06 Julio 2006 Seguir en 
Formó parte del movimiento que hizo estallar la música de Brasil en todo el mundo en los años 60. Junto a su archifamoso apodo "Toquinho", vienen a la memoria los nombres de Antonio Carlos Jobim, María Bethania o María Creuza; pero, por sobre todos, los de dos inolvidables creadores: Chico Buarque y Vinicius de Moraes.
"La música brasileña es esencialmente romántica y contiene lamentos y nostalgias", ha definido Antonio Pecci Filho, quien nació en Sao Paulo hace 60 años. Su madre le puso el nombre con el que el mundo entero lo conoció, siempre con una guitarra entre sus manos. El mismo cuenta que su amistad con Chico Buarque viene desde la adolescencia, en la que ambos empezaban sus carreras musicales.
En 1966, Toquinho edita su primer disco, y al año siguiente, Chico graba un tema suyo. Juntos viajan a Italia en 1969, donde se produce el encuentro con Vinicius de Moraes. Allí comienza una sociedad musical que durará 11 años -y que producirá casi 30 discos- y una amistad para toda la vida. En 1970 Vinicius, convoca a Toquinho y a María Creuza para actuar en "La Fusa", en Argentina.
La trascendencia que adquirieron aquellas actuaciones, inmortalizadas a través de grabaciones a las que se les agregó el sonido ambiente captado en "La Fusa" dieron al grupo y a cada uno de sus integrantes una sólida fama en nuestro país.
En 1983 se produce otro hito en la carrera de Toquinho: la aparición de "Acuarela", que consolida su fama en los países en los que ya era conocido y que le abre nuevos horizontes.
Prácticamente no ha dejado de tocar la guitarra en los últimos 40 años. Su cumpleaños número 60 lo encuentra en plena actividad, con una serie de presentaciones en España en las que recorre las cuatro décadas de su música y refleja las etapas vitales que han marcado su trayectoria.
Toquinho reconoce que la música de su país ha vivido momentos de mayor esplendor que el actual; pero rescata algunos talentos que hoy tienen -a su juicio- un grado de creatividad comparable a los de aquella época dorada. "En el arte no existen límites ni topes. Lo importante es saber mantener el entusiasmo por lo que se hace", define en una notable síntesis.
"La música brasileña es esencialmente romántica y contiene lamentos y nostalgias", ha definido Antonio Pecci Filho, quien nació en Sao Paulo hace 60 años. Su madre le puso el nombre con el que el mundo entero lo conoció, siempre con una guitarra entre sus manos. El mismo cuenta que su amistad con Chico Buarque viene desde la adolescencia, en la que ambos empezaban sus carreras musicales.
En 1966, Toquinho edita su primer disco, y al año siguiente, Chico graba un tema suyo. Juntos viajan a Italia en 1969, donde se produce el encuentro con Vinicius de Moraes. Allí comienza una sociedad musical que durará 11 años -y que producirá casi 30 discos- y una amistad para toda la vida. En 1970 Vinicius, convoca a Toquinho y a María Creuza para actuar en "La Fusa", en Argentina.
La trascendencia que adquirieron aquellas actuaciones, inmortalizadas a través de grabaciones a las que se les agregó el sonido ambiente captado en "La Fusa" dieron al grupo y a cada uno de sus integrantes una sólida fama en nuestro país.
En 1983 se produce otro hito en la carrera de Toquinho: la aparición de "Acuarela", que consolida su fama en los países en los que ya era conocido y que le abre nuevos horizontes.
Prácticamente no ha dejado de tocar la guitarra en los últimos 40 años. Su cumpleaños número 60 lo encuentra en plena actividad, con una serie de presentaciones en España en las que recorre las cuatro décadas de su música y refleja las etapas vitales que han marcado su trayectoria.
Toquinho reconoce que la música de su país ha vivido momentos de mayor esplendor que el actual; pero rescata algunos talentos que hoy tienen -a su juicio- un grado de creatividad comparable a los de aquella época dorada. "En el arte no existen límites ni topes. Lo importante es saber mantener el entusiasmo por lo que se hace", define en una notable síntesis.







