04 Septiembre 2006 Seguir en 
Mendoza.- Un policía que se había escondido dentro de una caja, que debía contener una hidrolavadora, sorprendió a una pareja que pretendía comprar la máquina con cheques robados y la detuvo en el barrio San Martín, de esta capital.
El caso comenzó el sábado, cuando el propietario de la ferretería López Princi, del departamento mendocino de Godoy Cruz, recibió una llamada telefónica de parte de un supuesto dueño de una empresa de construcción que quería comprar una hidrolavadora industrial, que pagaría con cheques.
El cliente acordó mandar hasta el negocio un taxiflet con el cheque para retirar la máquina, valuada en $ 7.000; pero el ferretero prefirió antes llamar al Banco Patagonia y pidió el número del cheque para corroborar la cuenta y después remitir la mercadería.
Desde la entidad bancaria le comunicaron que la cuenta existía y que, efectivamente, estaba habilitada para operar.
Sin embargo, no conforme con el dato, el dueño del negocio averiguó el teléfono del titular de la cuenta corriente, que, en teoría, era la persona que quería comprar la máquina. Pero se sorprendió cuando descubrió que la cuenta pertenecía a una persona que por teléfono le informó que el documento era de una chequera que le había sido robada una semana antes, en la ciudad de San Juan.
El comerciante informó a la Policía de esta circunstancia. Los efectivos llegaron al negocio y se propusieron sorprender a los estafadores para que no escaparan. Para ello, uno de los agentes se ubicó dentro de la caja de embalaje de la hidrolavadora, que fue cargada en un taxiflet con todo cuidado, simulando que adentro estaba la máquina vendida, y se dirigieron hasta San Martín y Santiago del Estero.
Huida frustrada
Allí esperaba la pareja, que subió al vehículo y le dijo al chofer que los llevara al barrio San Martín, al oeste de esta ciudad. Sin embargo, poco después le dijeron al chofer que parara en una esquina. En ese lugar los esperaba un segundo taxiflet para trasbordar la caja y desde ese lugar tenían planeado huir hacia su escondite.
Cuando se iba a efectuar el trasbordo del pesado embalaje de cartón, los delincuentes se llevaron la gran sorpresa. Del interior de la caja salió el policía, que les impartió la orden de detención, apoyado por otros efectivos policiales que llegaron en un patrullero que los había seguido a corta distancia, sin que la pareja de delincuentes se percatara de ello. (Télam)
El caso comenzó el sábado, cuando el propietario de la ferretería López Princi, del departamento mendocino de Godoy Cruz, recibió una llamada telefónica de parte de un supuesto dueño de una empresa de construcción que quería comprar una hidrolavadora industrial, que pagaría con cheques.
El cliente acordó mandar hasta el negocio un taxiflet con el cheque para retirar la máquina, valuada en $ 7.000; pero el ferretero prefirió antes llamar al Banco Patagonia y pidió el número del cheque para corroborar la cuenta y después remitir la mercadería.
Desde la entidad bancaria le comunicaron que la cuenta existía y que, efectivamente, estaba habilitada para operar.
Sin embargo, no conforme con el dato, el dueño del negocio averiguó el teléfono del titular de la cuenta corriente, que, en teoría, era la persona que quería comprar la máquina. Pero se sorprendió cuando descubrió que la cuenta pertenecía a una persona que por teléfono le informó que el documento era de una chequera que le había sido robada una semana antes, en la ciudad de San Juan.
El comerciante informó a la Policía de esta circunstancia. Los efectivos llegaron al negocio y se propusieron sorprender a los estafadores para que no escaparan. Para ello, uno de los agentes se ubicó dentro de la caja de embalaje de la hidrolavadora, que fue cargada en un taxiflet con todo cuidado, simulando que adentro estaba la máquina vendida, y se dirigieron hasta San Martín y Santiago del Estero.
Huida frustrada
Allí esperaba la pareja, que subió al vehículo y le dijo al chofer que los llevara al barrio San Martín, al oeste de esta ciudad. Sin embargo, poco después le dijeron al chofer que parara en una esquina. En ese lugar los esperaba un segundo taxiflet para trasbordar la caja y desde ese lugar tenían planeado huir hacia su escondite.
Cuando se iba a efectuar el trasbordo del pesado embalaje de cartón, los delincuentes se llevaron la gran sorpresa. Del interior de la caja salió el policía, que les impartió la orden de detención, apoyado por otros efectivos policiales que llegaron en un patrullero que los había seguido a corta distancia, sin que la pareja de delincuentes se percatara de ello. (Télam)







