22 Septiembre 2006 Seguir en 
BRASILIA.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, repudió un intento de miembros de su partido de comprar documentos para acusar de ilícitos a opositores y aseguró ser enemigo de esas prácticas, cuya revelación causó una crisis en su campaña por la reelección.
A nueve días de los comicios del 1 de octubre, para los que Lula es favorito, la información provocó un escándalo que golpeó al oficialista partido de los Trabajadores (PT) y a cercanos auxiliares del mandatario, y dio fuerza a una oposición que parecía derrotada. “Las personas son insanas cuando tienen ese comportamiento político”, dijo Lula. Calificó el intento de adquirir esos documentos, por los que la policía detuvo a dos miembros del PT con millones de reales en efectivo, de algo abominable, y dijo que siendo favorito para ganar la elección el hecho “no me ayuda un milímetro en la campaña”.
Los supuestos documentos incriminatorios buscaban vincular a un caso de licitaciones públicas fraguadas al candidato favorito a la gobernación de San Pablo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y enlodar la campaña de Geraldo Alckmin, también del PSDB y principal rival electoral de Lula.
Siete miembros del PT, entre ellos un ahora ex custodio de Lula, un ex sindicalista que preparaba los asados del mandatario y un íntimo allegado del presidente del partido, Ricardo Berzoini, fueron involucrados en el caso. El escándalo provocó el relevo de Berzoini como jefe del comando de campaña de Lula, cargo para el que fue designado el actual asesor del mandatario para asuntos de política externa, Marco Aurelio García.
García dijo que el caso no afectará el favoritismo de Lula para ser reelecto. (Reuter)
A nueve días de los comicios del 1 de octubre, para los que Lula es favorito, la información provocó un escándalo que golpeó al oficialista partido de los Trabajadores (PT) y a cercanos auxiliares del mandatario, y dio fuerza a una oposición que parecía derrotada. “Las personas son insanas cuando tienen ese comportamiento político”, dijo Lula. Calificó el intento de adquirir esos documentos, por los que la policía detuvo a dos miembros del PT con millones de reales en efectivo, de algo abominable, y dijo que siendo favorito para ganar la elección el hecho “no me ayuda un milímetro en la campaña”.
Los supuestos documentos incriminatorios buscaban vincular a un caso de licitaciones públicas fraguadas al candidato favorito a la gobernación de San Pablo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y enlodar la campaña de Geraldo Alckmin, también del PSDB y principal rival electoral de Lula.
Siete miembros del PT, entre ellos un ahora ex custodio de Lula, un ex sindicalista que preparaba los asados del mandatario y un íntimo allegado del presidente del partido, Ricardo Berzoini, fueron involucrados en el caso. El escándalo provocó el relevo de Berzoini como jefe del comando de campaña de Lula, cargo para el que fue designado el actual asesor del mandatario para asuntos de política externa, Marco Aurelio García.
García dijo que el caso no afectará el favoritismo de Lula para ser reelecto. (Reuter)
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