Desde el monólogo inicial que Johnny Depp pronuncia mirando a la cámara, el director debutante Lawrence Dunmore plantea los ejes desde los que trazará el rumbo de su filme. Con escasa iluminación (a veces, es difícil distinguir las figuras), apoyado en las expresiones de su buen elenco de actores, explotando los planos cortos y en medio de una ambientación admirable, el realizador narra con seguridad -aunque tal vez con algunos minutos de más- el conflicto del conde de Rochester, escandaloso personaje de la corte del rey Carlos II de Inglaterra. El excéntrico noble, ajustadamente interpretado por el talentoso Johnny Depp, pierde repentinamente el interés por la vida de excesos y de desbordes, que lo llevó a convertirse en el centro de la sociedad de su época y a recibir los castigos de su soberano, cuando conoce a una actriz cuyos talentos ocultos intenta sacar a la luz. El conde, cuyo cuerpo se deteriora por la enfermedad tan rápidamente como se desvanecen su popularidad y su prestigio social, se entrega a la muerte, que lo acecha cuando comprende que la actriz jamás lo amará. Dunmore logra una impactante pintura de la sociedad londinense de mediados del siglo XVII y del controvertido protagonista de la historia, a través de un atrayente tratamiento formal que le suma puntos a su realización.
DRAMA. Inglaterra, 2004.
DIRECCION: LAWRENCE DUNMORE.
CON: JOHNNY DEPP, SAMANTHA MORTON, JOHN MALKOVICH, ROSAMUND PIKE. PM16/114´.
VIOLENCIA: con escenas.
SEXO: con escenas.
COMPRENSION: fácil.







