"Mi hija llora y me jura que no tiene nada que ver con la desaparición"

Los padres de una de las detenidas, Susana Acosta, dicen que es una persona muy buena. Señaló que pese a la pobreza en la que viven se esforzaron por darle la mejor educación.

12 Agosto 2006
La puerta estaba abierta. El mate estaba a punto de ser servido sobre la mesa, cubierta por un mantel de plástico. El ambiente olía a pan casero recién comprado. En la punta, con su mirada perdida, estaba Nilda de Acosta. Su esposo, Marcos, llegó desde el dormitorio,  ante la visita de LA GACETA, y se incorporó a la conversación. Los padres de Susana Acosta, una de las detenidas por la desaparición de la docente, no quieren hablar sobre el caso. Pero se desesperan por decirle a toda la sociedad que su hija es una buena persona, que es inocente.
En el garaje de la humilde casa, ubicada en Próspero Mena 945, está estacionado un taxi. Nilda cuenta que, pese a la pobreza en la que siempre vivieron, se esforzaron para que Susana tuviera la mejor educación. “Ella estudió en el (colegio) Guillermina. Le dimos la mejor educación para que fuera una buena persona. Todos la quieren. Es muy injusto lo que le está pasando. No tiene nada que ver con este caso”, relata la madre.
Desde que Acosta quedó detenida junto a Nélida Fernández por el caso de Angela Beatriz Argañaraz, Nilda relató que fue a visitarla varias veces a la Comisaría de la Mujer, donde se encuentra desde hace una semana. “Ella está sufriendo mucho. Mi hija llora y me jura que no tiene nada que ver con la desaparición”, comentó.
La hermana de Susana, que no se identificó, aclara que su hermana dice que ninguna de las dos tiene que ver con el caso, en referencia a Fernández. “Quién podría hacer una cosa así por un cargo. Son $ 50 de diferencia. Es ilógico”, reflexionó la mujer. Acosta trabaja de secretaria en el colegio Padre Roque Correa, donde “Betty” estaba por asumir la dirección antes de desaparecer.
Después de varios minutos de silencio y con los ojos humedecidos, el padre decide intervenir. “Quieren encontrar un culpable. Por eso las involucran. Mi hija es inocente. Es muy buena persona. Todo el mundo la quiere”, detalló. Luego añadió que está muy preocupado porque teme que terminen culpando a su hija si no encuentran a quien realmente esté involucrado en el caso. “Bueno, ya está. Nosotros no podemos hablar”, intervino la hermana de Susana, y dio por finalizada la entrevista.

Conmoción
En el barrio Ciudadela, donde vive la familia de Acosta, los vecinos están conmocionados con el caso, pese a que, según dijeron, conocen muy poco a Susana. “Es una familia muy reservada. El padre es taxista. Ellos no se relacionan con los vecinos, pero no tienen problemas con nadie”, comentó Carlos, que vive a pocas casas de los Acosta.
Roxana, que tiene casi la misma edad de la sospechosa, recuerda: “Susana no era amiga de nadie aquí. Ella estudió lejos; estaba internada en un colegio, así que venía poco. Se relacionaba con gente de otra parte. Siempre me pareció extraña”. “En los últimos años venía a veces a visitar a sus padres. Nunca vimos a la otra detenida. Ni siquiera sabíamos que eran docentes y ex novicia”, detalló otra vecina, que prefirió no revelar su identidad.