El país atraviesa por una etapa fundacional, como en 1853 y 1916

Un especialista comparó los tiempos actuales con los vividos cuando se terminó con 40 años de guerras y cuando se superó el fraude electoral.

01 Septiembre 2002
En el marco internacional, la Argentina está sufriendo una crisis que no es solamente financiera, sino también económica, social y política. La situación argentina se diferencia del tequila mexicano, que fue una crisis financiera, y de la crisis financiera más default de Rusia. Tampoco es una crisis como la brasileña, que fue un default. Así lo entiende el especialista Felipe de la Balze, profesor de Economía Internacional en la Universidad Torcuato di Tella y autor de siete libros sobre las relaciones entre la Argentina y la economía internacional.
De la Balze opina que el problema de nuestro país es una suma del tequila más las crisis rusa, la de Brasil en 1999, más una grave crisis de legitimidad de la clase dirigente. "Es algo similar a lo que ocurrió en Polonia cuando terminó el comunismo. Allí no hubo un problema democrático, sino de régimen del sistema político", señala De la Balze.
El experto califica de "extraordinaria" a la caracterización de la crisis argentina, y enumeró algunos de sus aspectos.
1) Hubo una cesación de pagos parcial porque no se la hizo con los organismos internacionales y en la relación gobierno a gobierno. El default se concretó con los bancos y con los tenedores de títulos de la deuda, lo cual significó un rojo del crédito público. "Hubo acciones iniciadas por inversionistas italianos, españoles y alemanes, y de clubes de inversionistas que accionaron en contra de nuestro país.
2) Al no haber crédito es muy difícil aprovechar los nuevos precios relativos y las nuevas oportunidades que le brinda al sector productivo la devaluación, porque no se puede financiar la exportación ni la producción para exportar. Por eso las exportaciones en lugar de subir con la devaluación han caído.
3) El país está relativamente aislado del mundo en muchos aspectos. El crédito comercial está reducido sustancialmente y la gente que quiere importar tiene que dar garantías. Hay dificultades que terminan proyectándose y afectan los niveles de actividad de la economía real. Explican en parte la brutal caída del PBI de los últimos doce meses.
4) Otra dimensión, que no es la estrictamente económica, es que es obvio que hay un notable descreimiento de las clases dirigentes norteamericanas y europeas en la Argentina. Todos señalan que en nuestro país una ineptitud de laclase dirigente. Ya se volvió una interpretación común esto de decir que en la Argentina hay un problema dela clase dirigente. Algo que no afecta, por ejemplo, a Uruguay. Este país tiene problemas, pero no está en juego en términos internacionales la credibilidad de su clase dirigente.
De la Balze opina que la Argentina es un país muy grande. "No es que nos falte gente competente, pero se los debe llamar a estos para que participen y administren como se debe, y se los debe escuchar", remarcó.
Una crisis con estas características derivó en el rompimineto parcial de las relaciones de la Argentina, a través de su economía y de su política, con el mundo.

Claves para una salida
El especialista establece pautas que permitirían a la Argentina superar su estado de crisis. Sostiene que se debe restablecer la credibilidad en nuestra clase dirigente y del país con respecto de las instituciones. Mucho de esto tiene que ver con el rompimineto de los contratos más básicos que tenía el país con sus ciudadanos.
"Había 27.000 millones de dólares en el Banco Central que no eran del Gobierno sino de cada persona que tenía uno o más pesos en su billetera. Había 140.000 millones de dólares en títulos de los cuales la mitad estaba en manos de instituciones argentinas o de personas", expone De la Balze. "Todo esto creó, al igual que el congelamiento de los depósitos, un Estado que nos obliga a revertir un proceso y comenzar de cero, que es respetar la ley, o sea pasar a lo que es normal y dejar de lado lo anormal", agrega. "Es decir - subraya- que hay que reconstruir el país en lo económico y en lo político".Este proceso requerirá de un gran esfuerzo general. En primer lugar, se deberán reetructurar las instituciones y habrá que traer nueva gente a la política. La clave pasa por modernizar la política y la economía.
"La crisis más grave no es en lo económico, porque esto es un síntoma. La crisis es de las instituciones y de la clase política", añade.De la Balze sostiene que el país atraviesa por una etapa fundacional.Considera que el momento es similar a los ocurridos en 1853 y en 1916, cuando se pasó a la ley de voto universal y se dijo "no" al fraude electoral.
"Este es el momento de comenzar un nuevo período, proque se destruyó tanto de lo que teníamos -que era bueno, malo o regular- que ahora hay que empezar desde las bases", recalca De la Balze.
Recordó que en 1853 la Argentina comenzó una etapa después de 40 años de guerras civiles terribles, y en 1916 se terminó con 50 años de fraudes electorales.
"En estas épocas el país comenzó de cero con un nuevo approach (propuesta, enfoque, planteamiento) de la crisis del sistema anterior", recalcó.

Tres regiones
De la Balze opina que, internacionalmente, a la Argentina le cabe una profunda, amistosa y fructifera relación con tres grandes regiones del mundo. En primer lugar, con nuestros vecinos del Mercosur y también con Chile, que es un país que tiene niveles de seriedad importantes. "El segundo gran eje es la relación con Estados Unidos - el Nafta- y el tercero es la relación con Europa. Estos pueden ser nuestros aliados y asocios indispensables", destaca. Considera que a partir de esa relación, la Argetina podrá comenzar a hacer expansión del comercio en Asia y a atraer capitales de Japón.
Argumentó que estas tres regiones son estratégicas para la Argentina. "Una, por razones de geografía; la segunda porque es la principal potencia del mundo y latercera porque es una gran potencia económica y de donde proviene la mayor parte de los argentinos".
El problema de llevar a cabo estas alianzas está en la instrumentación. "En una situación como la actual, el Gobierno es de transición y no tiene capacidad e iniciativas, sino que debe reordenar la economía doméstica, restablecer el sistema financiero, sacar el corralito y volver a establecer la ely para la regulación de las normas", dice De la Balze.
"Estas reformas permitirán al Gobierno fortalecer los tres grandes ejes y, a partir de eso, llevar adelante una estrategia más global", concluyó el experto.

LA CLASE MEDIA

La clase media pasó del congelamiento de los depósitos del corralito al corralón, con una pérdida del 50 al 60% de los montos que tenía. Alrededor de 11 millones de personas vieron caer su poder adquisitivo entre en el 30 y el 50%, dependiendo del patrón de consumo que tenían. Las caídas más profundas alcanzaron a las clases más bajas, porque consumen los productos que más subieron, según De la Balze.

EL DESEMPLEO

Un gran inconveniente es el que soportan los desempleados, cuyo número crece en forma permanente, y hoy llegan a 25 millones de argentinos. Esto muestra un panorama de la economía actual, en la que se produjo una gran pérdida de la riqueza y y de la posibilidad de generar ingresos en todos lossectores de la población. Es escenario es inédito y da cuenta de la magnitud de la crisis.

UN LIDERAZGO

De la Balze sostiene que la Argentina necesita de un líder democrático que reconstruya el sistema político del país. "En la gran recesión de Estados Unidos, de 1930 a 1932, hubo una gran crisis en las finanzas, con pérdidas gigantescas en todos los segmentos de la población y un enorme desempleo, todo enmarcado en dudas en el sistema político que luego Roosvelt se encargó de reconstruir", señala.

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