01 Junio 2006 Seguir en 
Gustavo “El Gordo” González, uno de los líderes de la barra brava de Atlético Tucumán, cuya familia fue minuciosamente investigada por la Policía en relación con el crimen de Paulina Lebbos, se presentó ayer en Tribunales.
González, cuyo domicilio fue allanado en varias oportunidades, así como el de sus hermanos y el de sus padres, solicitó, a través de su abogado Tomás Robert, que le devuelvan la ropa que le secuestraron durante los operativos.
Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde los allanamientos, “El Gordo” considera que las pericias que se realizaron para verificar si alguna de las prendas estaba manchada con sangre o si tenían cabellos de la estudiante, ya deberían estar terminadas o, por lo menos, que ya se habrían obtenido las muestras necesarias como para hacer un estudio comparativo. La versión sobre la participación de miembros de la familia González-Acevedo en el crimen fue dada por un detenido, que se encontraba alojado en la Dirección de Investigaciones. El hombre afirmó que la estudiante en realidad subió a un Peugeot 504 que era de “El Gordo” y que fue llevada a una vivienda donde, durante una fiesta, la mataron. Pero los investigadores no encontraron ninguna prueba que permitiera verificar la versión del detenido, a quien conocen como “El Pelao”.
Otra versión
En tanto, personal de Investigaciones, al mando de los comisarios Raúl Ferreyra y Julio López, continuó haciendo diversas averiguaciones, acordadas con el fiscal Carlos Albaca, para tratar de identificar al homicida. Ellos investigan otras hipótesis, que estarían relacionadas con el móvil del crimen pasional.
González, cuyo domicilio fue allanado en varias oportunidades, así como el de sus hermanos y el de sus padres, solicitó, a través de su abogado Tomás Robert, que le devuelvan la ropa que le secuestraron durante los operativos.
Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde los allanamientos, “El Gordo” considera que las pericias que se realizaron para verificar si alguna de las prendas estaba manchada con sangre o si tenían cabellos de la estudiante, ya deberían estar terminadas o, por lo menos, que ya se habrían obtenido las muestras necesarias como para hacer un estudio comparativo. La versión sobre la participación de miembros de la familia González-Acevedo en el crimen fue dada por un detenido, que se encontraba alojado en la Dirección de Investigaciones. El hombre afirmó que la estudiante en realidad subió a un Peugeot 504 que era de “El Gordo” y que fue llevada a una vivienda donde, durante una fiesta, la mataron. Pero los investigadores no encontraron ninguna prueba que permitiera verificar la versión del detenido, a quien conocen como “El Pelao”.
Otra versión
En tanto, personal de Investigaciones, al mando de los comisarios Raúl Ferreyra y Julio López, continuó haciendo diversas averiguaciones, acordadas con el fiscal Carlos Albaca, para tratar de identificar al homicida. Ellos investigan otras hipótesis, que estarían relacionadas con el móvil del crimen pasional.
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