15 Junio 2006 Seguir en 
Ocurrió exactamente a las 7.30. Un camión chocó contra una rastra cañera sobre la ruta 306, kilómetro 120, en la localidad de Esquina, departamento de Leales. A causa del accidente, el conductor del carro java se encuentra internado con politraumatismos.
Fuentes de la Policía informaron a LA GACETA que ambos vehículos circulaban en dirección norte-sur. Al parecer, el camión Scania, conducido por Rubén Herrera (58 años, domiciliado en Alderetes) intentó pasar a la rastra, que era manejada por Ramón Alejandro Puentes (54 años, domiciliado en San Andrés). En esa maniobra, se habría producido el accidente.
Entre 12 y 14 puestos de control de la Policía Vial y de Transporte de la Provincia se instalan a diario en las tres rutas nacionales que cruzan Tucumán (9, 157 Y 38) y en las rutas provinciales. Sin embargo, no son suficientes para evitar este choque y la tragedia del domingo pasado, en la que murió una familia de Villa La Trinidad, al chocar contra un camión cañero.
Lo cierto es que un promedio de 40 muertos y 360 heridos es el resultado que dejan cada año los 300 accidentes con rastras cañeras que se producen en las rutas tucumanas. En 2005, sólo en la tercera semana de setiembre hubo tres muertos y 18 heridos por esa causa. La prohibición de que circulen rastras durante la noche a lo largo de tres rutas nacionales (9, 38, 157) generó un duro debate.
Los cañeros argumentaron que no podían mantener inmovilizado el transporte de caña durante 12 horas. Las autoridades mantuvieron la postura de que cada accidente no es un hecho singular, sino un problema relacionado con el mal estado de muchas de las rastras (el año pasado se secuestraron 146 de estos carros) que circulan sin luces ni bandas refractarias, y sin los elementos de seguridad mínimos.
En julio de 2005, el entonces director de Transporte de la Provincia, Enrique Bulacios, informó que se estaban tramitando 3.000 expedientes por causas relacionadas con la zafra. Había pedidos de habilitación de rastras, infracciones y secuestros de vehículos.
Fuentes de la Policía informaron a LA GACETA que ambos vehículos circulaban en dirección norte-sur. Al parecer, el camión Scania, conducido por Rubén Herrera (58 años, domiciliado en Alderetes) intentó pasar a la rastra, que era manejada por Ramón Alejandro Puentes (54 años, domiciliado en San Andrés). En esa maniobra, se habría producido el accidente.
Entre 12 y 14 puestos de control de la Policía Vial y de Transporte de la Provincia se instalan a diario en las tres rutas nacionales que cruzan Tucumán (9, 157 Y 38) y en las rutas provinciales. Sin embargo, no son suficientes para evitar este choque y la tragedia del domingo pasado, en la que murió una familia de Villa La Trinidad, al chocar contra un camión cañero.
Lo cierto es que un promedio de 40 muertos y 360 heridos es el resultado que dejan cada año los 300 accidentes con rastras cañeras que se producen en las rutas tucumanas. En 2005, sólo en la tercera semana de setiembre hubo tres muertos y 18 heridos por esa causa. La prohibición de que circulen rastras durante la noche a lo largo de tres rutas nacionales (9, 38, 157) generó un duro debate.
Los cañeros argumentaron que no podían mantener inmovilizado el transporte de caña durante 12 horas. Las autoridades mantuvieron la postura de que cada accidente no es un hecho singular, sino un problema relacionado con el mal estado de muchas de las rastras (el año pasado se secuestraron 146 de estos carros) que circulan sin luces ni bandas refractarias, y sin los elementos de seguridad mínimos.
En julio de 2005, el entonces director de Transporte de la Provincia, Enrique Bulacios, informó que se estaban tramitando 3.000 expedientes por causas relacionadas con la zafra. Había pedidos de habilitación de rastras, infracciones y secuestros de vehículos.







