Una tarde distinta en el museo

La Orquesta Juvenil brindó ayer un concierto de cámara, a puras cuerdas y vientos; con violines, viola, violoncello, clarinete y fagot.

18 Julio 2006
Cuando todavía no había desaparecido el sol de la tarde, algunas obras de Schubert, Mozart, Purcell, Bartok y Ries comenzaron a sonar en el auditorio del Museo de la UNT.
La Orquesta Juvenil brindó ayer un concierto de cámara, a puras cuerdas y vientos; con violines, viola, violoncello, clarinete y fagot. La pequeña formación, integrada por Genaro Sánchez, Penélope Albornoz, Jeremías Humacata, Sofía Mangini, Rocío Espinosa, Juan José Flores y Mafalda Roselló, entre otros, deleitó a un público en el que parecía no haber término medio: en un sector se encontraba una veintena de ancianas -especialmente invitadas del Hogar San Roque-, y en el otro, se ubicaron decenas de jóvenes; no faltaron tampoco las parejas con sus hijos.
"Realmente es una tarde distinta, salimos del encierro y pudimos disfrutar de buena música", le dijo a LA GACETA Lelia Tejeda. Para Elsa Carranza fue maravilloso, además, encontrarse en el edificio y poder recorrer las nuevas instalaciones del museo, ubicado en San Martín al 1.500. Ambas señoras, del Hogar San Roque, permanecieron atentas al desarrollo del concierto.
Mientras Roselló explicaba el tipo de música que tríos y cuartetos interpretaban, y describía didácticamente los instrumentos que se utilizaban, el salón quedó pequeño para el numeroso público que se acercó.
"Momento musical nº 3", de Schubert, fue la primera pieza que tocó uno de los cuartetos, y si bien los violines no sonaron del todo bien, la propia Roselló ya había advertido que el trabajo de cámara se corregía sobre la marcha, "porque estas formaciones no tienen director". A la pieza romántica, le siguió una obra barroca, "Sonata Golden", de Purcell, en cuatro movimientos. El fagot, ejecutado por Roselló, le dio el toque celebratorio propio de esa música.
"Soy vecina de la zona, y no conozco mucho, pero disfruto con estos espectáculos", confesó Libertad Pérez a LA GACETA. "Nosotros vinimos porque amigos nuestros están tocando, y le hacemos el aguante. Pero también porque nos gusta este tipo de música", dijeron los jóvenes Agostina Gabarro y Cristóbal Estrella.
Posteriormente, un trío tocó obras clásicas de Ries y de Mozart, para concluir con el folclore de Bartok.

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