Un colectivero sufrió la amputación de un dedo en un intento de asalto

El joven agresor, que actuó junto con un cómplice de su misma edad, huyó sin llevarse nada. El delincuente se enojó porque el hombre no tenía dinero para entregarle.

QUEJAS. Chazarreta dijo que la Justicia no debe liberar a los ladrones. LA GACETA / FRANCO VERA
QUEJAS. Chazarreta dijo que la Justicia no debe liberar a los ladrones. LA GACETA / FRANCO VERA
15 Junio 2006
“Pegó para matarme. No puedo pensar otra cosa. La verdad es que tuve mucha suerte”. Sergio Rodolfo Chazarreta es chofer de la línea 1 de ómnibus y desde los primeros minutos del domingo está hospitalizado. Un delincuente, enojado porque Chazarreta no tenía dinero para entregarle, le arrancó un dedo de la mano izquierda cuando intentó protegerse con el brazo de un golpe de machete que iba a caer sobre su cabeza.
El sábado, poco antes de la medianoche, Chazarreta conducía un interno por Villa Urquiza. “Iban sólo tres pasajeros, de los cuales yo conocía a uno. Paré frente a la empresa, para dejar la recaudación, y después seguí con el recorrido. A las pocas cuadras se bajó uno de los pasajeros, y poco después los otros dos se levantaron rápidamente. Entonces supe que estaban por asaltarme”, indicó el chofer. Todo esto sucedió sobre avenida Francisco de Aguirre, pasando hacia el oeste Ejército del Norte. “Yo les dije que no tenía plata, que ellos habían visto que había entregado la recaudación, y entonces empezaron a golpearme”, indicó. Para defenderse, Chazarreta soltó el volante, y el ómnibus chocó contra el cordón. “En ese momento, uno de ellos se bajó y escapó, pero el otro sacó de la cintura un machete y lo levantó para pegarme. Cuando lo bajó, puse el brazo, y me arrancó el dedo. Después se fue, pero podría haberme matado. Para mí, estaba drogado”, aseguró la víctima.

Al hospital
Como pudo, Chazarreta condujo el ómnibus hasta el hospital Avellaneda, donde los médicos comprobaron que el filo del arma le había cercenado el meñique de la mano izquierda. “Todavía no pueden operarme, y tengo que esperar. Lo único que pido es que no me afecte la movilidad”, dijo el chofer, que ahora está internado en un sanatorio. “No es la primera vez que me roban, pero sí la primera que casi me matan. La nuestra es casi una profesión de riesgo. Hay lugares por donde no se puede circular. Conocemos delincuentes que nos esperan todos los días para asaltarnos; la Policía los arresta, pero después la Justicia los libera”, aseguró el hombre.
Según fuentes judiciales, el agresor ya está identificado, y ayer se solicitaron allanamientos para intentar detenerlo.





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