29 Mayo 2006 Seguir en 
Una de las dudas más importantes para quienes investigan el crimen de Paulina Lebbos era si, cuando la mataron, la joven estaba drogada. Ya habían determinado que presentaba una alta dosis de alcohol en sangre, pero además querían saber si había consumido, por sus propios medios o inducida, estupefacientes, lo que podría haber facilitado la acción del homicida, que habría tenido en sus manos a una persona totalmente indefensa. En gran parte, esa incógnita quedó develada en el informe que, desde Buenos Aires, remitió personal especializado de Gendarmería Nacional. En una parte del trabajo se afirma que no se encontraron en el cuerpo de la estudiantes restos de barbitúricos, estupefacientes o psicotrópicos.
Durante el trabajo que hicieron en Tucumán, sobre todo en la reautopsia realizada el 4 de abril, los peritos tomaron muestras de vísceras del cuerpo para realizar estudios en Buenos Aires.
En el informe, según trascendió, los gendarmes aseguraron que Paulina Lebbos no estaba drogada. Sin embargo, advirtieron que no se puede hacer un informe final al respecto, ya que todavía hay análisis que no se concluyeron (ver en Buenos Aires...). En cambio, tomando los resultados de los estudios que hizo personal de la Policía Científica y del Cuerpo Médico Forense, indicaron que se encontró un valor de 1,56 de alcohol en sangre, que se considera alto. Esto coincide con la descripción que realizó una de las empleadas del bar Gitana -donde estuvo Paulina la noche del 25 de febrero y la mañana del 26- quien dijo que vio a la joven en el baño con signos de ebriedad, ya que se estaba mojando la cara y el pelo, además de que caminaba con dificultad.
Versión infundada
El viernes, el defensor del remisero Juan Pedro Cruzado, Carlos Posse, aseguró que Paulina utilizaba estupefacientes. "Todos saben lo que hacía ella, consumía drogas, lo dice el informe de Gendarmería Nacional", aseguró el abogado, tal vez sin saber que el referido informe dice exactamente lo contrario. Con esta afirmación, Posse quiso reafirmar su hipótesis de que el crimen está vinculado a la relación que Paulina tenía con su novio César Soto, aunque jamás aclaró a qué se refería. Posse también criticó la tarea de tres ex comisarios contratados por el Gobierno para que colaboren con la investigación, Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, que habían solicitado al fiscal Carlos Albaca que detuviera a Cruzado. El fiscal rechazó el pedido, pero sigue muy de cerca, y cada vez con mayor atención, la investigación de los tres ex comisarios, quienes afirman que cada vez tienen más pruebas contra el remisero Cruzado, el único que hasta el momento se identificó como la persona que trasladó ese 26 de febrero a Paulina y a su amiga Virginia Mercado desde la esquina del pasaje Gutiérrez y la avenida Alem. Cruzado afirma que quieren usarlo como chivo expiatorio para que el caso se resuelva, advierte que es inocente y rechaza todas las acusaciones que le hacen los policías.
Los dichos de Soto
Soto, en algunas de las declaraciones que realizó a lo largo de los tres meses que pasaron desde que desapareció Paulina, afirmó que la estudiante no utilizaba drogas, y afirmó que si encontraban estupefacientes en el cuerpo habría sido porque la habrían obligado a consumirlos.
Durante el trabajo que hicieron en Tucumán, sobre todo en la reautopsia realizada el 4 de abril, los peritos tomaron muestras de vísceras del cuerpo para realizar estudios en Buenos Aires.
En el informe, según trascendió, los gendarmes aseguraron que Paulina Lebbos no estaba drogada. Sin embargo, advirtieron que no se puede hacer un informe final al respecto, ya que todavía hay análisis que no se concluyeron (ver en Buenos Aires...). En cambio, tomando los resultados de los estudios que hizo personal de la Policía Científica y del Cuerpo Médico Forense, indicaron que se encontró un valor de 1,56 de alcohol en sangre, que se considera alto. Esto coincide con la descripción que realizó una de las empleadas del bar Gitana -donde estuvo Paulina la noche del 25 de febrero y la mañana del 26- quien dijo que vio a la joven en el baño con signos de ebriedad, ya que se estaba mojando la cara y el pelo, además de que caminaba con dificultad.
Versión infundada
El viernes, el defensor del remisero Juan Pedro Cruzado, Carlos Posse, aseguró que Paulina utilizaba estupefacientes. "Todos saben lo que hacía ella, consumía drogas, lo dice el informe de Gendarmería Nacional", aseguró el abogado, tal vez sin saber que el referido informe dice exactamente lo contrario. Con esta afirmación, Posse quiso reafirmar su hipótesis de que el crimen está vinculado a la relación que Paulina tenía con su novio César Soto, aunque jamás aclaró a qué se refería. Posse también criticó la tarea de tres ex comisarios contratados por el Gobierno para que colaboren con la investigación, Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, que habían solicitado al fiscal Carlos Albaca que detuviera a Cruzado. El fiscal rechazó el pedido, pero sigue muy de cerca, y cada vez con mayor atención, la investigación de los tres ex comisarios, quienes afirman que cada vez tienen más pruebas contra el remisero Cruzado, el único que hasta el momento se identificó como la persona que trasladó ese 26 de febrero a Paulina y a su amiga Virginia Mercado desde la esquina del pasaje Gutiérrez y la avenida Alem. Cruzado afirma que quieren usarlo como chivo expiatorio para que el caso se resuelva, advierte que es inocente y rechaza todas las acusaciones que le hacen los policías.
Los dichos de Soto
Soto, en algunas de las declaraciones que realizó a lo largo de los tres meses que pasaron desde que desapareció Paulina, afirmó que la estudiante no utilizaba drogas, y afirmó que si encontraban estupefacientes en el cuerpo habría sido porque la habrían obligado a consumirlos.








