El déficit de caja y los compromisos políticos

No es casualidad sino una causalidad: en febrero, un mes que fue electoral, el Gobierno cerró las cuentas con un fuerte rojo fiscal con más aportes a los municipios. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA - maguaysol@lagaceta.com.ar

26 Mayo 2006
El Gobierno comenzó el año con el pie izquierdo. Las cuentas provinciales del primer trimestre cerraron con un déficit de caja que, aunque puede ser un problema circunstancial de liquidez, marca el retorno de esa palabra vedada para las provincias, tras la firma de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Lo más preocupante del caso es que el gasto público está creciendo a mayor ritmo que lo hacen los ingresos, tanto nacionales como los que se recaudan por los impuestos provinciales. Si bien desde el Ministerio de Economía explican que ese incremento de las erogaciones tiene su principal efecto en las paulatinas subas salariales a los 70.000 estatales, también obedece a otros factores que hacen a la falta de conducta de un Estado que, parece ser, no aprendió a vivir con excedentes fiscales.
Desde que el Gobierno nacional avaló los reajustes de los salarios, a la Provincia no le quedó otro remedio que acoplarse a aquella medida. Se trata de una decisión política para sostener la paz social y evitar viejos fantasmas protestatarios.
No obstante, si uno analiza la ejecución presupuestaria del primer trimestre, se puede llegar a la conclusión de por qué febrero fue un mes con un elevado déficit de caja (casi $ 32 millones) y con fuertes compromisos políticos del gobernador José Alperovich para movilizar toda una estructura electoral que le aseguró el triunfo el domingo 19 de ese mes.
No es casualidad, sino una causalidad, que los aportes a los municipios y a las comunas rurales, más la asignación de fondos para obras públicas se haya incrementado exponencialmente antes de las elecciones de convencionales constituyentes. Tampoco es obra del destino que el Poder Ejecutivo haya acelerado los pasos administrativos y jurídicos para poner en marcha, desde el primer mes del año, un suculento fondo fiduciario bianual (se extenderá hasta 2007, otro año electoral) con $ 368 millones que se distribuirán entre 18 de los 19 municipios tucumanos.
Tal vez esa suma de dinero sea parte de las inversiones financieras que hasta noviembre pasado constituían $ 265 millones de los valores activos de la Provincia y que hasta marzo se redujeron a la mitad. La misma suerte parecen haber corrido las reservas fiscales de la Provincia que, según lo manifestó alguna vez el propio gobernador José Alperovich, eran equivalentes a tres planillas salariales mensuales (unos $ 300 millones). Hoy, sin embargo, sólo hay guardados o inmovilizados unos $ 120 millones en cuentas corrientes remuneradas, en plazo fijo o cajas de ahorro, al decir del ministro de Economía, Jorge Jiménez.
Desde el Gobierno consideran que, por ahora, no habrá problemas financieros como para cumplir las pautas de equilibrio fiscal acordadas con la Nación.
No obstante, es posible que las reservas de recursos que acumuló el Gobierno terminen agotándose mucho antes de lo previsto oficialmente, ante el agresivo incremento que viene evidenciando el gasto público. De allí la preocupación oficial, ya que una pérdida de los ahorros significaría para la gestión el debilitamiento de la billetera del poder político.



Tamaño texto
Comentarios