"La música puede transformar la sociedad"

Miguel Angel Estrella tocó en el penal de Villa Urquiza junto a chicos del taller Música Esperanza del barrio "La Bombilla".

PEQUEÑAS ESTRELLAS. Los jóvenes músicos del barrio “La Bombilla” tocaron zambas y chacareras con sus quenas. Estrella los escuchó atentamente.(LA GACETA/Jorge Olmos Sgrosso)
PEQUEÑAS ESTRELLAS. Los jóvenes músicos del barrio “La Bombilla” tocaron zambas y chacareras con sus quenas. Estrella los escuchó atentamente.(LA GACETA/Jorge Olmos Sgrosso)
19 Julio 2006
El pianista Miguel Angel Estrella brindó ayer un concierto en la cárcel de Villa Urquiza y tocó con los chicos del taller de Música Esperanza que funciona en el barrio "La Bombilla". Entre ellos, se encontraban los dos niños tucumanos que viajaron a Francia hace un mes para participar en un encuentro internacional. "Este es un ejemplo de que la música puede no sólo educar, sino transformar la sociedad", dijo el pianista.

Chicos de "La Bombilla" hicieron bailar a los reclusos del presidio
Emanuel Concha tiene 11 años y vive en "La Bombilla". En 2003 descubrió la magia del folclore en el taller que dicta Música Esperanza cerca de su casa y, desde entonces no ha dejado de tocar el siku y la quena. Esa pasión por la música no sólo le ha permitido tener un destino muy diferente del de su hermano (que está preso en el penal de Villa Urquiza), sino que además lo ha llevado adonde nunca hubiera soñado viajar. "Estuve en París y pude descubrir que la gente de allí no es tan distinta de la de Tucumán", le relató a LA GACETA.
En la siesta de ayer, Emanuel acompañó a Miguel Angel Estrella durante el concierto que el fundador de Música Esperanza brindó en la capilla de San José, del penal de Villa Urquiza, denominado "Encuentro para la Libertad". Allí, ante a una gran cantidad de internos, autoridades y funcionarios, Estrella presentó a los niños que asisten al taller de Música Esperanza en La Bombilla, entre los que se encontraban Emanuel y Nelson Córdoba Coronel (de 11 años), el otro tucumano que viajó a París. "Lo que más me gustó del viaje fue la visita a la Torre Eiffel y al arco del triunfo. A la torre pudimos subir, pero nos quedamos con las ganas de conocer por dentro el Arco del Triunfo", contó Nelson.
En la "Cuidad Luz", ambos actuaron en una escuela primaria y en un teatro, junto con otros chicos provenientes de distintos lugares del mundo. "Lo mejor fue conocer a chicos de Palestina, El Líbano, Jordania e Israel. Ahora estamos tristes pensando en ellos, porque no la están pasando muy bien a causa de la guerra", señaló Emanuel.
Fiel a su estilo, Estrella charló durante un largo rato con los internos, antes de comenzar a tocar el piano con sus invitados. "Tenemos mucha fe en el programa de alfabetización que desarrolla la Nación en este penal. El saber no ocupa lugar, y, en cambio, enriquece la vida de una forma extraordinaria. Por eso, no tengan miedo de leer todo lo que puedan en la biblioteca del penal", les dijo.
Minutos después, se sentó al piano y comenzó a tocar un par de zambas acompañado por los chicos del taller, bajo la dirección de su maestro, Jorge Ruiz de Huidobro. El momento más emotivo fue cuando ofrecieron "Luna tucumana", la famosa zamba de Atahualpa Yupanqui, que los internos acompañaron con palmas. También actuaron dos parejas de baile, para las que los reclusos improvisaron una pista moviendo sus sillas.
Después del baile, Estrella anunció que tocaría el piano solo y preguntó a los internos: "¿qué quieren oír?". La respuesta lo dejó con la boca abierta: "Maestro, toque un concierto de Mozart", le pidió uno de los oyentes. Y otro, tímidamente, propuso: "toque algo de Beethoven o de Bach".
Finalmente, el pianista tucumano hizo una Sarabanda de la "Suite francesa en Si menor", de Juan Sebastián Bach; el Rondó en Re mayor, de Wolfgang Amadeus Mozart; y el tercer movimiento de la célebre sonata "La tempestad", de Ludwig van Beethoven.
"Esta es la primera vez que escucho este tipo de música, y la verdad es que la pasé muy bien. Me olvidé de todas las penas que tengo y hasta me animé a pensar que pronto puedo estar afuera. Cuando salga voy a ir al teatro cada vez que toque el maestro", dijo al final del concierto Raúl Maidana, quien está en Villa Urquiza desde hace un año.

El efecto educador de la música
"Yo no quiero ser el centro de un encuentro como este. Aquí, lo importante, es el trabajo de alfabetización que se está desarrollando. Y, para poder ejemplificar cómo la música puede transformar a una sociedad, pensé en traer a los chicos de ?La Bombilla?", comentó Miguel Angel Estrella. Esta tarea que viene desarrollando Música Esperanza no es nueva. Sin embargo, en los últimos dos años, ha tomado un gran impulso gracias al apoyo del Gobierno. "La Secretaría de Cultura de Tucumán se portó muy bién porque hizo lo posible para trasladar el piano al penal. No es fácil dar un concierto en un cárcel, porque muchas veces no hay recursos económicos ni logísticos", agregó.

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