Varios testigos deberán ampliar su declaración en el caso Lebbos

El fiscal decidió no realizar aún otras medidas. Virginia Mercado se presentará la próxima semana en la Justicia. Actualmente la joven se encuentra en su casa de Salta.

15 Junio 2006
Como si fuera un rompecabezas, el fiscal II de Instrucción, Carlos Albaca, trata de darles sentido a las diferentes partes del voluminoso expediente de la investigación del homicidio de Paulina Lebbos. Sucede que gran parte de las pruebas, según reconocen fuentes judiciales, no tienen asidero. Por ese motivo, antes de ordenar nuevas medidas Albaca llamará a declarar a varios de los testigos que ya aportaron sus versiones. Uno de los testimonios más importantes, en ese sentido, es el de Virginia Mercado, la última persona que vio a Paulina antes de que desapareciera, el 26 de febrero.
El fiscal tiene sobre su escritorio una larga lista de solicitudes de que se lleven adelante medidas judiciales presentadas por Alberto Lebbos a través de su abogado, Emilio Mrad, pedidos a los que todavía no les dio curso. Tampoco analizó otros casi 20 pedidos de los ex comisarios Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, quienes fueron contratados por el Gobierno para que colaboren con la investigación. Ellos sostienen que el remisero Juan Pedro Cruzado, quien asegura haber sido la persona en cuyo auto subieron Paulina y Virginia en la zona del Abasto, está vinculado a la desaparición de la estudiante.
Los ex policías piden también que se contrasten los resultados de la autopsia que realizó el Cuerpo Médico Forense de la Provincia y los de la que hizo Gendarmería Nacional; mientras el primer informe señala que la joven murió por estrangulamiento manual, el segundo sostiene que no puede saberse cómo se produjo el fallecimiento. Los médicos tucumanos observaron que la tráquea de la víctima estaba fracturada y afirmaron que esto únicamente podía suceder a partir de un ahorcamiento manual. Pero los de Gendarmería advirtieron que, en el cuello de la víctima, había tan sólo una marca; sostienen que no es posible efectuar tal ahorcamiento con un solo dedo, sino que se necesita la mano entera para hacer presión. Por eso no se descarta que se solicite una nueva pericia al respecto, en la esperanza de que arroje algo de luz sobre este punto.
También Eduardo Moreno, abogado de César Soto, el novio de Paulina, pidió la realización de medidas para obtener pruebas.

A Tribunales
Pero Albaca considera que todo esto puede esperar, y prefiere escuchar antes a quienes estén en condiciones de aportarle datos verbales que permitan esclarecer el confuso caso. Entre ellos, incluso, estará el padre de Paulina, quien será llamado a declarar nuevamente a Tribunales.






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