02 Septiembre 2002 Seguir en 
El mercado inmobiliario de Tucumán tuvo importantes cambios a partir de la devaluación de la moneda nacional, que se produjo desde enero último. El valor de los alquileres, por caso, sufrió una baja del orden del 40%, mientras que un 30% de las unidades disponibles para ser alquiladas -comerciales y para viviendas- se encuentra desocupado, según operadores de esta provincia. En el rubro de los locales comerciales, se registró un leve repunte en agosto último, según indicó el empresario inmobiliario Raúl Feler. "Aunque todavía la oferta es mayor que la demanda, se han ocupado los locales de las principales cuadras del centro", comentó Feler.
El agente inmobiliario Marcelo Stagnetto reveló que se achicó la brecha entre el precio de las unidades, que se revalorizaron en pesos por la inflación, y el monto que se fija para alquilarlas. "Hasta el año pasado, el monto de un alquiler de una vivienda o de un local comercial se definía, habitualmente, calculando el 1% del valor real del inmueble. Entonces, si el precio de un departamento era de $48.000, el monto del alquiler de esa unidad era de $480 al mes. Hoy esas estimaciones cambiaron", señaló. Dijo que por la devaluación y la posterior agudización de la crisis recesiva, el cálculo de un alquiler pasó a hacerse tomando como dato el 0,7% del precio del inmueble, y ahora se establece entre un 0,5 y un 0,6%.
Cuestión de suerte
Stagnetto dejó en claro que cada caso es particular, y que el valor de un alquiler puede variar según la zona en que se ubica el inmueble, si es comercial o vivienda, y de acuerdo con la calidad de la construcción. "También depende de la suerte. Hay gente que logra alquilar a buenos precios, y otra sólo consigue un mínimo", remarcó.En los últimos tiempos se notó cierta flexibilidad por parte de los propietarios para mejorar sus chances de alquilar. Muchos, además de bajar el precio mensual, bonifican el pago de expensas y de impuestos. Aun así, hay una notable caída en la demanda, debido a la recesión, profundizada por la caída generalizada del poder adquisitivo. Hoy, un tercio de las unidades que se ofrecen para alquiler en la provincia está desocupado. "Este fenómeno se debe a los problemas económicos que ya vienen de tiempo atrás, acrecentados por la brutal caída de la rentabilidad que afecta últimamente a las empresas, lo que hace que no se justifique abrir un negocio para perder plata, si hablamos del sector comercial", señaló Stagnetto.
Los costos
Abrir un local comercial exige que se cubra una serie de costos, que van desde alquiler, refacciones y el pago de electricidad, tasas municipales, impuestos, teléfono, salarios de empleados, aportes patronales, etcétera. A veces, en el resultado final se sale perdiendo, y se abandona el emprendimiento. En el alquiler de viviendas no se contemplan estos gastos, pero tiene especial incidencia el poder adquisitivo de la gente, muy deprimido en estos días.
"Antes, cuando se desocupaba un local, por ejemplo en el centro, siempre había alguien que esperaba ese punto como estrategia para instalar un nuevo negocio. Hoy han caído fuerte las renovaciones", señaló Stagnetto.
"Hay un punto en el que el propietario no quiere bajar más el alquiler, porque ya no le conviene. Otros, prefieren alquilar con tal de no tener ?parada? la unidad. Y por otro lado están los demandantes, que no saben si podrán cumplir con el contrato que firman", apuntó.Stagnetto anticipó que los valores se irán reacomodando y que, pese a la coyuntura, el sector inmobiliario sigue siendo una inversión segura para colocar dinero en el marco del descrédito que soporta el sector financiero. En esa línea, el agente inmobiliario Germán Schilman, por su parte, aseguró que es mayor la actividad de compra-venta de inmuebles que de alquileres. "La mayoría de la gente compra en dólares, aunque también se hacen algunas operaciones con plata del corralito", afirmó.
El agente inmobiliario Marcelo Stagnetto reveló que se achicó la brecha entre el precio de las unidades, que se revalorizaron en pesos por la inflación, y el monto que se fija para alquilarlas. "Hasta el año pasado, el monto de un alquiler de una vivienda o de un local comercial se definía, habitualmente, calculando el 1% del valor real del inmueble. Entonces, si el precio de un departamento era de $48.000, el monto del alquiler de esa unidad era de $480 al mes. Hoy esas estimaciones cambiaron", señaló. Dijo que por la devaluación y la posterior agudización de la crisis recesiva, el cálculo de un alquiler pasó a hacerse tomando como dato el 0,7% del precio del inmueble, y ahora se establece entre un 0,5 y un 0,6%.
Cuestión de suerte
Stagnetto dejó en claro que cada caso es particular, y que el valor de un alquiler puede variar según la zona en que se ubica el inmueble, si es comercial o vivienda, y de acuerdo con la calidad de la construcción. "También depende de la suerte. Hay gente que logra alquilar a buenos precios, y otra sólo consigue un mínimo", remarcó.En los últimos tiempos se notó cierta flexibilidad por parte de los propietarios para mejorar sus chances de alquilar. Muchos, además de bajar el precio mensual, bonifican el pago de expensas y de impuestos. Aun así, hay una notable caída en la demanda, debido a la recesión, profundizada por la caída generalizada del poder adquisitivo. Hoy, un tercio de las unidades que se ofrecen para alquiler en la provincia está desocupado. "Este fenómeno se debe a los problemas económicos que ya vienen de tiempo atrás, acrecentados por la brutal caída de la rentabilidad que afecta últimamente a las empresas, lo que hace que no se justifique abrir un negocio para perder plata, si hablamos del sector comercial", señaló Stagnetto.
Los costos
Abrir un local comercial exige que se cubra una serie de costos, que van desde alquiler, refacciones y el pago de electricidad, tasas municipales, impuestos, teléfono, salarios de empleados, aportes patronales, etcétera. A veces, en el resultado final se sale perdiendo, y se abandona el emprendimiento. En el alquiler de viviendas no se contemplan estos gastos, pero tiene especial incidencia el poder adquisitivo de la gente, muy deprimido en estos días.
"Antes, cuando se desocupaba un local, por ejemplo en el centro, siempre había alguien que esperaba ese punto como estrategia para instalar un nuevo negocio. Hoy han caído fuerte las renovaciones", señaló Stagnetto.
"Hay un punto en el que el propietario no quiere bajar más el alquiler, porque ya no le conviene. Otros, prefieren alquilar con tal de no tener ?parada? la unidad. Y por otro lado están los demandantes, que no saben si podrán cumplir con el contrato que firman", apuntó.Stagnetto anticipó que los valores se irán reacomodando y que, pese a la coyuntura, el sector inmobiliario sigue siendo una inversión segura para colocar dinero en el marco del descrédito que soporta el sector financiero. En esa línea, el agente inmobiliario Germán Schilman, por su parte, aseguró que es mayor la actividad de compra-venta de inmuebles que de alquileres. "La mayoría de la gente compra en dólares, aunque también se hacen algunas operaciones con plata del corralito", afirmó.







