Robaron casi $ 5.000 en un comercio

Los delincuentes amenazaron al dueño de una maderera y encerraron a su familia, tras lo cual escaparon. Además de entrar al local, los asaltantes irrumpieron en la casa de la víctima.

EL BLANCO ELEGIDO. El negocio atacado está ubicado en una zona en la que hay mucha vigilancia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EL BLANCO ELEGIDO. El negocio atacado está ubicado en una zona en la que hay mucha vigilancia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
01 Julio 2006
La Policía está tras los pasos de por lo menos tres hombres que asaltaron a un empresario ayer por la mañana. La víctima, según confirmaron las fuentes policiales, disparó dos veces para ahuyentar a los atracadores, que robaron casi $ 5.000.
A las 8.40, Juan Carlos Raidín atendía, como todos los días, la maderera que funciona en Venezuela 943. En ese momento, dos hombres armados ingresaron en el local y, después de quitarle $ 1.200 que tenía en la caja, lo obligaron a que los llevara hasta su domicilio, que está ubicado a la par del negocio.

En la casa
Una vez que ingresaron en la vivienda, los delincuentes encerraron a la mujer y a los hijos de la víctima en una de las habitaciones. Después de revolver todo, encontraron otros $ 3.600 y huyeron. Sin embargo, no imaginaron que la víctima tenía un arma escondida en la casa y salieron tranquilamente. Según los investigadores, Raidín logró desatarse y salir de la vivienda y, cuando los dos asaltantes se subieron a un Renault 9 gris, efectuó al menos dos disparos con un revólver calibre 22, aunque hasta el momento no se sabe si alguna de las balas alcanzó a los asaltantes.
Personal de la seccional 5a, al mando del comisario Ramón Vargas, comenzó a seguir a los delincuentes.
Varios de los vecinos les confirmaron a los investigadores que el auto tenía inscriptos los logotipos de una importante remisería del medio. Se montó una guardia especial en todos los nosocomios para constatar si alguna persona con herida de arma de fuego ingresaba para ser atendida.
Los pesquisas sospechan que algún conocido de la víctima lo habría delatado, puesto que los asaltantes sabían perfectamente dónde tenía oculto el dinero.

Una zona tranquila

El hecho causó revuelo en la cuadra donde se produjo. “No vimos nada; escuchamos el ruido de los disparos y, cuando salimos a ver qué ocurría, el vecino nos comentó que lo habían asaltado”, aseguró Juan Carlos García, que no salía de su asombro por lo sucedido.
Los testigos confirmaron que no es común que en la cuadra haya delitos. “Acá hay muchos comercios. Además de ser bastante transitada, la mayoría cuenta con servicio de vigilancia privada. Eso, evidentemente, antes amedrentaba a los delincuentes”, expresó Luisa de Martínez.







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