31 Agosto 2002 Seguir en 
Ningún sector de la economía tucumana parece estar a salvo de las complicaciones que ha generado el exceso de circulante en bonos. Hasta una cuestión simple y cotidiana como tomar el ómnibus para ir al trabajo o al centro se ha transformado en una preocupación, porque si no se cuenta con efectivo o con monedas es imposible viajar.
Los quiosqueros se niegan a recibir bonos para la compra de cospeles. En los contados casos en que aceptan los Bocade, lo hacen de manera restringida o bajo ciertas condiciones.
"Con un bono de $2 no pueden comprar un cospel; tienen que comprar dos", señaló Rosario, dueña de un quiosco del Barrio Kennedy. La mujer admitió que exige efectivo o monedas porque los distribuidores le piden que pague el 30% del total de la compra de cospeles con dinero real.
"Ya no puedo traer cospeles ante la exigencia de efectivo. Bastante tengo con la cuestión de los cigarrillos. Así que antes de andar peleando con los clientes, prefiero no vender cospeles", confesó Liliana, dueña de un quiosco de Muñecas al 100.
Un margen pequeño
Ariel, quien tiene un permiso municipal para vender sólo cospeles en un puesto ambulante de Mendoza al 700, señaló que él exige todo en efectivo para vender cospeles. "De lo contrario, no me conviene. Tengo que dar vuelto en monedas, así que si recibo bonos me voy a quedar sin efectivo. Nosotros ganamos $1,80 cada 100 cospeles que vendemos. Se imagina que si tuviera que cambiar los bonos por efectivo pagando el desagio, no sólo me quedo sin ganancia sino que pierdo plata", graficó. "Claro que con tanta exigencia han bajado las ventas; mucha gente se va cuando le pido efectivo", dijo.
"Yo recibo algo de bonos, pero siempre que pueda dar el vuelto también en bonos, para no perder el efectivo", comentó Sergio Blaha, dueño de un quiosco de Córdoba al 500.
La exigencia de comprar los cospeles con el 30% de efectivo no es de los distribuidores sino de la firma Trapasa, empresa comercializadora de los cospeles, cuyos dueños son los empresarios del transporte automotor.
Julio Haro, directivo de Trapasa, explicó que las empresas de ómnibus necesitan el efectivo para pagar las cuotas de los créditos bancarios que tomaron para comprar unidades; las obligaciones fiscales con la DGI y el combustible. "Puede parecer insólito, pero es cierto: recibimos Bocade para vender los abonos, pero como tenemos que dar vueltos y necesitamos monedas, vamos con los bonos a las ?cuevas?, los canjeamos por efectivo y después vamos al banco a cambiar los billetes por monedas", relató el empresario, al hablar del círculo vicioso que generaron los bonos.
El 62% del circulante es en Bocade
Sobre un total de $270 millones de la circulación monetaria en Tucumán, unos $170 millones son en Bocade, lo que significa un 62% del total circulante en la provincia. Esto es el doble de lo que los economistas consideran razonable para que los bonos no se desvaloricen. El doctor Víctor Elías advirtió en más de una oportunidad que la emisión de títulos no debería superar el 30% del dinero en circulación. Para colmo, los $100 millones restantes que circulan no son todos en efectivo, sino que incluyen un porcentaje no determinado de tickets canasta, Lecop y cheques diferidos.
Entregan vales para dar el vuelto
La escasez de efectivo incluye a las monedas, que cada vez se ven menos. En negocios donde los montos que se mueven son pequeños, como las panaderías, se ha generalizado el uso de los vales como vuelto. "Los empleamos porque no tenemos monedas, pero sólo para los clientes habituales", aclaró Susana de Zottola, dueña de una panadería. El sistema también se ha extendido entre los almacenes de barrio pese a las quejas de los clientes, que prefieren el dinero. Incluso, algunas agencias de taxis entregan como vuelto tickets por 25 o 50 centavos que sirven para cualquier auto de la empresa.
Los quiosqueros se niegan a recibir bonos para la compra de cospeles. En los contados casos en que aceptan los Bocade, lo hacen de manera restringida o bajo ciertas condiciones.
"Con un bono de $2 no pueden comprar un cospel; tienen que comprar dos", señaló Rosario, dueña de un quiosco del Barrio Kennedy. La mujer admitió que exige efectivo o monedas porque los distribuidores le piden que pague el 30% del total de la compra de cospeles con dinero real.
"Ya no puedo traer cospeles ante la exigencia de efectivo. Bastante tengo con la cuestión de los cigarrillos. Así que antes de andar peleando con los clientes, prefiero no vender cospeles", confesó Liliana, dueña de un quiosco de Muñecas al 100.
Un margen pequeño
Ariel, quien tiene un permiso municipal para vender sólo cospeles en un puesto ambulante de Mendoza al 700, señaló que él exige todo en efectivo para vender cospeles. "De lo contrario, no me conviene. Tengo que dar vuelto en monedas, así que si recibo bonos me voy a quedar sin efectivo. Nosotros ganamos $1,80 cada 100 cospeles que vendemos. Se imagina que si tuviera que cambiar los bonos por efectivo pagando el desagio, no sólo me quedo sin ganancia sino que pierdo plata", graficó. "Claro que con tanta exigencia han bajado las ventas; mucha gente se va cuando le pido efectivo", dijo.
"Yo recibo algo de bonos, pero siempre que pueda dar el vuelto también en bonos, para no perder el efectivo", comentó Sergio Blaha, dueño de un quiosco de Córdoba al 500.
La exigencia de comprar los cospeles con el 30% de efectivo no es de los distribuidores sino de la firma Trapasa, empresa comercializadora de los cospeles, cuyos dueños son los empresarios del transporte automotor.
Julio Haro, directivo de Trapasa, explicó que las empresas de ómnibus necesitan el efectivo para pagar las cuotas de los créditos bancarios que tomaron para comprar unidades; las obligaciones fiscales con la DGI y el combustible. "Puede parecer insólito, pero es cierto: recibimos Bocade para vender los abonos, pero como tenemos que dar vueltos y necesitamos monedas, vamos con los bonos a las ?cuevas?, los canjeamos por efectivo y después vamos al banco a cambiar los billetes por monedas", relató el empresario, al hablar del círculo vicioso que generaron los bonos.
El 62% del circulante es en Bocade
Sobre un total de $270 millones de la circulación monetaria en Tucumán, unos $170 millones son en Bocade, lo que significa un 62% del total circulante en la provincia. Esto es el doble de lo que los economistas consideran razonable para que los bonos no se desvaloricen. El doctor Víctor Elías advirtió en más de una oportunidad que la emisión de títulos no debería superar el 30% del dinero en circulación. Para colmo, los $100 millones restantes que circulan no son todos en efectivo, sino que incluyen un porcentaje no determinado de tickets canasta, Lecop y cheques diferidos.
Entregan vales para dar el vuelto
La escasez de efectivo incluye a las monedas, que cada vez se ven menos. En negocios donde los montos que se mueven son pequeños, como las panaderías, se ha generalizado el uso de los vales como vuelto. "Los empleamos porque no tenemos monedas, pero sólo para los clientes habituales", aclaró Susana de Zottola, dueña de una panadería. El sistema también se ha extendido entre los almacenes de barrio pese a las quejas de los clientes, que prefieren el dinero. Incluso, algunas agencias de taxis entregan como vuelto tickets por 25 o 50 centavos que sirven para cualquier auto de la empresa.







