11 Junio 2006 Seguir en 
Las partes que intervienen en el juicio que se le está realizando a Carlos Conti por la muerte de los remiseros Claudio Marcelo Pereyra y Carlos Salazar dispondrán de cuatro días hábiles para ajustar sus estrategias antes de que comience el tramo final del proceso.
Sucede que las audiencias continuarán el viernes, porque la fiscal, Marta Jerez de Rivadeneira, tiene que participar en otro juicio.
Ese día prestarán declaración Augusto Conti, hermano del imputado; Gustavo Bertelli y Ramón Eduardo Aragón, amigos del acusado, y la odontóloga legista Mónica Abramovich, quien por pedido de los defensores Luis Acosta y Walter Ojeda, intentará determinar, mediante muestras dentarias, si uno de los cadáveres es el del remisero Salazar.
Desapariciones
El proceso se inició el lunes y Conti se negó a declarar. El joven, de 23 años y estudiante de agronomía, está acusado de haber asesinado a los dos choferes para robarles los vehículos, desarmarlos, vender las partes y comprar drogas.
Salazar desapareció el 1de enero de 2004. Varios testigos dijeron que esa madrugada vieron al imputado conduciendo un Ford Fiesta blanco, similar al del remisero, en Río Colorado, donde su familia tiene una finca.
Pereyra, por su parte, desapareció el 25 de febrero del mismo año en Tafí del Valle. Ese día, fueron registradas tres llamadas desde el celular del remisero a teléfonos que pertenecían a amigos de Conti. Además, varias personas dijeron que el acusado conducía un Ford Escort gris, similar al de Pereyra. Unos días después, el vehículo fue incendiado en San Juan al 4.600.
Durante la investigación fueron encontrados dos cuerpos tirados en distintos cañaverales. Cuando los forenses analizaron los restos descubrieron que habían muerto a causa de disparos en la nuca y que, de acuerdo con las pericias balísticas, los proyectiles habían sido disparados por el arma del padre del imputado.
Los peritos, además, determinaron que los cuerpos pertenecían a Pereyra y a Salazar.
Cuarto intermedio
El juicio terminaría recién la próxima semana. Según trascendió, las partes le pedirían al tribunal, integrado por los jueces Carlos Ruiz Vargas, Marta Cavalloti de Parache y Emilio Páez de la Torre, un cuarto intermedio de al menos 48 horas para preparar los alegatos cuando terminen de declarar los testigos. Sin embargo, se estima que los magistrados sólo les concederán 24 horas.
De carácter y mirada intimidante, el joven de 23 años ni se inmutó cuando Eva de Núñez, madre de una de las víctimas, lloró frente a los jueces al recordar a su hijo Claudio Marcelo Pereyra. Ni siquiera miró a su padre homónimo cuando este declaró. Los puntos sobresalientes del juicio son estos:
• Lunes: se leyeron las declaraciones que realizó el imputado en 2004 ante la fiscal Adriana Reynoso Cuello, quien investigó las dos causas. Conti se contradijo varias veces. Otro testigo, José Gil, empleado de la familia del acusado, también se contradijo al relatar lo que sucedió el 31 de diciembre de 2003, un día antes de la desaparición de Salazar.
• Martes: las dudas acerca del desempeño de la Policía durante la investigación fueron sembradas en la sala. Los forenses Rita Luna Urrejola y Daniel Lamagni dijeron que el cuerpo que fue identificado como el de Pereyra no tenía manos ni pies, a pesar de que en el expediente figura que fue reconocido por las huellas dactilares.
• Miércoles: Cristian Martín Monteros fue acusado de cometer falso testimonio. Dijo que no vio que el acusado manejara los autos de los remiseros, lo contrario de lo que había afirmado durante el proceso de instrucción.
• Jueves: cuatro testigos afirmaron que la Policía cometió irregularidades en la investigación. Un amigo de Conti dijo haberlo visto manejando el auto de Pereyra.
• Viernes: declaró Carlos Conti padre. Se enfrentó verbalmente con la hermana de Pereyra.
