La industria tucumana respira

Después de 14 meses de respuestas negativas, y superando en parte su escepticismo, los industriales de la provincia se animaron a mostrar que sus empresas podrían reactivarse.

01 Septiembre 2002
El panorama del sector industrial sigue siendo delicado en Tucumán, sin embargo, a pesar de la crisis, a partir de junio se han comenzado a observar señales de mejoría. Después de 14 meses consecutivos de total pesimismo por parte de los empresarios de este sector, un 14% de los consultados mostró opiniones favorables sobre el desarrollo de la actividad. Tal perspectiva surge de la encuesta mensual que realiza el Instituto de Economía Aplicada (IEA) de la Fundación Banco Empresario de Tucumán (FBET), en un trabajo conjunto con la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), desde julio de 1994.
Si bien la cautela sigue predominando en los empresarios, es importante que un sector como el manufacturero -que estuvo semi paralizado en Tucumán hasta principios de año en diversos rubros-, muestre signos de vida. Esa importancia se demuestra por el hecho de que la industria -sin incluir el sector azucarero-representa un 17,4% del empleo total en la provincia. Más notoria aún es su participación en el total de salarios pagados (21%), lo que demuestra que los ingresos de los trabajadores del área son superiores a los de otras actividades.
Esa recuperación de las perspectivas futuras registrada en junio, y en julio con proyecciones provisorias, se manifiesta -según Víctor Elías, titular del IEA, y la investigadora Corina Paz, en que por primera vez después de un año, las opiniones favorables -en algunos rubros de la encuesta- son mayores que las desfavorables. A nivel país, esa tendencia positiva se observó a partir de marzo, tres meses antes que en Tucumán. Otro aspecto destacable es que la productividad laboral se ha recuperado sin que se registre una caída en el empleo. Ese hecho, destacan los especialistas, es un indicador positivo que se agrega al de las perspectivas futuras.
En líneas generales, se observa una mejoría u optimismo empresario en: perspectivas futuras, con un balance favorable de opiniones del 14%, en junio; utilización de la capacidad instalada, con un repunte respecto de mayo en 4 puntos promedio; niveles de stocks, con un saldo favorable del 60%, y niveles de precios, ya que los industriales estiman un incremento en el precio de sus productos.

Un veranito
El presidente de la Unión Industrial de Tucumán, Alejandro Martí, considera que la encuesta que realiza el IEA no hace más que mostrar "el veranito por el que atraviesa la industria en la provincia". Pero, aclara que "esa bocanada de aire fresco que están aprovechando muchas empresas no significa, de manera alguna, que el clima económico nacional y provincial haya cambiado".
El empresario estima que estas manifestaciones de moderado optimismo, en algunos rubros industriales, está denotando los efectos favorables de competitividad que otorgó la devaluación, en especial a las empresas que pudieron reintegrarse al sector de exportación.
De todas maneras, observa que el panorama es muy variable, incluso dentro de un sector, debido a que hay subactividades que no están tan favorecidas por distintas razones. Entre esos múltiples aspectos, señala el presidente de la UIT, se deben contemplar la estacionalidad de cada rubro, el grado de descapitalización que pudo haber tenido la empresa al momento de reanudar o acrecentar sus actividades, el nivel de requerimiento de crédito para la compra de insumos y otras necesidades, el grado de tecnificación alcanzado, y la fuerza negociadora en materia de exportaciones.

ALERTA
Temen que la Nación no acompañe

El presidente de la Unión Industrial de Tucumán, Alejandro Martí, alertó sobre la posibilidad de que el repunte que podría afianzarse en los próximos meses en la industria de la provincia llegue a sentir señales de asfixia en el caso de que la actividad económica nacional no tenga al menos una recuperación leve, pero sostenida.
El directivo destacó, asimismo, que en el caso de las textiles de Tucumán, que reiniciaron este año un proceso de exportación, este se mantiene en un estado embrionario y al mismo tiempo delicado, ya que no todas las empresas están en igualdad de condiciones técnicas y de control de calidad para responder a un mercado internacional cada vez más exigente.

