El malestar y el bienestar de la globalización en tres opiniones

El análisis de Joseph Stiglitz, Hernando de Soto e Indur M. Goklany.

01 Septiembre 2002
La Argentina en medio de la crisis es visitada por Joseph Stiglitz -premio Nobel de Economía en 2001- un disconforme con la doctrina fundamental, que tiene fuertes e irreconciliables diferencias con el Fondo Monetario Internacional. En el libro "El Malestar de la Globalización" propone replantear el modo en que fue gestionada, por el sufrimiento -en su opinión- causado a los países en desarrolloTambién vino el peruano Hernando de Soto, que dirige uno de los principales centros del pensamiento, para presentar su libro "El Misterio del Capital" y aseguró: "mucho más importante para mí son la libertad, la compasión por los pobres, el respeto por el contrato social, y la igualdad de oportunidades, pero por el momento el capitalismo es la única carta disponible para lograr estas metas".El lunes, en Washington, Cato Institute difundió "La Globalización del Bienestar Humano" de Indur M. Goklany, que evaluó las tendencias de expectativas de vida, la hambruna, la mortalidad infantil, y el trabajo infantil, desde 1960 a fin de siglo XX. Concluye que los citados indicadores, mejoraron conforme aumentaba la riqueza y pasaba el tiempo, dándose el mayor incremento en los países con ingresos medios, mientras que sólo el Africa sub-sahariana experimentó menores avances.
Las tres opiniones citadas consideran a los derechos de propiedad y de ejercer el comercio como fundamentales para las naciones.La experiencia de Soto en Perú, a través del sistema de propiedad es para convertir el trabajo y el ahorro de las personas en capital. Mientras Stiglitz y Goklany coinciden en culpar a los países ricos de seguir implementando políticas de subsidios y barreras a las importaciones, que les hacen difícil a los países en desarrollo capturar los beneficios de la globalización.
Todos son buenos aportes para ser aprovechados en este tiempo histórico que rompió la confianza en la Argentina.

Una buena señal
En la semana, se conoció la apertura de los Estados Unidos a 57 productos argentinos, lo que es una buena señal, más que un resultado económico.
En estos días continúan las dificultades para acordar con el FMI, que volvió a tomarse su tiempo para formular las objeciones técnicas a la carta de intención, por el fallo que restituye el 13% a jubilados y estatales, la postergación de la aplicación del CER para indexar las deudas y la suspensión de las ejecuciones judiciales.
Hay iliquidez en la provincias, vuelve la "bicicleta" financiera-como en el pasado- para ganar con las altas tasas de interés en los bancos en vez de producir y comerciar. No sirve.
En este contexto, las acciones líderes en la Bolsa de Buenos Aires terminaron agosto con una mejora y sigue la extraña quietud, mientras amenaza la inflación.

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