09 Julio 2006 Seguir en 
La Banda del Quiosquito reapareció después de varios meses. La Policía aprehendió ayer a la madrugada a dos supuestos integrantes del grupo, por haber cometido incidentes en una fiesta privada que se desarrollaba en Yerba Buena.
Por disposición de la Justicia, los detenidos, al ser menores de edad, fueron entregados ayer al mediodía a sus padres, pero quedaron imputados por los delitos de lesiones y resistencia a la autoridad.
Todo era alegría en la fiesta que se desarrollaba en una vivienda de la vecina ciudad. Sin embargo, cerca de las 3, un grupo de adolescentes comenzó a generar incidentes y a provocar a los otros jóvenes que se divertían en la reunión.
Las cosas pasaron a mayores, según consta en las actuaciones policiales, cuando los integrantes de La banda del quiosquito agredieron a un joven de 16 años cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones legales.
Los atacantes, al parecer, después de haber cometido el ataque, se retiraron de la vivienda, pero decidieron aguardar a la víctima en la vereda, a que saliera junto a sus amigos para continuar la pelea. Un amigo del menor agredido, que también tiene 16 años, se comunicó con su padre y le relató todo lo que había ocurrido. Este, que es un reconocido comerciante de nuestro medio, de acuerdo con la versión policial, decidió ir a buscarlo. En el camino, se cruzó con el oficial Héctor Pérez, que presta servicio en la comisaría de Yerba Buena, y le contó lo que estaba ocurriendo en la reunión.
Insólito desenlace
Una comisión integrada por Luis González y Lucas Tejerina, al mando del comisario José Dante Bustamante, supervisados por Héctor Rubén Ponce, titular de la Unidad Regional Norte se presentaron en la fiesta en apoyo de Pérez.
Cuando los uniformados llegaron al lugar, se desató otra trifulca, por lo que debieron intervenir rápidamente. Luego de calmar los ánimos, los jóvenes identificaron a los revoltosos.
Pérez quiso aprehender a uno de ellos y terminó siendo agredido por uno de los acusados, ya que él y su compañero se negaban a ser detenidos, según lo confirmó Ponce.
"No sólo forcejearon con el personal policial sino que, además, los insultaron, por lo que nos vimos obligados a pedir refuerzos a Patrulla Urbana para que la situación no pasara a mayores", aseguró el titular de la Regional Norte.
Amenazas
Una vez que llegaron a la comisaría de Yerba Buena, los jóvenes, en vez de calmarse, de acuerdo con la versión de Ponce, siguieron insultando a los policías y amenazaron que, a partir de los contactos que tienen sus padres profesionales, quedarían libres a los pocos minutos.
Los investigadores, tal como indican las normas vigentes, pusieron al tanto de lo que había ocurrido al juez de Menores Raúl Oscar Ruiz, que dispuso que sean entregados a sus padres y que mañana sean llevados a declarar.
La víctima y Pérez fueron revisados por el médico de Policía, para constatar las lesiones que sufrieron.
El grupo cobró notoriedad el año pasado cuando, después de mucho tiempo, algunos padres de víctimas se atrevieron a denunciarlos ante la Justicia. Los fiscales Carlos Albaca, Alejandro Noguera y ahora Adriana Reinoso Cuello, tuvieron que investigar casos en los que supuestamente estuvieron involucrados.
Por disposición del Ministerio de Seguridad, el personal de la Dirección General de Investigaciones fue designado especialmente para identificar a los miembros de la banda.
Los pesquisas no sólo lograron individualizar a por lo menos diez menores, sino que, además, descubrieron que, además de agredir a otros adolescentes, robaban celulares y provocaban incidentes en las fiestas a las que asistían sin ser invitados.
Sin embargo, la Policía y la Justicia se encontraron con un problema: muy pocos se animaron a denunciarlos o a aportar pruebas en contra de los sospechosos. Sólo encontraron elementos para acusar de algunos delitos a dos integrantes. Por ese motivo, según confirmaron varias fuentes, tuvieron que cumplir con las medidas tutelares que le impusieron los jueces de menores.
Además fueron advertidos sobre que, si volvían a estar involucrados en otro incidente, serían alojados en el Instituto Roca.
Ambos, según la versión oficial, no sólo cumplieron con las órdenes impuestas por la Justicia, sino que además se alejaron de las calles por un buen tiempo.
Sospechas
Los investigadores sospechan que, a pesar de que los supuestos líderes se alejaron del grupo, la banda no se desarticuló. Creen además que los dos aprehendidos podrían haberse transformado en los máximos referentes de la agrupación.
