08 Julio 2006 Seguir en 
Valencia, España.- El papa Benedicto XVI inició hoy su primer viaje a España como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, destacando el "papel central" de la "familia fundada en el matrimonio" y recordando a las 42 víctimas mortales del accidente del subte que se produjo el lunes en la ciudad de Valencia.
En la primera etapa de su visita a Valencia, Joseph Ratzinger aludió también a la "secularización" de España y a la marginación de la fe "al ámbito meramente privado".
La familia fundada en el matrimonio "es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría", manifestó Joseph Ratzinger, de 79 años, en el aeropuerto de Manises, donde fue recibido al pie del avión por los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía.
Entre otras autoridades, allí lo esperaba también el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo Ejecutivo impulsó la ley que permite el matrimonio entre homosexuales y que éstos adopten hijos, norma que la Iglesia católica critica con dureza.
Zapatero, que no estará presente mañana en la misa que oficiará el Papa al aire libre, fue abucheado por algunos peregrinos presentes en el aeropuerto al bajar de su avión.
El Sumo Pontífice alteró su programa previsto inicialmente a su llegada a Valencia para, de camino a la Catedral de Valencia en el "papamóvil", hacer una breve parada y orar en la estación de metro de Jesús, donde tuvo lugar la tragedia del lunes. Allí lo recibieron el príncipe Felipe y la princesa Letizia.
Su paso por el lugar ha sido calificado como uno de los momentos más emotivos de la visita. A los príncipes de Asturias se unieron en el lugar representantes de la policía, bomberos y los servicios sanitarios que ayudaron en el rescate de muertos y heridos. El Pontífice bajó del vehículo que lo transporta, saludó a los príncipes y colocó una corona de rosas blancas.
Joseph Ratzinger fue ovacionado por los peregrinos, a quienes saludó efusivo levantando los brazos antes de rezar un responso por los fallecidos y quedarse en silencio unos segundos frente a la corona, para luego proseguir su trayecto hacia la catedral.
En el camino, los peregrinos, ataviados muchos con camisetas con los colores del Vaticano y agitando banderas blancas y amarillas, se agolparon en algunos puntos para saludar al Papa. Pero donde realmente se notó una gran presencia de personas fue en las estación de Jesús, así como en la catedral.
Tras visitar ese templo y entregar un mensaje a los obispos españoles instándoles a difundir la fe "en un tiempo de rápida secularización" en el que queda relegada "al ámbito meramente privado", Joseph Ratzinger se dirigió a la cercana Basílica de la Virgen de los Desamparados para rezar un Padrenuestro junto a familiares de los muertos y heridos del metro, una oración que fue acogida por algunos con lágrimas. Precisamente, gestos de "consuelo" como éste fueron algo que el rey Juan Carlos quiso agradecer al Sumo Pontífice.
"Agradecemos a Vuestra Santidad las sentidas palabras de cariño y aliento que habéis dirigido a Valencia y a España entera, aún conmocionadas por la terrible tragedia de principios de esta semana", manifestó el rey, bajo el sol y el calor del mediodía en el aeropuerto valenciano de Manises.
Respecto a la España que recibe a Benedicto XVI, el monarca quiso resaltar en su breve discurso la pluralidad y diversidad del país.
"La España que os acoge, Santidad, es un país moderno, dinámico y solidario, una antigua y gran nación plural y diversa, fiel a sus tradiciones, amante de la paz, la justicia y la libertad".
"Un país que, en las últimas décadas, y gracias al esfuerzo de todos los españoles, ha vivido el más largo período de modernización y prosperidad de toda su historia, en un clima de estabilidad fruto del marco de concordia, respeto mutuo y convivencia democrática que nos hemos querido dar", añadió el monarca bajo el sol y el calor del mediodía en el aeropuerto de Valencia.
El rey recordó las visitas previas de Ratzinger a España antes de ser Papa, como cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quiso también rendir "un sentido homenaje" al predecesor de Benedicto XVI, el fallecido Juan Pablo II, quien realizó hace tres años una visita relámpago a Madrid.
En unas breves palabas pronunciadas ante los reyes, el presidente del gobierno español y otras autoridades españolas, el Sumo Pontífice expresó su "deferente reconocimiento" expreso a Rodríguez Zapatero, así como al resto de autoridades por la "colaboración" en la realización del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebra desde el sábado pasado en Valencia y que el propio Ratzinger tenía previsto clausurar esta tarde en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Para el rey, la visita del Papa es "un reconocimiento a la intensidad y profundidad" de los lazos entre España y el Vaticano, que cuentan, dijo, "con un marco de entendimiento acorde con las disposiciones" de la Constitución española. (DPA)
En la primera etapa de su visita a Valencia, Joseph Ratzinger aludió también a la "secularización" de España y a la marginación de la fe "al ámbito meramente privado".
