La República en la cornisa
Luego de que pasó la fiebre de todos por el Mundial, la política vuelve a concitar mayor atención. El tratamiento de los DNU y de los superpoderes. Por Angel Anaya - Redacción de LA GACETA
04 Julio 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Con el regreso de la Selección de fútbol, la política se adueñó nuevamente y con más énfasis de la atención general y el eje del debate es ya la sesión especial de mañana en el Senado para tratar el proyecto reglamentario de los decretos de necesidad y urgencia. Entretanto, comenzará a analizarse en Diputados el mensaje del Poder Ejecutivo que reforma la ley 24.156, de Administración Financiera, atribuyendo al jefe del Gabinete facultades permanentes para modificar el Presupuesto sin intervención del Congreso. Ambas iniciativas están poniendo en la cornisa el sistema de separación de poderes y harán de los días que vienen un ruidoso período de confrontaciones con escasos antecedentes.Por otra parte, tendrán como nunca antes durante el actual Gobierno, la condición de poner a prueba la capacidad de la oposición parlamentaria para establecer una estrategia conjunta, por tratarse de políticas de Estado. Tan inflamable es la agenda que el viaje de Kirchner a Venezuela está ocupando un lugar secundario. Por lo demás, habrá de servir a Roberto Lavagna para otear el horizonte político que le permitirá definirse sobre su candidatura presidencial. El sector radical que promueve al ex ministro de Economía, encabezado por la mayoría del comité nacional, comparte el pensamiento de Raúl Alfonsín en cuanto a que la coyuntura representa una elevada oportunidad para definir una amplia coalición en defensa del modelo republicano.
Dialéctica a medida
El prolífico mensaje de Lavagna ha tenido en los últimos días una dialéctica cautelosa, tratando de seducir con su amplitud a la dispersa oposición, puesta a prueba por aquellos proyectos oficiales. El modelo del “centro progresista”, como su afirmación de que “el grueso de la sociedad argentina es una sociedad de centro y necesita fuerzas que la hagan mover para la derecha o para el progresismo”, hacen del candidato autónomo un señuelo ineludible; especialmente para la opinión independiente. Algunos analistas dijeron tiempo atrás que se trataba de un economista y no de un político, restándole con ello peso específico para las urnas. Si realmente era así, puede observarse con esa dialéctica que el aprendizaje ha sido rápido. En el entorno presidencial se remarca con insistencia que el ex ministro exhibe una presencia insignificante en las encuestas como eventual candidato, pero el más importante buscador internacional de internet -Google- le asignaba, hasta el cierre de estas notas, 138.800 referencias relacionadas con su actividad pública.
Hasta el momento, el eventual competidor de Kirchner estima que su rival aguarda salir airoso con esos dos proyectos que esperan en el Congreso, para adelantar las elecciones a marzo, pese al reciente desmentido oficioso del jefe del Gabinete, Alberto Fernández. (De nuestra Sucursal)







