Futuro promisorio, presente preocupante

La citricultura se encuentra inmersa en un proceso de reacomodamiento a la demanda de los mercados. Mientras, el sector debe atravesar una campaña que será dura. Por Fernando García Soto - Redacción de LA GACETA

03 Julio 2006
En las últimas semanas hubo demasiadas emociones en la citricultura tucumana. Por enumerar sólo algunas, la actividad puso quinta marcha en las exportaciones a la Unión Europea (UE); obtuvo un arreglo salarial con los obreros de Uatre; recibió una visita en su propia casa nada menos que de una delegación del Aphis (el organismo sanitario norteamericano que podría lograr que el limón vuelva a exportarse a Estados Unidos), y finalmente consiguió un informe estadístico oficial digno de un sector productivo que le vende al Primer Mundo. Todas buenas noticias. Sin embargo, aun con las perspectivas auspiciosas a futuro, los productores del mejor limón del planeta todavía deben superar el presente, que sigue siendo difícil y preocupante.
De los excelentes datos que aportó el flamante Censo Citrícola provincial, uno muy interesante es el de producción total de limones en la campaña 2005, secreto que la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) mantenía guardado bajo siete llaves. Según el estudio -en el que trabajaron en forma conjunta durante siete meses el Ministerio de Desarrollo Productivo y la Secretaría de Planeamiento-, el año pasado se produjo en nuestra provincia 1,47 millón de toneladas de limones, lo que sin dudas constituye un récord en volumen de fruta para el sector. Semejante cantidad de cítricos -un 17% más que el resultado de la temporada 2004- no pudo ser absorbida por los mercados externo e interno, y se precipitó una crisis feroz en la actividad, que parece repetirse en la actualidad. El informe oficial revela que de la producción 2005 sólo se comercializó 1,14 millón de toneladas de limones, con 70.000 toneladas no cosechadas, 67.400 toneladas que se levantaron de los árboles, pero no se vendieron, y 190.000 toneladas de la fruta cuyo destino se desconoce. Corolario: el excedente -durante el año pasado- fue de unas 327.000 toneladas de cítricos, cifra que explica a las claras el motivo de la crisis por sobreproducción que golpea a la actividad y la imperiosa necesidad del sector de ganar nuevos mercados.
Otro dato estrechamente vinculado al anterior es la expansión que se registró en la citricultura desde 1995 a la fecha, con un incremento del 43% en la superficie implantada con limoneros, hasta totalizar las actuales 33.900 hectáreas. Semejante crecimiento -sin planificación- derivó en el actual escenario de quebranto para cientos de productores, especialmente para aquellos de escala reducida.
En la campaña 2005 se logró exportar 370.000 toneladas de limones, según los registros del Senasa y de la ATC, institución esta última que estima que en la presente temporada se vendería un volumen menor de fruta al exterior que el año pasado. Si a esta presunción se le suma el convencimiento de que este año se batirá el récord de producción de fruta, la mixtura será de alta combustión, sin lugar a dudas. Se vienen días muy difíciles para la citricultura tucumana.
En el marco de la crisis, el presidente de la ATC, Roberto Sánchez Loria, tiene claro que el sector demanda una "reinvención", que podría ser organizada y puesta en práctica por los propios referentes de la actividad, en la búsqueda de neutralizar el ajuste que por sí mismo ya está ejecutando el mercado. Este proceso exige la incorporación de tecnología en cada uno de los eslabones de la cadena del limón, y la certeza de que definitivamente no rinde producir sólo fruta para la industria: el que no exporta no tiene cabida en la nueva citricultura. Como aliento para encarar estos cambios ineludibles, Sánchez Loria vaticina que estaría próximo a iniciarse un nuevo ciclo de aumento de la demanda de limón en fresco en el mundo, que sería menor al que se registró durante la década del 90.
Mientras se siguen de cerca los acontecimientos que van delineando el futuro, se espera que los datos del Censo Citrícola ayuden a que el sector se reacomode y comience a trabajar con una planificación seria, para evitar que la actividad crezca o se achique "a locas y a ciegas" como vino ocurriendo hasta ahora. Lamentablemente, en este proceso de cambio, muchos quedarán en el camino.




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