Profundizarían la pista de El Cadillal

Luego de que LA GACETA revelara que Argañaraz habría sido vista en varias oportunidades en la casa que las acusadas poseen en la villa turística, junto a un hombre que conducía un automóvil Fiat Uno blanco, la Justicia citaría a declarar a los vecinos.

14 Agosto 2006
A dos semanas de la desaparición de Angela Beatriz Argañaraz, sigue la incertidumbre. La Justicia y la Policía habrían decidido profundizar la investigación de la pista que indica que la maestra desaparecida habría sido vista en varias oportunidades en la casa que las detenidas poseen en El Cadillal, junto a ellas y a un hombre que conducía un automóvil Fiat Uno blanco.

Esa información es importante, ya que dos testigos aseguraron que cuando Argañaraz bajó del ómnibus en la esquina de Lavalle y Alemn en la mañana del 31 de julio, cuando desapareció, ascendió a un automóvil de ese tipo, que desde un primer momento se creyó que era un remise, cuyo conductor nunca apareció. Además, según dijeron las aprehendidas, Nélida Fernández y Susana Acosta, la maestra iba hacia su casa, por lo que no sería descabellado que efectivamente conociera al hombre del Fiat Uno.

La fiscal Adriana Gianonni podría citar a declarar, en las próximas horas, a los vecinos de la casa de El Cadillal que dialogaron en exclusiva a LA GACETA. Si las afirmaciones de los vecinos se confirman, la hipótesis de un supuesto crimen pasional volvería a cobrar fuerza.

Por el momento, pese a que se ampliaron los rastrillajes por toda la provincia, la Policía no pudo dar con el paradero de Argañaraz. Mientras se aguarda el peritaje de las manchas posiblemente hemáticas encontadas en el baúl y en el piso del automóvil Ford Orion de una de las sospechosas, según trascendió en forma extraoficial, también se hallaron abolladuras en esa zona que podrían corresponder a los golpes hechos por una persona atrapada.

Dos semanas sin rastros
Argañaraz fue vista por última vez el lunes 31 de julio, poco después de las 6, cuando salió de su casa para tomar un ómnibus de la línea 103 rumbo a su trabajo, donde nunca llegó. Como sus compañeros se preocuparon por su ausencia denunciaron el hecho.

Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto blanco, aunque se desconoce si era remis o un vehículo particular.

Días después, por el hecho fueron detenidas las dos ex religiosas compañeras de trabajo de Argañaraz, quienes se convirtieron en las principales sospechosas y las únicas detenidas del caso.

Tras el arresto y mediante un peritaje médico se estableció que Acosta y Fernández tenían marcas compatibles con golpes en sus cuerpos, por lo que las sospechas en su contra se acrecentaron.

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