Una misión se convierte en pesadilla

"16 calles". Aunque no lo parezca, Willis logra apartarse de esa imagen de héroe que tuvo durante tantos años, y compone una versión mayor, y distinta, de aquellos personajes.

EN EL CAMINO. Un detective debe trasladar a un testigo ante un juzgado, pero en el corto trayecto tendrá que enfrentar a quienes quieren matarlo.(TELAM)
EN EL CAMINO. Un detective debe trasladar a un testigo ante un juzgado, pero en el corto trayecto tendrá que enfrentar a quienes quieren matarlo.(TELAM)
21 Septiembre 2006
A las 8:02 de la mañana, el detective de la policía de Nueva York Jack Mosley (Bruce Willis) recibe una misión aparentemente sencilla. El delincuente Eddie Bunker (Mos Def) está citado para testificar ante un gran jurado a las 10 en punto y lo debe trasladar de la celda al juzgado, a 16 calles de distancia.
Cuando Jack, que tiene serios problemas con el alcohol, mete a Eddie en el asiento trasero de su coche y se dispone a atravesar Nueva York, no se da cuenta de que lo sigue una furgoneta. Jack decide parar ante una tienda de licores para comprar el desayuno. De repente Eddie, que espera en el interior del coche, se encuentra con una pistola apuntando a su cabeza. Afortunadamente, el detective Jack aparece justo a tiempo de evitar la tragedia. Cuando Jack llama pidiendo refuerzos, los primeros en aparecer en el lugar son el detective de homicidios Frank Nugent (David Morse) y su equipo. Eddie se queda pálido al instante: uno de los detectives del equipo de Nugent es el hombre contra el que debe testificar. En un segundo, el sencillo viaje al centro de la ciudad de Jack se convierte en una pesadilla. Jack y Eddie se juegan la vida para recorrer el angustiante camino que los separa de los juzgados.
Estas son también las calles de Jack, y no se va a quedar quieto. En Eddie encuentra la determinación, la esperanza y la fuerza para hacer lo que debió haber hecho seis años atrás. Esta es la historia de cómo pueden llegar a cambiar dos hombres y de cómo uno puede hacer cambiar al otro, a través de una tensa lucha entre la vida y la muerte a lo largo de 16 calles de distancia.
La crítica ha destacado la labor de las actuaciones; el personaje que interpreta Bruce Willis queda perfectamente definido en su primera escena, en tan sólo 30 segundos.
Aunque no lo parezca, Willis logra apartarse de esa imagen de héroe que tuvo durante tantos años, y compone una versión mayor, y distinta, de aquellos personajes. A su antagonista, David Morse, le toca componer un villano interesante, con algo que decir, y no limitarse simplemente a ser el malo de la función. Sus enfrentamientos cara a cara con Willis son de lo mejor de la película.

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