26 Mayo 2006 Seguir en 
Con visibles muestras de cansancio y de un dolor profundo, Lucía Gallardo, la madre de Lucía Sánchez Gallardo, la estudiante universitaria que fue aplastada por un automóvil el miércoles a la mañana frente a la Facultad de Odontología, no paraba de rezar. "Es un milagro que esté viva. Ahora está en manos de Dios", expresó la mujer, que no se despegó un minuto de la joven de 26 años, que hasta anoche continuaba en grave estado internada en la terapia intensiva de un sanatorio céntrico.
El accidente se produjo en avenida Benjamín Aráoz y Coronel Suárez, cuando un Renault blanco, tras ser chocado desde atrás por una camioneta Ford F100, rojo, volcó y cayó sobre la joven.
"Todavía no puedo creer lo que pasó. Ella caminaba bien por la vereda, pegada a la pared. Es evidente que la sorprendió el auto, porque ni siquiera tuvo tiempo de correr", manifestó Gallardo.
Esperanza firme
Entre lágrimas, la mamá de la joven que cursa el último año de la carrera de Odontología, contó que la muchacha sólo salía de su casa para ir a la Facultad o a la Iglesia. "Lo único que quería era recibirse. Es muy creyente. Por eso le pido a la gente que me acompañe con cadenas de oraciones", expresó, con la esperanza firme de que la joven puede salvarse del terrible accidente.
El caso de la muchacha conmocionó a todos los allegados y conocidos de la familia, que se domicilia en el barrio Ex Aeropuerto. Cientos de personas, conocidas o no, pasaron ayer por el sanatorio para preguntar cómo evolucionaba Lucía y si necesitaban ayuda.
El tío de la joven, Angel Gallardo, dijo que el parte médico que recibieron señala que el estado de Lucía, dentro de la gravedad que presenta, es estable. "Responde a ciertos estímulos y continuará con respirador artificial hasta el domingo. Ese día se hará una prueba a fin de determinar si mi sobrina puede respirar por sí misma. Ya fue operada de la cabeza y le sacaron un coágulo, ya que sufrió politraumatismo cerebral. Pero no tiene afectada la motricidad, porque tiene reflejos", explicó Gallardo.
El familiar, que esperaba poder ingresar a la terapia para ver a su sobrina, recordó que el día del accidente Lucía había comentado que tenía que hacer un trámite en la seccional 11a de Policía para gestionar la beca estudiantil. "No podemos creer lo que pasó", dijo.
Amigos de los cuatro hermanos que tiene la joven atropellada se mostraron muy dolidos por el hecho. "No entro en razón de lo que pasó. Es una familia muy unida. Ella siempre estaba con los padres o estudiando", contó Sebastián, un amigo del hermano mayor de Lucía, Federico, quien es jugador del club Ñuñorco. "Me sorprende la violencia y la gravedad del choque", explicó Alejandro, quien junto a un grupo de amigos de la muchacha reclamaron que la Policía detenga al conductor de la camioneta. "Queremos que pague por lo que hizo. Por todo el dolor que está generando. El causó el accidente y huyó. Es una vergüenza", dijo.
Secuestraron la camioneta
Mientras el conductor del Renault blanco que aplastó a Sánchez Gallardo, Gustavo Clérici, se recupera de las heridas leves que sufrió en el choque, el que dirigía la camioneta roja que también participó en el accidente, José Enrique Fuentes, de 36 años, se presentó en la tarde del miércoles en la seccional 11a, según informó el jefe de la dependencia policial, el comisario Miguel Acuña. "Dijo que huyó porque estaba muy asustado, ya que nunca había tenido un accidente. Aseguró que desconocía la gravedad del choque y que tuvo una crisis de nervios", comentó Acuña, quien aclaró que no se tomaron medidas privativas de libertad contra el hombre, aunque sí quedó a disposición de la Justicia.
Acuña indicó que la camioneta quedó secuestrada y que, al igual que el Renault, será sometida a pericias. "Fuentes no es el dueño de la camioneta. Estaba trabajando cuando ocurrió el choque", comentó.
El accidente se produjo en avenida Benjamín Aráoz y Coronel Suárez, cuando un Renault blanco, tras ser chocado desde atrás por una camioneta Ford F100, rojo, volcó y cayó sobre la joven.
"Todavía no puedo creer lo que pasó. Ella caminaba bien por la vereda, pegada a la pared. Es evidente que la sorprendió el auto, porque ni siquiera tuvo tiempo de correr", manifestó Gallardo.
Esperanza firme
Entre lágrimas, la mamá de la joven que cursa el último año de la carrera de Odontología, contó que la muchacha sólo salía de su casa para ir a la Facultad o a la Iglesia. "Lo único que quería era recibirse. Es muy creyente. Por eso le pido a la gente que me acompañe con cadenas de oraciones", expresó, con la esperanza firme de que la joven puede salvarse del terrible accidente.
El caso de la muchacha conmocionó a todos los allegados y conocidos de la familia, que se domicilia en el barrio Ex Aeropuerto. Cientos de personas, conocidas o no, pasaron ayer por el sanatorio para preguntar cómo evolucionaba Lucía y si necesitaban ayuda.
El tío de la joven, Angel Gallardo, dijo que el parte médico que recibieron señala que el estado de Lucía, dentro de la gravedad que presenta, es estable. "Responde a ciertos estímulos y continuará con respirador artificial hasta el domingo. Ese día se hará una prueba a fin de determinar si mi sobrina puede respirar por sí misma. Ya fue operada de la cabeza y le sacaron un coágulo, ya que sufrió politraumatismo cerebral. Pero no tiene afectada la motricidad, porque tiene reflejos", explicó Gallardo.
El familiar, que esperaba poder ingresar a la terapia para ver a su sobrina, recordó que el día del accidente Lucía había comentado que tenía que hacer un trámite en la seccional 11a de Policía para gestionar la beca estudiantil. "No podemos creer lo que pasó", dijo.
Amigos de los cuatro hermanos que tiene la joven atropellada se mostraron muy dolidos por el hecho. "No entro en razón de lo que pasó. Es una familia muy unida. Ella siempre estaba con los padres o estudiando", contó Sebastián, un amigo del hermano mayor de Lucía, Federico, quien es jugador del club Ñuñorco. "Me sorprende la violencia y la gravedad del choque", explicó Alejandro, quien junto a un grupo de amigos de la muchacha reclamaron que la Policía detenga al conductor de la camioneta. "Queremos que pague por lo que hizo. Por todo el dolor que está generando. El causó el accidente y huyó. Es una vergüenza", dijo.
Secuestraron la camioneta
Mientras el conductor del Renault blanco que aplastó a Sánchez Gallardo, Gustavo Clérici, se recupera de las heridas leves que sufrió en el choque, el que dirigía la camioneta roja que también participó en el accidente, José Enrique Fuentes, de 36 años, se presentó en la tarde del miércoles en la seccional 11a, según informó el jefe de la dependencia policial, el comisario Miguel Acuña. "Dijo que huyó porque estaba muy asustado, ya que nunca había tenido un accidente. Aseguró que desconocía la gravedad del choque y que tuvo una crisis de nervios", comentó Acuña, quien aclaró que no se tomaron medidas privativas de libertad contra el hombre, aunque sí quedó a disposición de la Justicia.
Acuña indicó que la camioneta quedó secuestrada y que, al igual que el Renault, será sometida a pericias. "Fuentes no es el dueño de la camioneta. Estaba trabajando cuando ocurrió el choque", comentó.