Sucede que las audiencias continuarán el viernes, porque la fiscal, Marta Jerez de Rivadeneira, tiene que participar en otro juicio.
Ese día prestarán declaración Augusto Conti, hermano del imputado; Gustavo Bertelli y Ramón Eduardo Aragón, amigos del acusado, y la odontóloga legista Mónica Abramovich, quien por pedido de los defensores Luis Acosta y Walter Ojeda, intentará determinar, mediante muestras dentarias, si uno de los cadáveres es el del remisero Salazar.
Desapariciones
El proceso se inició el lunes y Conti se negó a declarar. El joven, de 23 años y estudiante de agronomía, está acusado de haber asesinado a los dos choferes para robarles los vehículos, desarmarlos, vender las partes y comprar drogas.
Salazar desapareció el 1de enero de 2004. Varios testigos dijeron que esa madrugada vieron al imputado conduciendo un Ford Fiesta blanco, similar al del remisero, en Río Colorado, donde su familia tiene una finca.
Pereyra, por su parte, desapareció el 25 de febrero del mismo año en Tafí del Valle. Ese día, fueron registradas tres llamadas desde el celular del remisero a teléfonos que pertenecían a amigos de Conti. Además, varias personas dijeron que el acusado conducía un Ford Escort gris, similar al de Pereyra. Unos días después, el vehículo fue incendiado en San Juan al 4.600.
Durante la investigación fueron encontrados dos cuerpos tirados en distintos cañaverales. Cuando los forenses analizaron los restos descubrieron que habían muerto a causa de disparos en la nuca y que, de acuerdo con las pericias balísticas, los proyectiles habían sido disparados por el arma del padre del imputado.
Los peritos, además, determinaron que los cuerpos pertenecían a Pereyra y a Salazar.
Cuarto intermedio
El juicio terminaría recién la próxima semana. Según trascendió, las partes le pedirían al tribunal, integrado por los jueces Carlos Ruiz Vargas, Marta Cavalloti de Parache y Emilio Páez de la Torre, un cuarto intermedio de al menos 48 horas para preparar los alegatos cuando terminen de declarar los testigos. Sin embargo, se estima que los magistrados sólo les concederán 24 horas.
La Policía está en el centro de las acusaciones
Para muchos, es el juicio del año. Decenas de curiosos y estudiantes de Derecho, concurrieron al debate. Pero todos se quedaron con las ganas de escuchar la versión del acusado y esperan que Carlos Conti rompa el silencio de varios años para contar su historia. De carácter y mirada intimidante, el joven de 23 años ni se inmutó cuando Eva de Núñez, madre de una de las víctimas, lloró frente a los jueces al recordar a su hijo Claudio Marcelo Pereyra. Ni siquiera miró a su padre homónimo cuando este declaró. Los puntos sobresalientes del juicio son estos:
• Lunes: se leyeron las declaraciones que realizó el imputado en 2004 ante la fiscal Adriana Reynoso Cuello, quien investigó las dos causas. Conti se contradijo varias veces. Otro testigo, José Gil, empleado de la familia del acusado, también se contradijo al relatar lo que sucedió el 31 de diciembre de 2003, un día antes de la desaparición de Salazar.
• Martes: las dudas acerca del desempeño de la Policía durante la investigación fueron sembradas en la sala. Los forenses Rita Luna Urrejola y Daniel Lamagni dijeron que el cuerpo que fue identificado como el de Pereyra no tenía manos ni pies, a pesar de que en el expediente figura que fue reconocido por las huellas dactilares.
• Miércoles: Cristian Martín Monteros fue acusado de cometer falso testimonio. Dijo que no vio que el acusado manejara los autos de los remiseros, lo contrario de lo que había afirmado durante el proceso de instrucción.
• Jueves: cuatro testigos afirmaron que la Policía cometió irregularidades en la investigación. Un amigo de Conti dijo haberlo visto manejando el auto de Pereyra.
• Viernes: declaró Carlos Conti padre. Se enfrentó verbalmente con la hermana de Pereyra.