A pesar de que la versión no pudo ser confirmada, al menos uno de ellos podría estar involucrado en la agresión que sufrió un joven de 23 años en la vereda de un pub de Corrientes al 400.
Por disposición de la Justicia, los detenidos, al ser menores de edad, fueron entregados ayer al mediodía a sus padres, pero quedaron imputados por los delitos de lesiones y resistencia a la autoridad.
Todo era alegría en la fiesta que se desarrollaba en una vivienda de la vecina ciudad. Sin embargo, cerca de las 3, un grupo de adolescentes comenzó a generar incidentes y a provocar a los otros jóvenes que se divertían en la reunión.
Las cosas pasaron a mayores, según consta en las actuaciones policiales, cuando los integrantes de La banda del quiosquito agredieron a un joven de 16 años cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones legales.
Los atacantes, al parecer, después de haber cometido el ataque, se retiraron de la vivienda, pero decidieron aguardar a la víctima en la vereda, a que saliera junto a sus amigos para continuar la pelea. Un amigo del menor agredido, que también tiene 16 años, se comunicó con su padre y le relató todo lo que había ocurrido. Este, que es un reconocido comerciante de nuestro medio, de acuerdo con la versión policial, decidió ir a buscarlo. En el camino, se cruzó con el oficial Héctor Pérez, que presta servicio en la comisaría de Yerba Buena, y le contó lo que estaba ocurriendo en la reunión.
Insólito desenlace
Una comisión integrada por Luis González y Lucas Tejerina, al mando del comisario José Dante Bustamante, supervisados por Héctor Rubén Ponce, titular de la Unidad Regional Norte se presentaron en la fiesta en apoyo de Pérez.
Cuando los uniformados llegaron al lugar, se desató otra trifulca, por lo que debieron intervenir rápidamente. Luego de calmar los ánimos, los jóvenes identificaron a los revoltosos.
Pérez quiso aprehender a uno de ellos y terminó siendo agredido por uno de los acusados, ya que él y su compañero se negaban a ser detenidos, según lo confirmó Ponce.
"No sólo forcejearon con el personal policial sino que, además, los insultaron, por lo que nos vimos obligados a pedir refuerzos a Patrulla Urbana para que la situación no pasara a mayores", aseguró el titular de la Regional Norte.
Amenazas
Una vez que llegaron a la comisaría de Yerba Buena, los jóvenes, en vez de calmarse, de acuerdo con la versión de Ponce, siguieron insultando a los policías y amenazaron que, a partir de los contactos que tienen sus padres profesionales, quedarían libres a los pocos minutos.
Los investigadores, tal como indican las normas vigentes, pusieron al tanto de lo que había ocurrido al juez de Menores Raúl Oscar Ruiz, que dispuso que sean entregados a sus padres y que mañana sean llevados a declarar.
La víctima y Pérez fueron revisados por el médico de Policía, para constatar las lesiones que sufrieron.
Un grupo que atemorizó a Barrio Norte
El año pasado solían concentrarse en Corrientes al 400. Sus miembros concurrían a colegios privados y eran hijos de profesionales, muchos de ellos de prestigio en el medio. Generaba terror entre los chicos de su edad hasta que fueron identificados por la Policía. Desapareció por un tiempo, pero ahora La banda del Quiosquito volvió a la escena.El grupo cobró notoriedad el año pasado cuando, después de mucho tiempo, algunos padres de víctimas se atrevieron a denunciarlos ante la Justicia. Los fiscales Carlos Albaca, Alejandro Noguera y ahora Adriana Reinoso Cuello, tuvieron que investigar casos en los que supuestamente estuvieron involucrados.
Por disposición del Ministerio de Seguridad, el personal de la Dirección General de Investigaciones fue designado especialmente para identificar a los miembros de la banda.
Los pesquisas no sólo lograron individualizar a por lo menos diez menores, sino que, además, descubrieron que, además de agredir a otros adolescentes, robaban celulares y provocaban incidentes en las fiestas a las que asistían sin ser invitados.
Sin embargo, la Policía y la Justicia se encontraron con un problema: muy pocos se animaron a denunciarlos o a aportar pruebas en contra de los sospechosos. Sólo encontraron elementos para acusar de algunos delitos a dos integrantes. Por ese motivo, según confirmaron varias fuentes, tuvieron que cumplir con las medidas tutelares que le impusieron los jueces de menores.
