17 Julio 2006 Seguir en 
Berlín.- La "Love Parade", el desfile de los amantes de la música electrónica, regresó el sábado a Berlín, después de dos años de ausencia, con un éxito rutilante: más de un millón de personas danzaron por las calles de la capital alemana.
A partir de las 18, cientos de miles iniciaron el desfile en las carrozas multicolores por la Avenida 17 de Junio, esta vez bajo el lema "The Love Is Back".
El multitudinario y ruidoso desfile transcurrió sin mayores incidentes. En una curva, la mano de un bailarín quedó aprisionada en uno de los camiones-carroza y tuvo que ser llevado a un hospital con lesiones de menor grado. No hubo mayores incidentes y de acuerdo con los servicios de primeros auxilios, todo se desarrolló dentro del marco esperado.
La "Love Parade" de este año fue más internacional que nunca, con más de 40 enormes camiones convertidos en carrozas con sus bailarines y 230 discjockeys de 17 naciones, entre ellos de Chile, India, Gran Bretaña, Polonia, Australia y Estados Unidos, así como "ravers", los amantes de la música electrónica, procedentes de Argentina, Holanda, Austria y Australia.
Por primera vez la "Love Parade" contó en esta ocasión con 11 escenarios fijos con números de música y danzas especiales. En la fiesta de clausura, cerca del Obelisco de la Victoria, participaron numerosas estrellas; entre ellas, Westbam, Paul van Dyck, Tom Novy y Louis Osbourne, hijo de la leyenda de la música metálica Ozzy Osbourne. En los años posteriores a la caída del Muro, la "Love Parade" se había convertido en un símbolo a nivel mundial de una Berlín alternativa, abierta y desenfadada; y la fiesta regresó ahora a la capital alemana después de dos años de ausencia, cumpliendo de nuevo con el objetivo de hacer bailar a cientos de miles de amantes de la música electrónica.
La mayor fiesta de música electrónica del mundo, que en sus momentos de esplendor a finales de los 90 llegó a congregar hasta a un millón y medio de personas, no había tenido lugar en 2004 y 2005 por falta de patrocinadores. Este año resucitó después de que una cadena de gimnasios y otros patrocinadores minoritarios desembolsaron 3,8 millones de dólares para que volviera a realizarse.
La "Love Parade" nació pequeña en 1989, el año de la caída del Muro, cuando Matthias Roeingh, un discjockey que se hace llamar Dr. Motte, se montó en un camión con fuertes altavoces para recorrer junto con 150 personas las calles de Berlín, como una manifestación festiva a favor del amor y la tolerancia. El desfile fue creciendo y creciendo y llegó a convertir a la ciudad en la mayor pista de baile del mundo. Sin embargo, su celebración tuvo problemas a partir de 2001, cuando las autoridades locales le cambiaron la calificación de manifestación política por la de evento comercial, obligando a los organizadores a asumir los gastos de limpieza del lugar, superiores a 1,26 millón de dólares.
Al mismo tiempo, en sus últimos años, fue reduciéndose el número de visitantes en medio de la caída en la popularidad de la música electrónica. Berlín, sin embargo, sigue siendo una de las capitales mundiales del tecno minimalista, sede de numerosas discotecas y residencia de discjockeys y productores de fama internacional. (DPA)
A partir de las 18, cientos de miles iniciaron el desfile en las carrozas multicolores por la Avenida 17 de Junio, esta vez bajo el lema "The Love Is Back".
El multitudinario y ruidoso desfile transcurrió sin mayores incidentes. En una curva, la mano de un bailarín quedó aprisionada en uno de los camiones-carroza y tuvo que ser llevado a un hospital con lesiones de menor grado. No hubo mayores incidentes y de acuerdo con los servicios de primeros auxilios, todo se desarrolló dentro del marco esperado.
La "Love Parade" de este año fue más internacional que nunca, con más de 40 enormes camiones convertidos en carrozas con sus bailarines y 230 discjockeys de 17 naciones, entre ellos de Chile, India, Gran Bretaña, Polonia, Australia y Estados Unidos, así como "ravers", los amantes de la música electrónica, procedentes de Argentina, Holanda, Austria y Australia.
Por primera vez la "Love Parade" contó en esta ocasión con 11 escenarios fijos con números de música y danzas especiales. En la fiesta de clausura, cerca del Obelisco de la Victoria, participaron numerosas estrellas; entre ellas, Westbam, Paul van Dyck, Tom Novy y Louis Osbourne, hijo de la leyenda de la música metálica Ozzy Osbourne. En los años posteriores a la caída del Muro, la "Love Parade" se había convertido en un símbolo a nivel mundial de una Berlín alternativa, abierta y desenfadada; y la fiesta regresó ahora a la capital alemana después de dos años de ausencia, cumpliendo de nuevo con el objetivo de hacer bailar a cientos de miles de amantes de la música electrónica.
La mayor fiesta de música electrónica del mundo, que en sus momentos de esplendor a finales de los 90 llegó a congregar hasta a un millón y medio de personas, no había tenido lugar en 2004 y 2005 por falta de patrocinadores. Este año resucitó después de que una cadena de gimnasios y otros patrocinadores minoritarios desembolsaron 3,8 millones de dólares para que volviera a realizarse.
La "Love Parade" nació pequeña en 1989, el año de la caída del Muro, cuando Matthias Roeingh, un discjockey que se hace llamar Dr. Motte, se montó en un camión con fuertes altavoces para recorrer junto con 150 personas las calles de Berlín, como una manifestación festiva a favor del amor y la tolerancia. El desfile fue creciendo y creciendo y llegó a convertir a la ciudad en la mayor pista de baile del mundo. Sin embargo, su celebración tuvo problemas a partir de 2001, cuando las autoridades locales le cambiaron la calificación de manifestación política por la de evento comercial, obligando a los organizadores a asumir los gastos de limpieza del lugar, superiores a 1,26 millón de dólares.
Al mismo tiempo, en sus últimos años, fue reduciéndose el número de visitantes en medio de la caída en la popularidad de la música electrónica. Berlín, sin embargo, sigue siendo una de las capitales mundiales del tecno minimalista, sede de numerosas discotecas y residencia de discjockeys y productores de fama internacional. (DPA)







