04 Julio 2006 Seguir en 
MEXICO.- El candidato oficialista a la presidencia de México, Felipe Calderón, estimó que su rival izquierdista terminará aceptando su derrota en las urnas en los apretados comicios del domingo, mientras cifras oficiales preliminares dan una mínima ventaja al conservador. Tanto Calderón, del derechista Partido Acción Nacional (PAN), como Andrés Manuel López Obrador, del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), se declararon vencedores la noche del domingo, pero la autoridad electoral declinó, por lo apretado de las cifras, anunciar al ganador que asumirá el 1 de diciembre, para un período de seis años.
El conteo más reciente del Instituto Federal Electoral (IFE) daba 36,37% de los votos a Calderón y 35,37% a López Obrador, con el 98,10% de las actas computadas. La diferencia entre ambos era de aproximadamente 384.000 votos. La Bolsa mexicana trepó ayer un 4,77%, su segundo mayor avance en lo que va del año, ante expectativas de un triunfo de Calderón, el favorito de los mercados.
Congreso fragmentado
Nunca se había registrado en México una elección presidencial tan reñida. En 2000, el presidente Vicente Fox, del PAN, terminó con siete décadas consecutivas de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El próximo presidente, sea Calderón o López Obrador, deberá sanar las heridas de una cruenta campaña para ganar gobernabilidad. Además, el que resulte ganador afrontará una tarea difícil en el Congreso, que ha quedado dividido en tercios. El PRI, que postuló a Roberto Madrazo, quedó sumido en el peor momento de su historia tras el resultado electoral, pero jugará un papel clave en un Congreso fragmentado. Madrazo obtuvo alrededor del 21% de los sufragios. (Reuter-AFP-NA)
El conteo más reciente del Instituto Federal Electoral (IFE) daba 36,37% de los votos a Calderón y 35,37% a López Obrador, con el 98,10% de las actas computadas. La diferencia entre ambos era de aproximadamente 384.000 votos. La Bolsa mexicana trepó ayer un 4,77%, su segundo mayor avance en lo que va del año, ante expectativas de un triunfo de Calderón, el favorito de los mercados.
Congreso fragmentado
Nunca se había registrado en México una elección presidencial tan reñida. En 2000, el presidente Vicente Fox, del PAN, terminó con siete décadas consecutivas de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El próximo presidente, sea Calderón o López Obrador, deberá sanar las heridas de una cruenta campaña para ganar gobernabilidad. Además, el que resulte ganador afrontará una tarea difícil en el Congreso, que ha quedado dividido en tercios. El PRI, que postuló a Roberto Madrazo, quedó sumido en el peor momento de su historia tras el resultado electoral, pero jugará un papel clave en un Congreso fragmentado. Madrazo obtuvo alrededor del 21% de los sufragios. (Reuter-AFP-NA)







