05 Julio 2006 Seguir en 
VALENCIA.- Una falla humana fue la causa del descarrilamiento de un vagón del metro que provocó 41 muertos el lunes en Valencia, en cuya Catedral se celebraron ayer los solemnes funerales.
El rey y la reina de España fueron aplaudidos a su llegada a la Catedral de Valencia, donde se celebró un sentido oficio religioso ante numerosos fieles que colmaban el templo para dar apoyo a los familiares de las víctimas, que ocuparon los asientos posteriores a los de las autoridades. Visiblemente emocionados y vestidos de negro, los Reyes de España siguieron el oficio religioso desde dos reclinatorios forrados en rojo púrpura y que presidían la ceremonia en un costado de la nave mayor del templo.
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por su esposa Sonsoles Espinosa, el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, el presidente del Parlamento Manuel Marín, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy y varios alcaldes se encontraban en las primeras filas de la ceremonia.
El análisis de la caja negra reveló que el tren circulaba a 80 km/h en una curva en la que la velocidad permitida es de 40km/h, según dijo José Aroca, portavoz del sindicato ferroviario de Valencia, al cabo de una reunión técnica mantenida entre sindicatos, el personal de seguridad del metro y la dirección del metro valenciano.
El ministro regional de las Infraestructuras, José Ramón García Antón, confirmó luego en conferencia de prensa que todas las otras hipótesis habían sido descartadas. “Es un exceso de velocidad”, añadió, citando también las conclusiones del análisis de la caja negra. El responsable regional culpó este exceso de velocidad a una indisposición del conductor. “Hemos constatado que las ruedas estaban en perfecto estado, lo mismo que la bóveda del túnel”, insistió García Anton. Jorge Alvarez, del sindicato, afirmó que el conductor no era maquinista sino un agente de estación que había recibido clases prácticas durante 14 días, en vez de los dos meses reglamentarios. De todas formas, el lo describió como muy responsable.
La ciudad se silenció al mediodía, durante cinco minutos, en memoria de las víctimas. Las autoridades decretaron tres días de duelo oficial. En el barrio de Patraix, sus habitantes depositaron en la boca del metro una veintena de velas rojas, frases expresando las condolencias y un ramo de claveles. Dos grúas trabajaban para sacar los vagones destruidos por un hueco cavado en el cemento.
En los edificios próximos al sitio, numerosas banderas blancas y amarillas del Vaticano ondean para recibir el sábado y domingo al papa Benedicto XVI, que clausurará el V Encuentro mundial de la Familia. Se espera que acudan más de un millón y medio de personas. Una pequeña localidad al sudoeste de Valencia, Torrent, fue la ciudad más afectada por el accidente, con 18 de los 41 muertos.
El accidente del metro de Valencia, que fue inaugurado en 1988, es uno de los más mortales de los últimos 50 años en el mundo. Dirigentes de los gremios del subte advirtieron que el sistema constituye una trampa mortal, con riesgo de vida para usuarios, pero Metrovías sostuvo que destina 33 % de personal a esas tareas, con inversión de 80 millones de pesos anuales. Claudio Dellecarbonara, delegado de la línea B, afirmó que en los túneles del subte no hay infraestructura de seguridad, no hay salidas de emergencia ni vías de escape. (AFP-Reuters)
Valencia.- El papa Benedicto XVI ha expresado sus condolencias a las víctimas del accidente de metro. “Pido por la salvación eterna de los fallecidos, y ruego al Señor que conceda el consuelo y la paz a aquellos que han perdido a sus queridos familiares”, escribió el Sumo Pontífice al arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco. (AFP)
El rey y la reina de España fueron aplaudidos a su llegada a la Catedral de Valencia, donde se celebró un sentido oficio religioso ante numerosos fieles que colmaban el templo para dar apoyo a los familiares de las víctimas, que ocuparon los asientos posteriores a los de las autoridades. Visiblemente emocionados y vestidos de negro, los Reyes de España siguieron el oficio religioso desde dos reclinatorios forrados en rojo púrpura y que presidían la ceremonia en un costado de la nave mayor del templo.
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por su esposa Sonsoles Espinosa, el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, el presidente del Parlamento Manuel Marín, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy y varios alcaldes se encontraban en las primeras filas de la ceremonia.
El análisis de la caja negra reveló que el tren circulaba a 80 km/h en una curva en la que la velocidad permitida es de 40km/h, según dijo José Aroca, portavoz del sindicato ferroviario de Valencia, al cabo de una reunión técnica mantenida entre sindicatos, el personal de seguridad del metro y la dirección del metro valenciano.
El ministro regional de las Infraestructuras, José Ramón García Antón, confirmó luego en conferencia de prensa que todas las otras hipótesis habían sido descartadas. “Es un exceso de velocidad”, añadió, citando también las conclusiones del análisis de la caja negra. El responsable regional culpó este exceso de velocidad a una indisposición del conductor. “Hemos constatado que las ruedas estaban en perfecto estado, lo mismo que la bóveda del túnel”, insistió García Anton. Jorge Alvarez, del sindicato, afirmó que el conductor no era maquinista sino un agente de estación que había recibido clases prácticas durante 14 días, en vez de los dos meses reglamentarios. De todas formas, el lo describió como muy responsable.
La ciudad se silenció al mediodía, durante cinco minutos, en memoria de las víctimas. Las autoridades decretaron tres días de duelo oficial. En el barrio de Patraix, sus habitantes depositaron en la boca del metro una veintena de velas rojas, frases expresando las condolencias y un ramo de claveles. Dos grúas trabajaban para sacar los vagones destruidos por un hueco cavado en el cemento.
En los edificios próximos al sitio, numerosas banderas blancas y amarillas del Vaticano ondean para recibir el sábado y domingo al papa Benedicto XVI, que clausurará el V Encuentro mundial de la Familia. Se espera que acudan más de un millón y medio de personas. Una pequeña localidad al sudoeste de Valencia, Torrent, fue la ciudad más afectada por el accidente, con 18 de los 41 muertos.
El accidente del metro de Valencia, que fue inaugurado en 1988, es uno de los más mortales de los últimos 50 años en el mundo. Dirigentes de los gremios del subte advirtieron que el sistema constituye una trampa mortal, con riesgo de vida para usuarios, pero Metrovías sostuvo que destina 33 % de personal a esas tareas, con inversión de 80 millones de pesos anuales. Claudio Dellecarbonara, delegado de la línea B, afirmó que en los túneles del subte no hay infraestructura de seguridad, no hay salidas de emergencia ni vías de escape. (AFP-Reuters)
El pésame del Sumo Pontífice
Valencia.- El papa Benedicto XVI ha expresado sus condolencias a las víctimas del accidente de metro. “Pido por la salvación eterna de los fallecidos, y ruego al Señor que conceda el consuelo y la paz a aquellos que han perdido a sus queridos familiares”, escribió el Sumo Pontífice al arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco. (AFP)







