06 Julio 2006 Seguir en 
WASHINGTON.- Kenneth Lay, fundador y ex presidente ejecutivo de la corporación Enron, murió ayer, seis semanas después de ser hallado culpable de fraude y conspiración por el colapso del gigante energético. Lay, de 64 años, afrontaba una posible condena de 165 años de cárcel. La sentencia iba a ser anunciada en octubre. Su fallecimiento se produjo ayer en su casa de descanso de Colorado por causa de una crisis cardíaca, según familiares.
Lay y otro ex presidente ejecutivo de Enron, Jeffrey Skilling, fueron condenados por fraude y conspiración, por esconder la ruina financiera de Enron, que quebró en diciembre de 2001 tras llegar a ser la séptima empresa más grande de Estados Unidos. El viernes, los fiscales pidieron a un juez que obligara a Lay a pagar U$S 43,5 millones que habría obtenido por sus delitos en Enron. Tanto Lay como Skilling se habían declarado inocentes y ambos planeaban apelar al veredicto de culpabilidad.
Lay, que llegó a acumular una riqueza de U$S 100 millones, decía que le quedó poco dinero tras la bancarrota de Enron, aunque los fiscales han dicho que le quedaban millones en rentas vitalicias y otras inversiones. Lay, una vez confidente del ex presidente George Bush y apodado “Kenny boy” por el actual mandatario, lució fatigado durante el juicio de cuatro meses, pero no mostró señales de que su salud hubiese sufrido algún efecto adverso. (Reuter)
Lay y otro ex presidente ejecutivo de Enron, Jeffrey Skilling, fueron condenados por fraude y conspiración, por esconder la ruina financiera de Enron, que quebró en diciembre de 2001 tras llegar a ser la séptima empresa más grande de Estados Unidos. El viernes, los fiscales pidieron a un juez que obligara a Lay a pagar U$S 43,5 millones que habría obtenido por sus delitos en Enron. Tanto Lay como Skilling se habían declarado inocentes y ambos planeaban apelar al veredicto de culpabilidad.
Lay, que llegó a acumular una riqueza de U$S 100 millones, decía que le quedó poco dinero tras la bancarrota de Enron, aunque los fiscales han dicho que le quedaban millones en rentas vitalicias y otras inversiones. Lay, una vez confidente del ex presidente George Bush y apodado “Kenny boy” por el actual mandatario, lució fatigado durante el juicio de cuatro meses, pero no mostró señales de que su salud hubiese sufrido algún efecto adverso. (Reuter)







