Adrián Llovera impulsa una celebración del rock

El cantante presentará esta noche, en el Virla, su segundo disco como solista. "Será una fiesta, porque es el bautismo de un nuevo hijo", explicó.

26 Julio 2006
“Básicamente, el recital está pensado como una celebración, como una fiesta del rock, porque es el bautismo de un nuevo hijo”. Adrián Llovera habla así de la presentación que hará esta noche, a las 21.30, en el Virla, de “Rojo oscuro”, su nuevo disco.
Adrián contó que en esta ocasión no habrá pantalla gigante, ni grandes producciones, como él acostumbra hacer. “Esta vez quiero tocar. Quiero estar relajado y pensar sólo en la música, pero sí me preocupé porque haya buen sonido y buenas luces, como corresponde en el rock”, dijo.
Este trabajo, el segundo que realiza como solista, salió a la calle en abril. Contiene 12 temas de su autoría de puro rock and roll, con baladas y reminiscencias del rock clásico.
“Hay una vuelta a los 70 en el rock; es algo que veo en los chicos, en lo que escuchan y en lo que se está produciendo ahora; todo lo nuevo tiene claras influencias de lo viejo, hay mucha mezcla”, explicó.
Adrián lleva más de 20 años en el mundillo del rock, en integró bandas clave de la historia local, como Mamuth y Acertijo. El camino andado le da la experiencia y el conocimiento directo de lo que habla. Ocurre lo mismo con su opinión sobre lo que ocurre ahora, ya que además de que sigue creando, cantando y tocando, tiene el ejemplo de sus hijos Franco (de 12 años, en teclados) e Isaac (de 15, en batería), ambos músicos de la banda que actuará esta noche. El cuarto integrante del grupo es el guitarrista Joseph Moyano.

Cambios en el camino
Desde siempre, Adrián compuso la mayoría de las canciones que cantó y que ahora también toca en el bajo. Pero la forma de hacerlo cambió hace algunos años.
“Antes escribía las letras y después les ponía música. Fue hasta que leí que Los Beatles hacían lo mismo hasta que se enteraron de que (Giusepe) Verdi lo hacía al revés, porque eso le da más libertad a la composición musical. Las letras tienen una métrica rígida, que por lo general obliga a hacer melodías duras”, explicó el músico.
Claro que esta situación cambió cuando sus hijos empezaron a crecer y a meterse de lleno en la música. Por ejemplo, ahora él arma la base, charlan, Isaac la arregla y marca los tiempos; luego, Adrián le pone la letra, según contó.
“Trabajar con mis hijos es raro. Ellos tienen sus tiempos, y a veces pienso que son lentos, pero es hasta que me acuerdo de que tardé 22 años en hacer ‘Cuadros’”, dijo, en alusión a su anterior disco, que se editó en 2003, pero que fue concebido como concepto completo en 1981.
Esta noche, además, tocará la banda Initial Gravity, en la que Isaac toca el teclado.






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