Según Sbaraglia, "hay que hablar de los buenos"

El actor argentino presentó "Salvador", un filme que cuenta la trágica historia de un ajusticiado por el franquismo. "Hoy sabemos más de los malos, de los dictadores, que de los buenos", reflexionó.

“TIPO DURO”. En el filme, interpreta a un funcionario de prisiones.
“TIPO DURO”. En el filme, interpreta a un funcionario de prisiones.
19 Septiembre 2006
MADRID .- Leonardo Sbaraglia es uno de los actores argentinos que más fuerte pisa en España. En un hotel de Barcelona, tras presentar junto a sus prestigiosos compañeros de reparto el filme "Salvador", también protagonizado por Ingrid Rubio (El faro), Daniel Brühl (Good bye, Lenin) y Leonor Watling (Hable con ella), Leo dialogó sobre sus últimos trabajos y sobre sus proyectos, con los que parece estar "encantado".
"Salvador habla de una persona que quería simplemente un mundo más humano, y lo mataron de una forma brutal", explica el actor sobre el filme, que cuenta la trágica historia del último ajusticiado por el franquismo, el activista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) Salvador Puig Antich, ejecutado por medio del garrote vil."Salvador Puig Antich fue alguien que encontró una manera de luchar contra el estado de violencia en que se vivía en ese momento en España. Creo que hablar de él es muy importante, porque hoy en día sabemos más de los malos, de los dictadores, y poco de los buenos, excepto del Che Guevara o del subcomandante Marcos", dice Sbaragalia.En la película, el actor argentino encarna el papel de Jesús Irurre, un funcionario de prisiones cuya identidad entra en crisis a raíz de su contacto con Puig Antich durante los meses que este estuvo detenido en la cárcel Modelo de Barcelona hasta ser ajusticiado.
"El personaje que interpreto representa a gran parte de la sociedad española de ese momento; una sociedad que había aceptado y ejercido el castigo de forma sistemática, que era cómplice de ello y lo justificaba", explica Sbaraglia. "Este tipo duro, para quien el castigo era lo más natural del mundo, se cruza con Salvador, y algo de su identidad entra en crisis. Y en ese sentido mi personaje representa una esperanza", reflexiona Sbaraglia. Leo cuenta que, cuando leyó el guión, no se imaginó en este papel, pero que cuando se lo ofrecieron sintió que era una gran oportunidad para despegarse de su "expresión más radical". "Había hecho personajes más o menos parecidos a mi aspecto físico, y en ese nivel este es el más diferente", afirmó. (Especial)

Tamaño texto
Comentarios