10 Julio 2006 Seguir en 
LOS ANGELES.- El trono está vacío. La última señal llegó hace unos días: Britney Spears posó para una revista para lucir su segundo embarazo y dejó atrás definitivamente su lugar como Princesa del Pop.
La cantante originaria de Lousiana rompió una de las reglas no escritas de la realeza de la música: se despojó de su imagen virginal y provocativa; de paso, su éxito se redujo considerablemente. Es ya una mujer madura, mayor de edad, y su aspecto físico dejó de ser el de una adolescente en vías de desarrollo.
Han pasado tres años del lanzamiento de "In the zone", su último disco, dos de su última gira y al menos un año de escándalos en su vida íntima. Britney bajó la guardia, dejó su corona y ahora les ha abierto el camino a por lo menos ocho cantantes que podrían sucederla en el trono.
Hilary Duff, Lindsay Lohan, Kelly Clarkson, Jessica Simpson, Ashlee Simpson y Mandy Moore, son las más avanzadas en la carrera.
Pero, fuera de Estados Unidos, por lo menos tres proyectos artísticos amenazan con ocupar el sitio: las rusas T.A.T.U., la francesa Alizee y las australianas The Verónicas, cuyo origen, estilo musical e imagen distante a la clásica diva del pop las coloca lejos de una batalla que está por comenzar para ocupar un trono que implica, además de millones de dólares, un paso a la permanencia dentro de la historia de la música.
Hilary Duff es la aspirante más seria a convertirse en Princesa del Pop. Diversas encuestas en internet la ponen en el primer sitio como sucesora de Britney Spears. La fama le llegó a través de su personaje televisivo Lizzie McGuire, que después llevó con éxito al cine. En 2003, lanzó el disco Metamorphosis y se colocó en el primer lugar de Billboard. Su producción "Hilary Duff" (2004) llegó al número dos y "Most wanted" (2005) consiguió también el primer puesto. Canta pop, hace giras taquilleras, realiza labores altruistas y mantiene su carrera en el cine.
En su reciente visita a México y en su paso por Guadalajara, expresó que hay gente que la menciona como una versión de Britney Spears. "Eso lo tomo como un cumplido", afirmó, y en su visita subrayó una de sus mayores debilidades, el modesto impacto de su aspecto físico.
En cuanto a Lindsay Lohan, desde los tres años es modelo de comerciales de televisión e inició su carrera como actriz. Su disco "Speak" (2004) llegó al número dos de las listas, pero el segundo, "A little more personal" (2005) escaló sólo al sitio 20. Sus canciones personales y cargadas de rabia le valieron ser colocada en el extremo liberal del pop. El domingo pasado cumplió 20 años, y todo apunta a que su carrera como actriz, que empezó en 1998 con "The parent trap", tomará un peso importante en su trayectoria.
Sueño americano
La historia de Kelly Clarkson, en tanto, es un ejemplo típico del "sueño americano", que implica el éxito con base en esfuerzo y talento (fue mesera, empleada de un cine, de una farmacia y de un zoológico). Ser la primera ganadora exitosa del concurso "American idol" ha sido un factor que ha operado en su contra en el aspecto de credibilidad, mas no en ventas.
Jessica Simpson, por su parte, desde su debut en 1999 (año en el que obtuvo ventas superiores a los 2,5 millones de copias del disco "Sweet kisses"), ha tenido el entorno en contra.
Hizo para MTV el reality show "Newlyweds", donde ventiló la preparación de su boda con Nick Lachey, de quien se divorció hace unos meses. En tanto, su debut en cine con "Los duques de Hazzard" (2005) fue un gran fracaso de taquilla, donde el abuso de su imagen fue señalado, críticamente, como recurso desesperado para llamar la atención. (Especial)
La cantante originaria de Lousiana rompió una de las reglas no escritas de la realeza de la música: se despojó de su imagen virginal y provocativa; de paso, su éxito se redujo considerablemente. Es ya una mujer madura, mayor de edad, y su aspecto físico dejó de ser el de una adolescente en vías de desarrollo.
Han pasado tres años del lanzamiento de "In the zone", su último disco, dos de su última gira y al menos un año de escándalos en su vida íntima. Britney bajó la guardia, dejó su corona y ahora les ha abierto el camino a por lo menos ocho cantantes que podrían sucederla en el trono.
Hilary Duff, Lindsay Lohan, Kelly Clarkson, Jessica Simpson, Ashlee Simpson y Mandy Moore, son las más avanzadas en la carrera.
Pero, fuera de Estados Unidos, por lo menos tres proyectos artísticos amenazan con ocupar el sitio: las rusas T.A.T.U., la francesa Alizee y las australianas The Verónicas, cuyo origen, estilo musical e imagen distante a la clásica diva del pop las coloca lejos de una batalla que está por comenzar para ocupar un trono que implica, además de millones de dólares, un paso a la permanencia dentro de la historia de la música.
Hilary Duff es la aspirante más seria a convertirse en Princesa del Pop. Diversas encuestas en internet la ponen en el primer sitio como sucesora de Britney Spears. La fama le llegó a través de su personaje televisivo Lizzie McGuire, que después llevó con éxito al cine. En 2003, lanzó el disco Metamorphosis y se colocó en el primer lugar de Billboard. Su producción "Hilary Duff" (2004) llegó al número dos y "Most wanted" (2005) consiguió también el primer puesto. Canta pop, hace giras taquilleras, realiza labores altruistas y mantiene su carrera en el cine.
En su reciente visita a México y en su paso por Guadalajara, expresó que hay gente que la menciona como una versión de Britney Spears. "Eso lo tomo como un cumplido", afirmó, y en su visita subrayó una de sus mayores debilidades, el modesto impacto de su aspecto físico.
En cuanto a Lindsay Lohan, desde los tres años es modelo de comerciales de televisión e inició su carrera como actriz. Su disco "Speak" (2004) llegó al número dos de las listas, pero el segundo, "A little more personal" (2005) escaló sólo al sitio 20. Sus canciones personales y cargadas de rabia le valieron ser colocada en el extremo liberal del pop. El domingo pasado cumplió 20 años, y todo apunta a que su carrera como actriz, que empezó en 1998 con "The parent trap", tomará un peso importante en su trayectoria.
Sueño americano
La historia de Kelly Clarkson, en tanto, es un ejemplo típico del "sueño americano", que implica el éxito con base en esfuerzo y talento (fue mesera, empleada de un cine, de una farmacia y de un zoológico). Ser la primera ganadora exitosa del concurso "American idol" ha sido un factor que ha operado en su contra en el aspecto de credibilidad, mas no en ventas.
Jessica Simpson, por su parte, desde su debut en 1999 (año en el que obtuvo ventas superiores a los 2,5 millones de copias del disco "Sweet kisses"), ha tenido el entorno en contra.
Hizo para MTV el reality show "Newlyweds", donde ventiló la preparación de su boda con Nick Lachey, de quien se divorció hace unos meses. En tanto, su debut en cine con "Los duques de Hazzard" (2005) fue un gran fracaso de taquilla, donde el abuso de su imagen fue señalado, críticamente, como recurso desesperado para llamar la atención. (Especial)







