Un gran momento y un mejor futuro

Las perspectivas favorables en el sector azucarero entusiasman a los productores. Los precios externos crecen a la par de la suba de la cotización del petróleo. Por Fernando García Soto - Redacción de LA GACETA

17 Julio 2006
El nivel productivo que muestra este año la actividad azucarera tucumana supera las expectativas que los operadores más optimistas del sector se habían formado antes de la zafra. La temporada no deja de arrojar sorpresas -hasta ahora positivas-, aun cuando sigue pendiente de resolución el conflicto salarial entre los cañeros, tanto de Cactu como de UCIT, y los obreros de Fotia.
Los indicadores que se manejan son los más alentadores de la historia azucarera. La producción diaria en los 15 ingenios de nuestra provincia supera las 10.000 toneladas, con un rendimiento fabril conjunto que se eleva, en promedio, por encima del 11%, mayor que el de los ingenios de Jujuy y de Salta. Este dato muestra con elocuencia el salto que dio este año la actividad, merced a fuertes inversiones en los cañaverales y en los ingenios.  
Para que fueran posibles los últimos logros del sector azucarero tucumano, sin dudas resultó fundamental el aporte investigativo y tecnológico de la cada vez más prestigiosa Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), encargada del desarrollo de la variedad de caña LSP 85/384, importada de Estados Unidos, que hoy se encuentra implantada en un 60% del cañaveral tucumano. Existe el convencimiento -en realidad, casi una certeza- de que en Tucumán finalmente se producirán más del 1,43 millón de toneladas de azúcar que la Eeaoc había pronosticado al inicio de la zafra. Hay incluso quienes vaticinan que se obtendrá 1,5 millón de toneladas.
A diferencia de lo que sucedió en años anteriores, actualmente el panorama comercial interno y externo es favorable para la actividad. Los precios son aceptables en el mercado local e interesantes para exportar. De una producción nacional estimada en 2,2 millones de toneladas para esta campaña, se calcula que 600.000 toneladas se destinarán a exportaciones, sin contar lo que pudiera venderse al exterior en forma ilegal, como parece haber ocurrido en los últimos meses con parte de los remanentes de la zafra 2005.
Estrechamente vinculados a los movimientos del precio del petróleo crudo, todos los pronósticos apuntan a una mejora constante en las cotizaciones internacionales de la caña y de sus subproductos. Se cree que la demanda mundial de etanol como aditivo para naftas irá creciendo a la par de la suba sostenida del valor del crudo, motorizada en forma permanente por las crisis en Medio Oriente, la zona productora de petróleo por excelencia.

Los inversores

Las perspectivas positivas del sector azucarero de Tucumán también se perciben entre los inversores. En una provincia donde los nuevos emprendimientos son prácticamente nulos -por la elevada carga fiscal que recae sobre los que generan la riqueza y por ser este uno de los distritos con menor seguridad jurídica en el país-, se observa un marcado interés por campos para la producción de caña. Tanto es es así, que se dice que un gran citricultor de nuestra provincia finalmente tuvo que rendirse ante la actividad azucarera, y ahora él también es cañero. Hay industriales que creen que en cuatro años se alcanzará una producción de 2 millones de toneladas, volumen que -se dice- se logrará, en parte, por la mayor eficiencia de los ingenios en la extracción del producto de la caña, pero más que nada porque se acentuará la diáspora de citricultores al sector azucarero. Lo único que podría frenar el trasvasamiento sería que se produzca la tan ansiada reapertura del mercado de Estados Unidos para el limón.
Mientras el azúcar recupera el protagonismo absoluto que tuvo durante décadas en Tucumán, la economía de la provincia se beneficia con el gran momento y con las mejores perspectivas de esta actividad productiva.










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