Con los ojos en el padre de Axel

Dos gobernadores visitaron al Presidente: uno se fue en silencio; el otro habló de una concertación para enfrentar al oficialismo. El PEN buscaría acercarse al empresario. Por Angel Anaya - Columnista.

05 Septiembre 2006
BUENOS AIRES.- El gobernador de Córdoba, José de la Sota, tenía audiencia con el Presidente fijada para ayer, desde mediados de la semana última, por lo que nadie en la Casa Rosada pudo explicarse sus manifestaciones adversas a Kirchner, el día anterior, en un foro rural tan crítico del Gobierno como el de Río Cuarto. Para colmo, De la Sota se había adherido en sus palabras oficiales a las preocupaciones de Juan Carlos Blumberg, una figura social contestataria de la que todavía no se repone el primer mandatario. Después de recibir los correspondientes subsidios fiscales, el gobernador guardó silencio y se fue. No lo hizo su colega neuquino Jorge Sobisch, que lo sucedió con el mismo fin, anunciando de inmediato, antes de partir, que la oposición debe conformar una concertación para enfrentar al kirchnerismo en las urnas; “juntarnos nos dará éxito”, expresó sonriente. La voz concertación está de moda y quienes la promueven desde el poder o desde enfrente, eluden con ello el término alianza que tan malos recuerdos dejó en la política nacional. Sin embargo, ambos términos se parecen bastante, y dan buenos resultados en otros países; pero no en el nuestro, pues aquí representan coaliciones contra el adversario y no un proyecto global para ganarle la carrera. Esa pobreza política es la que ha permitido que Blumberg sea hoy un líder convocante sin parangón, sin necesidad de disponer de un aparato movilizador como el que requirió el oficialismo en el mismo lugar el 25 de Mayo.

Guiños a la vista
El padre de Axel ni siquiera está afiliado a un partido y acaba de afirmar que si el Presidente lo escucha no será candidato de ninguno. Cerca de Kirchner se sospecha que su intención es aguardar unos días para sentarse nuevamente con ese líder auténtico, y restarle así a la oposición su argumento más eficiente: la inseguridad. No basta que el Gobierno elabore una política más visible sobre el tema inflamable, sino que se considera que acercar a Blumberg puede ser el golpe más efectista, aunque se trate de un aliado “difícil y algo caprichoso”, en opinión de uno de los pocos voceros presidenciales. Desde el jueves hasta hoy, si bien la figura por conquistar definió un perfil político muy poderoso, su resistencia a definir una candidatura ha desorientado a los observadores y, más aun, a quienes como Mauricio Macri lo llegaron a contar en sus filas. El mismo vocero considera que “es muy poco, en realidad, lo que aleja al padre de Axel de los puntos de vista del Gobierno”, y ello se advierte en que las últimas declaraciones de Blumberg se han ido alejando de la irritación contra Kirchner que por momentos afloró en su mensaje a la multitud. (Sucursal Buenos Aires)









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