ENCUESTA
Creció el volumen de la producción

El 27% de los empresarios de la provincia dijo haber aumentado el volumen de producción en junio respecto de mayo; el 56% expresó que no hubo cambios con relación al mes anterior, y para el 18% restante el volumen de producción cayó. De esta forma, el saldo positivo ascendió al 9% y mostró una mejoría respecto de mayo, cuando el saldo fue nulo. Sin embargo, el saldo desmejora con respecto a junio de 2001, cuando se manifestaba positivo en un 34%. En cuanto a los niveles de precios, el 75% de los encuestados no esperaba cambios; y el 27% restante consideraba factible un aumento en el precio de sus productos. El saldo positivo del 27% obedece al contexto inflacionario vigente. El saldo creció en 2 puntos respecto de mayo.

Camiones, caramelos y oro

Entre las industrias que han mejorado sus expectativas en la provincia, debido a la nueva situación económica figura Scania Argentina, lo que fue reconocido por el director general de la firma sueca, Mats Gunnarson. El ejecutivo observó que la situación de la planta de cajas de cambio, diferenciales y palieres en Tucumán era muy grave antes de la devaluación y que ahora sus costos son mucho más competitivos. La producido en la fábrica de Cruz Alta se exporta hacia las plantas de Scania en Europa (Holanda, Francia, Suecia y Polonia), México y Brasil. Según Gunnarson, en la actualidad, los costos de Scania Tucumán son más competitivos que los de la planta matriz en Suecia. Por esa circunstancia, la producción en la provincia, que era escasa con relación a la capacidad instalada, podría ir subiendo paso a paso, al mismo tiempo que bajaría en Suecia.
Otra de las firmas con asiento en Tucumán que se ha beneficiado, en parte, con la devaluación, es Arcor. La compañía cordobesa tiene una planta en La Reducción, Lules, y la mayor parte de sus productos es vendida en los Estados Unidos. Esta modalidad exportadora, le permite a Arcor mantener en la unidad tucumana de Misky su nivel de producción y empleo.
La empresa Minera Alumbrera (productora de oro y cobre), que si bien está ubicada geográficamente en Catamarca, beneficia a Tucumán porque compra buena parte de sus insumos en la provincia y porque el mayor porcentaje de su personal pertenece a esta provincia, también vio acrecentar su rentabilidad por la depreciación del peso.

Un mal difícil de erradicar

La gravedad y profundidad de la crisis que afecta al país y a la provincia, desde 1998, hace que los empresarios tucumanos, no obstante la aparición de algunos signos favorables para sus actividades, siga manteniendo el escepticismo. Así, el 74% de los industriales manifiestó no esperar cambios en sus perspectivas de corto plazo. Se destaca que el 20% de los empresarios espera que la situación futura mejore, mientras el 6% restante es pesimista. El balance de respuestas es favorable en el 14% y muestra una mejora con respecto a mayo, cuando el saldo negativo era del 4%. Este indicador, según destaca la investigadora del Instituto de Economía Aplicada de la Fundación Banco Empresario de Tucumán, Corina Paz, se convierte en positivo en junio, después de 14 meses consecutivos con resultados negativos. Este valor implicaría un quiebre en la tendencia descendente y podría esperarse que la situación mejore en el corto plazo para la industria. No obstante destaca que para se produzca una reactivación efectiva se debería manifestar un refuerzo en las opiniones favorables en los próximos meses.
En el item tendencia de la demanda, en junio, el saldo negativo ascendió al 68%, pero en comparación con mayo, el saldo de pesimismo mostró una disminución del 5%. Sin embargo, comparanto estos resultados con junio del año pasado, el pesimismo creció de manera importante, al pasar del 32% al 68%.Este año, tan sólo el 2% de los entrevistados se mostró optimista sobre la tendencia de la demanda, y un 28% de los industriales no espera cambios.

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