Además fueron advertidos sobre que, si volvían a estar involucrados en otro incidente, serían alojados en el Instituto Roca.
Ambos, según la versión oficial, no sólo cumplieron con las órdenes impuestas por la Justicia, sino que además se alejaron de las calles por un buen tiempo.
Sospechas
Los investigadores sospechan que, a pesar de que los supuestos líderes se alejaron del grupo, la banda no se desarticuló. Creen además que los dos aprehendidos podrían haberse transformado en los máximos referentes de la agrupación.
A pesar de que la versión no pudo ser confirmada, al menos uno de ellos podría estar involucrado en la agresión que sufrió un joven de 23 años en la vereda de un pub de Corrientes al 400.
El perfil de los integrantes
La Banda del Quiosquito está integrada por menores de entre 14 y 17 años. La mayoría concurre a colegios privados y vive en Barrio Norte.
Son conocidos por haber atacado a adolescentes en las semanas de establecimientos educativos y en distintas fiestas.
También se los acusó de hurto de celulares y de camisetas de clubes de fútbol.
Los investigadores identificaron como a diez supuestos integrantes, pero sólo encontraron pruebas en contra de dos jóvenes. Ambos debieron, por disposición de la Justicia, debieron cumplir medidas tutelares.
El funcionario no sólo confirmó que uno de los uniformados fue agredido por uno de los acusados, sino que además intentaron amedrentar al personal de la comisaría de Yerba Buena. "Hasta les dijeron a los oficiales que no siguieran haciendo las actuaciones porque sus padres los iban a sacar rápidamente", agregó.
Ponce insistió en que fue sorprendido por la reacción de los menores, aunque aclaró que los policías deben estar preparados para actuar. "Ellos son capacitados especialmente para no responder a este tipo de agresiones y mucho más si se trata de menores de edad. En casos como estos se trabaja con el mayor de los recelos y siempre actuando con el apoyo de la Justicia para tratar de evitar futuros problemas", explicó.
Ponce dijo que si bien es cierto este fue un caso aislado en Yerba Buena, le preocupa los efectos que pueda generar. "Tememos que los adolescentes tucumanos idolatren la actitud de los jóvenes que fueron aprehendidos. Sería pésimo para la sociedad que ellos sean tomados como ejemplo", expresó.
El titular de la Regional Norte se mostró confiado en que la Justicia tomará medidas ejemplificadoras a fin de evitar que estos grupos de inadaptados sigan generando violencia en toda la provincia.
La Banda del Quiosquito está integrada por menores de entre 14 y 17 años. La mayoría concurre a colegios privados y vive en Barrio Norte.
Son conocidos por haber atacado a adolescentes en las semanas de establecimientos educativos y en distintas fiestas.
También se los acusó de hurto de celulares y de camisetas de clubes de fútbol.
Los investigadores identificaron como a diez supuestos integrantes, pero sólo encontraron pruebas en contra de dos jóvenes. Ambos debieron, por disposición de la Justicia, debieron cumplir medidas tutelares.
"Es ingrato vivir una situación como esta"
"Para el personal, es ingrato vivir una situación como esta. Al ser jóvenes de clase media alta e hijos de profesionales, lo que menos se espera es que los menores agredan e insulten a los policías", aseguró el comisario Héctor Raúl Ponce, jefe de la Unidad Regional Norte.El funcionario no sólo confirmó que uno de los uniformados fue agredido por uno de los acusados, sino que además intentaron amedrentar al personal de la comisaría de Yerba Buena. "Hasta les dijeron a los oficiales que no siguieran haciendo las actuaciones porque sus padres los iban a sacar rápidamente", agregó.
Ponce insistió en que fue sorprendido por la reacción de los menores, aunque aclaró que los policías deben estar preparados para actuar. "Ellos son capacitados especialmente para no responder a este tipo de agresiones y mucho más si se trata de menores de edad. En casos como estos se trabaja con el mayor de los recelos y siempre actuando con el apoyo de la Justicia para tratar de evitar futuros problemas", explicó.
Ponce dijo que si bien es cierto este fue un caso aislado en Yerba Buena, le preocupa los efectos que pueda generar. "Tememos que los adolescentes tucumanos idolatren la actitud de los jóvenes que fueron aprehendidos. Sería pésimo para la sociedad que ellos sean tomados como ejemplo", expresó.
El titular de la Regional Norte se mostró confiado en que la Justicia tomará medidas ejemplificadoras a fin de evitar que estos grupos de inadaptados sigan generando violencia en toda la provincia.







