02 Septiembre 2006 Seguir en 
Nélida del Valle Fernández y Susana del Carmen Acosta, las dos únicas imputadas por la desaparición de Angela Beatriz Argañaraz, ni se inmutaron cuando el juez Alfonso Zottoli les confirmó que se hará lugar al pedido de apelación a la prisión preventiva que él mismo les dictó, con lo que queda abierta la posibilidad de que ambas recuperen su libertad, aunque sería bajo caución.
Las ex novicias llegaron por separado a Tribunales. Acosta fue la primera en notificarse de la resolución de Zottoli, y se fue sin cruzarse con Fernández. Como lo hacen cada vez que se presentaron en la Alcaidía, saludaron amablemente a los policías que las custodiaban.
Las personas que realizaban trámites en el edificio del ex Comando siguieron el traslado de las acusadas desde la Alcaidía hasta el juzgado de Zottoli. Ante el acoso de los periodistas, Fernández comenzó a gritar "¡ayudenmé!", a lo que los guardias que la trasladaban respondieron acelerando el paso y atropellando a quienes estaban en el camino. "Ellas son personas muy educadas que siempre tuvieron un excelente trato con nosotros, y eso no es común", dijo una uniformada.
El futuro procesal de las ex novicias quedó en manos de la Cámara Unica de Apelaciones, tribunal que está integrado por los magistrados Liliana Susana Vitar, Elva Graciela Jiménez y Eudoro Ramón Albo. Gustavo Morales, defensor de las acusadas, presentará los argumentos de la apelación. La fiscal Adriana Giannoni y Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia Argañaraz, también tendrán que exponer su punto de vista sobre el caso, señalando por qué, a su entender, ambas deben quedar detenidas.
No hay plazos
La Cámara no tiene plazos legales para resolver el planteo. Lo que deben estudiar es si está bien concedida la preventiva ordenada por Zottoli, que imputó a las mujeres por privación ilegítima de la libertad, un delito excarcelable que tiene penas de entre dos y seis años de prisión. Pero además, para la investigación, son claves los análisis de ADN que se están desarrollando desde el jueves en Buenos Aires. Ese día, la fiscal entregó las muestras de sangre secuestradas en la casa y en el auto de las sospechosas, que serán comparadas con la sangre extraída a la madre y a la hermana de Betty. Si se determina que la sangre es de la docente que desapareció el 31 de julio, la situación procesal de las detenidas se agravará. Tal como adelantó Coria, en ese caso estarán en condiciones de pedir que se las acuse hasta por homicidio. Si la sangre, en cambio, no es de la maestra, gran parte de la investigación habrá caído, y lo más probable es que ambas imputadas salgan en libertad. Como los resultados de los análisis se esperan para fines de la próxima semana, se estima que los miembros de la Cámara de Apelaciones diferirán para después de esa fecha la resolución sobre el pedido de Morales de dejar sin efecto la prisión preventiva.
Mientras todo esto sucede, el secretario de la fiscalía, Ernesto Baaclini, continuó tomando declaraciones a varios testigos.
En las últimas horas se incorporaron al expediente los testimonios de personas que fueron ofrecidas por la defensa. Según trascendió, todos los que fueron interrogados coincidieron en señalar que las ex novicias eran excelentes personas, aunque reconocieron que no mantenían contacto con ellas desde hace bastante tiempo.
También prestaron declaración ante la Justicia los vecinos del edificio de Catamarca 30, donde viven Fernández y Acosta. Todos, de acuerdo con la versión que fue proporcionada por fuentes cercanas a la investigación, confirmaron que no escucharon ningún ruido extraño, ni gritos, entre el 31 de julio y el 1 de agosto.
Las ex novicias llegaron por separado a Tribunales. Acosta fue la primera en notificarse de la resolución de Zottoli, y se fue sin cruzarse con Fernández. Como lo hacen cada vez que se presentaron en la Alcaidía, saludaron amablemente a los policías que las custodiaban.
Las personas que realizaban trámites en el edificio del ex Comando siguieron el traslado de las acusadas desde la Alcaidía hasta el juzgado de Zottoli. Ante el acoso de los periodistas, Fernández comenzó a gritar "¡ayudenmé!", a lo que los guardias que la trasladaban respondieron acelerando el paso y atropellando a quienes estaban en el camino. "Ellas son personas muy educadas que siempre tuvieron un excelente trato con nosotros, y eso no es común", dijo una uniformada.
El futuro procesal de las ex novicias quedó en manos de la Cámara Unica de Apelaciones, tribunal que está integrado por los magistrados Liliana Susana Vitar, Elva Graciela Jiménez y Eudoro Ramón Albo. Gustavo Morales, defensor de las acusadas, presentará los argumentos de la apelación. La fiscal Adriana Giannoni y Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia Argañaraz, también tendrán que exponer su punto de vista sobre el caso, señalando por qué, a su entender, ambas deben quedar detenidas.
No hay plazos
La Cámara no tiene plazos legales para resolver el planteo. Lo que deben estudiar es si está bien concedida la preventiva ordenada por Zottoli, que imputó a las mujeres por privación ilegítima de la libertad, un delito excarcelable que tiene penas de entre dos y seis años de prisión. Pero además, para la investigación, son claves los análisis de ADN que se están desarrollando desde el jueves en Buenos Aires. Ese día, la fiscal entregó las muestras de sangre secuestradas en la casa y en el auto de las sospechosas, que serán comparadas con la sangre extraída a la madre y a la hermana de Betty. Si se determina que la sangre es de la docente que desapareció el 31 de julio, la situación procesal de las detenidas se agravará. Tal como adelantó Coria, en ese caso estarán en condiciones de pedir que se las acuse hasta por homicidio. Si la sangre, en cambio, no es de la maestra, gran parte de la investigación habrá caído, y lo más probable es que ambas imputadas salgan en libertad. Como los resultados de los análisis se esperan para fines de la próxima semana, se estima que los miembros de la Cámara de Apelaciones diferirán para después de esa fecha la resolución sobre el pedido de Morales de dejar sin efecto la prisión preventiva.
Mientras todo esto sucede, el secretario de la fiscalía, Ernesto Baaclini, continuó tomando declaraciones a varios testigos.
En las últimas horas se incorporaron al expediente los testimonios de personas que fueron ofrecidas por la defensa. Según trascendió, todos los que fueron interrogados coincidieron en señalar que las ex novicias eran excelentes personas, aunque reconocieron que no mantenían contacto con ellas desde hace bastante tiempo.
También prestaron declaración ante la Justicia los vecinos del edificio de Catamarca 30, donde viven Fernández y Acosta. Todos, de acuerdo con la versión que fue proporcionada por fuentes cercanas a la investigación, confirmaron que no escucharon ningún ruido extraño, ni gritos, entre el 31 de julio y el 1 de agosto.









