20 Septiembre 2006 Seguir en 
Roma.- El papa Benedicto XVI reafirmó hoy su "profundo respeto" por el islam y subrayó que el Vaticano busca el diálogo con todas las culturas y religiones.
Durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza de San Pedro y vigilado de cerca por la policía y las fuerzas de seguridad, el sumo pontífice de la Iglesia Católica reiteró que sus controvertidas declaraciones sobre el islam del martes de la semana pasada fueron malinterpretadas.
En el discurso que pronunció en la universidad alemana deRatisbona, cuando citó a un emperador bizantino del siglo XIV que fustigó la expansión violenta del islam, pretendía dejar claro que la religión y la violencia no pertenecen a la misma categoría, sino la religión y la razón, dijo el pontífice.
Los creyentes reaccionaron con gran ovación a las palabras delPapa. "Tengo un profundo respeto por las religiones y especialmente por los musulmanes con los que veneramos a un solo Dios y con los que cooperamos en aras de los objetivos de la justicia, la paz y la libertad", dijo.
"Las palabras del emperador bizantino no reflejan mi opinión y nopretendía de ninguna manera hacerlas mía", alegó.
Benedicto XVI había desatado una oleada de furia en el mundomusulmán cuando citó a un emperador bizantino, que opinaba que el profeta Mohamed sólo trajo el "mal y lo inhumano" porque pretendía extender la fe con la espada.
Tras las protestas que se produjeron en el mundo islámico,Benedicto XVI lamentó el pasado domingo que sus declaraciones fueran malinterpretadas.
Alegó que pretendió hacer del rechazo a la extensión de la fe pormedio de la violencia el centro de su discruso, en vista del terrorismo islamista, pero que la cita no reflejaba su opinión.
El pontífice no se retractó, sin embargo, de sus palabras. Tras las amenazas de grupos radicales islamistas contra Roma y elVaticano se incrementaron desde hace días las medidas de seguridad en torno a la Basílica de San Pedro y hoy se mezclaron entre la multitud numerosos policías vestidos como civiles.
Además, se realizaron controles con detectores de metales a losasistentes a la Plaza de San Pedro, donde a primeras horas de la mañana se formaron largas colas.
Mientras tanto, la furia del mundo musulmán empieza a apaciguarse.
El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad expresó su respeto por el Papa mientras Marruecos envió de nuevo a su embajador al Vaticano, después de haberlo llamado a consultas a Rabat. (DPA).
Durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza de San Pedro y vigilado de cerca por la policía y las fuerzas de seguridad, el sumo pontífice de la Iglesia Católica reiteró que sus controvertidas declaraciones sobre el islam del martes de la semana pasada fueron malinterpretadas.
En el discurso que pronunció en la universidad alemana deRatisbona, cuando citó a un emperador bizantino del siglo XIV que fustigó la expansión violenta del islam, pretendía dejar claro que la religión y la violencia no pertenecen a la misma categoría, sino la religión y la razón, dijo el pontífice.
Los creyentes reaccionaron con gran ovación a las palabras delPapa. "Tengo un profundo respeto por las religiones y especialmente por los musulmanes con los que veneramos a un solo Dios y con los que cooperamos en aras de los objetivos de la justicia, la paz y la libertad", dijo.
"Las palabras del emperador bizantino no reflejan mi opinión y nopretendía de ninguna manera hacerlas mía", alegó.
Benedicto XVI había desatado una oleada de furia en el mundomusulmán cuando citó a un emperador bizantino, que opinaba que el profeta Mohamed sólo trajo el "mal y lo inhumano" porque pretendía extender la fe con la espada.
Tras las protestas que se produjeron en el mundo islámico,Benedicto XVI lamentó el pasado domingo que sus declaraciones fueran malinterpretadas.
Alegó que pretendió hacer del rechazo a la extensión de la fe pormedio de la violencia el centro de su discruso, en vista del terrorismo islamista, pero que la cita no reflejaba su opinión.
El pontífice no se retractó, sin embargo, de sus palabras. Tras las amenazas de grupos radicales islamistas contra Roma y elVaticano se incrementaron desde hace días las medidas de seguridad en torno a la Basílica de San Pedro y hoy se mezclaron entre la multitud numerosos policías vestidos como civiles.
Además, se realizaron controles con detectores de metales a losasistentes a la Plaza de San Pedro, donde a primeras horas de la mañana se formaron largas colas.
Mientras tanto, la furia del mundo musulmán empieza a apaciguarse.
El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad expresó su respeto por el Papa mientras Marruecos envió de nuevo a su embajador al Vaticano, después de haberlo llamado a consultas a Rabat. (DPA).
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