La familia fundada en el matrimonio "es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría", manifestó Joseph Ratzinger, de 79 años, en el aeropuerto de Manises, donde fue recibido al pie del avión por los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía.
Entre otras autoridades, allí lo esperaba también el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo Ejecutivo impulsó la ley que permite el matrimonio entre homosexuales y que éstos adopten hijos, norma que la Iglesia católica critica con dureza.
Zapatero, que no estará presente mañana en la misa que oficiará el Papa al aire libre, fue abucheado por algunos peregrinos presentes en el aeropuerto al bajar de su avión.
El Sumo Pontífice alteró su programa previsto inicialmente a su llegada a Valencia para, de camino a la Catedral de Valencia en el "papamóvil", hacer una breve parada y orar en la estación de metro de Jesús, donde tuvo lugar la tragedia del lunes. Allí lo recibieron el príncipe Felipe y la princesa Letizia.
Su paso por el lugar ha sido calificado como uno de los momentos más emotivos de la visita. A los príncipes de Asturias se unieron en el lugar representantes de la policía, bomberos y los servicios sanitarios que ayudaron en el rescate de muertos y heridos. El Pontífice bajó del vehículo que lo transporta, saludó a los príncipes y colocó una corona de rosas blancas.
Joseph Ratzinger fue ovacionado por los peregrinos, a quienes saludó efusivo levantando los brazos antes de rezar un responso por los fallecidos y quedarse en silencio unos segundos frente a la corona, para luego proseguir su trayecto hacia la catedral.
En el camino, los peregrinos, ataviados muchos con camisetas con los colores del Vaticano y agitando banderas blancas y amarillas, se agolparon en algunos puntos para saludar al Papa. Pero donde realmente se notó una gran presencia de personas fue en las estación de Jesús, así como en la catedral.
Tras visitar ese templo y entregar un mensaje a los obispos españoles instándoles a difundir la fe "en un tiempo de rápida secularización" en el que queda relegada "al ámbito meramente privado", Joseph Ratzinger se dirigió a la cercana Basílica de la Virgen de los Desamparados para rezar un Padrenuestro junto a familiares de los muertos y heridos del metro, una oración que fue acogida por algunos con lágrimas. Precisamente, gestos de "consuelo" como éste fueron algo que el rey Juan Carlos quiso agradecer al Sumo Pontífice.
"Agradecemos a Vuestra Santidad las sentidas palabras de cariño y aliento que habéis dirigido a Valencia y a España entera, aún conmocionadas por la terrible tragedia de principios de esta semana", manifestó el rey, bajo el sol y el calor del mediodía en el aeropuerto valenciano de Manises.
Respecto a la España que recibe a Benedicto XVI, el monarca quiso resaltar en su breve discurso la pluralidad y diversidad del país.
"La España que os acoge, Santidad, es un país moderno, dinámico y solidario, una antigua y gran nación plural y diversa, fiel a sus tradiciones, amante de la paz, la justicia y la libertad".
"Un país que, en las últimas décadas, y gracias al esfuerzo de todos los españoles, ha vivido el más largo período de modernización y prosperidad de toda su historia, en un clima de estabilidad fruto del marco de concordia, respeto mutuo y convivencia democrática que nos hemos querido dar", añadió el monarca bajo el sol y el calor del mediodía en el aeropuerto de Valencia.
El rey recordó las visitas previas de Ratzinger a España antes de ser Papa, como cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quiso también rendir "un sentido homenaje" al predecesor de Benedicto XVI, el fallecido Juan Pablo II, quien realizó hace tres años una visita relámpago a Madrid.
En unas breves palabas pronunciadas ante los reyes, el presidente del gobierno español y otras autoridades españolas, el Sumo Pontífice expresó su "deferente reconocimiento" expreso a Rodríguez Zapatero, así como al resto de autoridades por la "colaboración" en la realización del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebra desde el sábado pasado en Valencia y que el propio Ratzinger tenía previsto clausurar esta tarde en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Para el rey, la visita del Papa es "un reconocimiento a la intensidad y profundidad" de los lazos entre España y el Vaticano, que cuentan, dijo, "con un marco de entendimiento acorde con las disposiciones" de la Constitución española. (DPA)







