque hace más de 40 años que este gran artista no venía a la provincia”, declaró.
La Fundación Ateneo del Tango también quiso homenajear al bandoneonista. Por eso, al final del espectáculo, su presidente Hugo Altamiranda, le entregó una medalla que lo designa como ciudadano ilustre de la provincia de Tucumán. “Es una distinción que el artista merece y que se hace extensiva a su orquesta, que lo acompañó brillantemente”, dijo.






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