17 Julio 2006 Seguir en 
“¿...? ¿Qué será?” no es una obra en la que pueda identificarse un argumento o señalarse un texto. Pero tampoco carece de ellos. En la nueva propuesta del grupo Manojo de Calles, varias personas deambulan en un espacio que todo parece indicar que se trata de un psiquiátrico. Totalmente alienados, entre ellos no existe otra comunicación que no sea la violencia y el sexo. Un fotógrafo, que registra con su cámara los movimientos, más parece asumir el rol de quien toma muestras de las conductas de esos seres para su posterior examen.
Cuerpos que se frotan y se acarician; cuerpos que luchan y se enfrentan entre sí; cuerpos que se buscan y que se encuentran: los cuerpos, expuestos en toda su desnudez durante la mayor parte de la función, hablan por sí mismos. Aunque haya algunos textos que se pronuncian sobre la perversión, la obscenidad, el deseo y la oscuridad, no hay dudas de que el texto que atraviesa toda la puesta está en los mismos cuerpos de las tres actrices y de los dos actores. “¿...? ¿Qué será?” puede leerse como un retrato, como una metáfora de la sociedad cuyo poder se construye en base a exclusiones, pero también, como afirma una de las actrices, donde “no toda víctima ignora el juego”. Tal vez sea uno de las planteos más audaces de Manojo de Calles, al llevar al límite el trabajo corporal, y al permitirse construir, desde ese lugar, una dramaturgia.
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