12 Junio 2006 Seguir en 
A menos de un mes de comenzada la zafra, el primer accidente con rastras cañeras ya se llevó la vida de seis personas; entre ellas, un niño de 3 años.
La tragedia ocurrió ayer a las 20.15, en la autopista Tucumán-Famaillá, a la altura de El Ceibal, cerca de Lules. Un Fiat Duna rojo en el que viajaban las seis víctimas (tres hombres, dos mujeres y el menor) circulaba hacia el norte por la autopista, cuando se encontró con el segundo de los dos carros cañeros que tiraba un camión Mercedes Benz que había salido desde la ruta alternativa 321, con dirección al este, y que luego tomó hacia el sur. Este vehículo era conducido por Daniel José Romero, de 26 años, que salía de una finca conocida como Tinca, y se dirigía al ingenio La Fronterita.
Según los primeros datos que obtuvo la Policía, Roque Hernández conducía el Fiat Rojo patente RYA-243, en dirección a San Miguel de Tucumán. Con él iban Cecilia del Valle Hernández, que habría sido su hermana y que habría estado embarazada; Nelly Ramona Soberón de Hernández, que habría sido la esposa del conductor; un hombre identificado como Dante Lazarte; el menor de tres años, y un joven de 20. Estos dos últimos, hasta anoche, no habían sido identificados. Aparentemente la familia era de Villa La Trinidad, y se dirigían a la capital.
El impacto fue brutal. El automóvil quedó desarmado, debajo del carro java. Una mujer que observaba el accidente se desmayó, conmocionada por lo impresionante del choque.
Las rastras tenían las bandas reflectivas gastadas y estaban invisibles, por lo que el conductor del Duna no lo vio y lo embistió. Roque y Cecilia Hernández y Lazarte fallecieron en el acto. Las otras tres personas fueron rescatadas con vida y trasladadas al hospital Padilla, donde murieron.
Ardua labor
Bomberos Voluntarios de Lules trabajaron casi dos horas para rescatar los cuerpos, que habían quedado atrapados entre los hierros retorcidos del automóvil. “Esto es increíble. Estos camiones deberían ser prohibidos. Salen a matar. La ruta es muy oscura, y a nadie se le ocurrió poner una baliza o algo. Es tremendo”, dijo Mario Medina, un vecino de la zona. Aparentemente, los conductores de los camiones no habían avisado que tomarían ese camino, por lo que no había controles. Detrás del vehículo de Romero, otros dos con el mismo tamaño esperaban para ingresar a la autopista.
Tras la tragedia, llegaron al lugar el segundo jefe de la Regional Oeste, Miguel Herrera, y el jefe de Policía, Hugo Sánchez, quien se mostró conmovido y no quiso hacer declaraciones.
El fiscal Carlos Sale ordenó la detención de Romero y su presentación en Tribunales.
Un promedio de 40 muertos y 360 heridos es el resultado que dejan cada año los 300 accidentes con rastras cañeras que se producen en las rutas tucumanas. En 2005, sólo en la tercera semana de setiembre hubo tres muertos y 18 heridos por esa causa. La prohibición de que circulen rastras durante la noche a lo largo de tres rutas nacionales (9, 38, 157) generó un duro debate. Los cañeros argumentaron que no podían mantener inmovilizado el transporte de caña durante 12 horas. Las autoridades mantuvieron la postura de que cada accidente no es un hecho singular, sino un problema relacionado con el mal estado de muchas de las rastras (el año pasado se secuestraron 146 de estos carros) que circulan sin luces ni bandas refractarias, y sin los elementos de seguridad mínimos. En julio de 2005, el entonces director de Transporte de la Provincia, Enrique Bulacios, informó que se estaban tramitando 3.000 expedientes por causas relacionadas con la zafra. Había pedidos de habilitación de rastras, infracciones y secuestros de vehículos.
La tragedia ocurrió ayer a las 20.15, en la autopista Tucumán-Famaillá, a la altura de El Ceibal, cerca de Lules. Un Fiat Duna rojo en el que viajaban las seis víctimas (tres hombres, dos mujeres y el menor) circulaba hacia el norte por la autopista, cuando se encontró con el segundo de los dos carros cañeros que tiraba un camión Mercedes Benz que había salido desde la ruta alternativa 321, con dirección al este, y que luego tomó hacia el sur. Este vehículo era conducido por Daniel José Romero, de 26 años, que salía de una finca conocida como Tinca, y se dirigía al ingenio La Fronterita.
Según los primeros datos que obtuvo la Policía, Roque Hernández conducía el Fiat Rojo patente RYA-243, en dirección a San Miguel de Tucumán. Con él iban Cecilia del Valle Hernández, que habría sido su hermana y que habría estado embarazada; Nelly Ramona Soberón de Hernández, que habría sido la esposa del conductor; un hombre identificado como Dante Lazarte; el menor de tres años, y un joven de 20. Estos dos últimos, hasta anoche, no habían sido identificados. Aparentemente la familia era de Villa La Trinidad, y se dirigían a la capital.
El impacto fue brutal. El automóvil quedó desarmado, debajo del carro java. Una mujer que observaba el accidente se desmayó, conmocionada por lo impresionante del choque.
Las rastras tenían las bandas reflectivas gastadas y estaban invisibles, por lo que el conductor del Duna no lo vio y lo embistió. Roque y Cecilia Hernández y Lazarte fallecieron en el acto. Las otras tres personas fueron rescatadas con vida y trasladadas al hospital Padilla, donde murieron.
Ardua labor
Bomberos Voluntarios de Lules trabajaron casi dos horas para rescatar los cuerpos, que habían quedado atrapados entre los hierros retorcidos del automóvil. “Esto es increíble. Estos camiones deberían ser prohibidos. Salen a matar. La ruta es muy oscura, y a nadie se le ocurrió poner una baliza o algo. Es tremendo”, dijo Mario Medina, un vecino de la zona. Aparentemente, los conductores de los camiones no habían avisado que tomarían ese camino, por lo que no había controles. Detrás del vehículo de Romero, otros dos con el mismo tamaño esperaban para ingresar a la autopista.
Tras la tragedia, llegaron al lugar el segundo jefe de la Regional Oeste, Miguel Herrera, y el jefe de Policía, Hugo Sánchez, quien se mostró conmovido y no quiso hacer declaraciones.
El fiscal Carlos Sale ordenó la detención de Romero y su presentación en Tribunales.
Las muertes en accidentes por la zafra llegan a 40 por año
Un promedio de 40 muertos y 360 heridos es el resultado que dejan cada año los 300 accidentes con rastras cañeras que se producen en las rutas tucumanas. En 2005, sólo en la tercera semana de setiembre hubo tres muertos y 18 heridos por esa causa. La prohibición de que circulen rastras durante la noche a lo largo de tres rutas nacionales (9, 38, 157) generó un duro debate. Los cañeros argumentaron que no podían mantener inmovilizado el transporte de caña durante 12 horas. Las autoridades mantuvieron la postura de que cada accidente no es un hecho singular, sino un problema relacionado con el mal estado de muchas de las rastras (el año pasado se secuestraron 146 de estos carros) que circulan sin luces ni bandas refractarias, y sin los elementos de seguridad mínimos. En julio de 2005, el entonces director de Transporte de la Provincia, Enrique Bulacios, informó que se estaban tramitando 3.000 expedientes por causas relacionadas con la zafra. Había pedidos de habilitación de rastras, infracciones y secuestros de vehículos.
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