10 Agosto 2006 Seguir en 
En una carrera contrarreloj, la fiscal Adriana Gianonni intenta conseguir las pruebas para tratar de esclarecer el caso que conmociona a toda la sociedad. Hasta el momento, sólo logró reunir un conjunto de indicios, que le sirven para solicitar la prisión preventiva de las dos únicas detenidas en la causa.
La fiscal y el secretario Ernesto Baaclini recorren un camino complicado. Cuentan con una sólida tarea de las fuerzas policiales, que, moviéndose de manera inteligente, han descubierto algunas pistas con las que se despejaron varias de las dudas. Por ello, además de profundizar la hipótesis en la que están involucradas las ex religiosas, siguen de cerca otras teorías.
Hasta el momento, Gianonni cuenta con tres elementos que considera claves. Uno es el examen médico por el que comprobaron que las acusadas tenían moretones en distintas partes de su cuerpo y cuya legalidad está en discusión.
No menos importante resultó descubrir las manchas de sangre en el automóvil de las imputadas, vehículo con el que parecen haber hecho un misterioso viaje horas después de que desapareció la maestra. Pero aún falta que se compruebe que es sangre de humano y que pertenece a Angela Beatriz Argañaraz.
El último y más polémico elemento lo constituyen los informes que recibió la Justicia sobre la conducta de las acusadas. Sobre la base de testimonios, descubrieron que estuvieron involucradas en un incidente. Claro que son sólo dichos...
El juez de instrucción que analice el pedido de la fiscal no sólo deberá decidir si esas son pruebas suficientes para ordenar que las ex religiosas continúen detenidas, sino que, además, deberá mantenerse alejado de la presión que ejerce la sociedad para que se resuelva el caso. Ese será su mayor desafío.
La fiscal y el secretario Ernesto Baaclini recorren un camino complicado. Cuentan con una sólida tarea de las fuerzas policiales, que, moviéndose de manera inteligente, han descubierto algunas pistas con las que se despejaron varias de las dudas. Por ello, además de profundizar la hipótesis en la que están involucradas las ex religiosas, siguen de cerca otras teorías.
Hasta el momento, Gianonni cuenta con tres elementos que considera claves. Uno es el examen médico por el que comprobaron que las acusadas tenían moretones en distintas partes de su cuerpo y cuya legalidad está en discusión.
No menos importante resultó descubrir las manchas de sangre en el automóvil de las imputadas, vehículo con el que parecen haber hecho un misterioso viaje horas después de que desapareció la maestra. Pero aún falta que se compruebe que es sangre de humano y que pertenece a Angela Beatriz Argañaraz.
El último y más polémico elemento lo constituyen los informes que recibió la Justicia sobre la conducta de las acusadas. Sobre la base de testimonios, descubrieron que estuvieron involucradas en un incidente. Claro que son sólo dichos...
El juez de instrucción que analice el pedido de la fiscal no sólo deberá decidir si esas son pruebas suficientes para ordenar que las ex religiosas continúen detenidas, sino que, además, deberá mantenerse alejado de la presión que ejerce la sociedad para que se resuelva el caso. Ese será su mayor desafío.
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