18 Septiembre 2006 Seguir en 
Jessica Cirio tiene apenas 21 años, pero ya es considerada como una de las mujeres más bellas del país. La escultural modelo y ahora también vedette ocupó el primer puesto en una encuesta que hizo recientemente la revista "Paparazzi" entre 5.000 lectores, y fue designada "la argentina que mejor cola tiene".
Abarrotada de trabajo, entre desfiles, ensayos y presentaciones, fue anoche la protagonista en la pasarela ubicada enfrente de las escalinatas de la Casa de Gobierno, en el espectáculo que organizó la agencia New Face.
"Está bueno que me elijan como la mejor cola, a mí me gusta mucho mi trabajo y disfruto mucho con eso; en realidad, me divierte que me hayan elegido. Estoy acostumbrada a que los hombres me deseen y no me molesta para nada pasar ropa interior", le dijo a LA GACETA.
Sin enojarse por la pregunta de si las modelos son "huecas", tranquilamente señala que no es su caso. "No me interesa eso que dicen; creo que soy lo suficientemente inteligente para estar donde estoy hoy y hacer todo lo que hago. No, no me hago cargo de eso", añade con una sonrisa.
"Es increíble lo que me está sucediendo; es mi tercer año de carrera y tengo mucho trabajo; estoy muy contenta, y además, viajando mucho", afirmó.
Antenoche estuvo en Mendoza y durante la semana participará en un desfile de Roberto Giordano, en Colombia. Luego trabajará en Paraguay y en Rosario, y regresará el viernes a Buenos Aires. "Miro el presente y trato de hacer las cosas como hasta ahora, de manera prolija", respondió ante una consulta. Mientras conversa con LA GACETA, ultima los detalles de un guión de su próximo trabajo, y dice estar orgullosa porque encabezará en Mar del Plata la producción de Gerardo Sofovich "El champagne las pone mimosas".
¿Sufriste envidia o celos de tus colegas?, se le preguntó. "Seguramente que sí, pero como me dedico al trabajo y me esfuerzo mucho, no me llega este tipo de cosas", respondió.
Cirio no es alta, y no tiene problemas en confesar sus medidas: 95-60-93. Revela que está en pareja desde hace siete meses, respecto de lo cual asegura que su novio no es celoso. Y, aunque no es su caso, señala que está en desacuerdo con que las modelos tengan que ser muy delgadas.
Abarrotada de trabajo, entre desfiles, ensayos y presentaciones, fue anoche la protagonista en la pasarela ubicada enfrente de las escalinatas de la Casa de Gobierno, en el espectáculo que organizó la agencia New Face.
"Está bueno que me elijan como la mejor cola, a mí me gusta mucho mi trabajo y disfruto mucho con eso; en realidad, me divierte que me hayan elegido. Estoy acostumbrada a que los hombres me deseen y no me molesta para nada pasar ropa interior", le dijo a LA GACETA.
Sin enojarse por la pregunta de si las modelos son "huecas", tranquilamente señala que no es su caso. "No me interesa eso que dicen; creo que soy lo suficientemente inteligente para estar donde estoy hoy y hacer todo lo que hago. No, no me hago cargo de eso", añade con una sonrisa.
"Es increíble lo que me está sucediendo; es mi tercer año de carrera y tengo mucho trabajo; estoy muy contenta, y además, viajando mucho", afirmó.
Antenoche estuvo en Mendoza y durante la semana participará en un desfile de Roberto Giordano, en Colombia. Luego trabajará en Paraguay y en Rosario, y regresará el viernes a Buenos Aires. "Miro el presente y trato de hacer las cosas como hasta ahora, de manera prolija", respondió ante una consulta. Mientras conversa con LA GACETA, ultima los detalles de un guión de su próximo trabajo, y dice estar orgullosa porque encabezará en Mar del Plata la producción de Gerardo Sofovich "El champagne las pone mimosas".
¿Sufriste envidia o celos de tus colegas?, se le preguntó. "Seguramente que sí, pero como me dedico al trabajo y me esfuerzo mucho, no me llega este tipo de cosas", respondió.
Cirio no es alta, y no tiene problemas en confesar sus medidas: 95-60-93. Revela que está en pareja desde hace siete meses, respecto de lo cual asegura que su novio no es celoso. Y, aunque no es su caso, señala que está en desacuerdo con que las modelos tengan que ser muy delgadas.







