La memoria parcial del pasado

26 Mayo 2006
Una sucesión de hechos y de mensajes contradictorios y comprometidos está agravando en los últimos tiempos la memoria sectaria del pasado. Esa circunstancia se extrema por tener origen en el discurso de los poderes públicos, con lo cual provoca confrontación entre sectores políticos y sociales. El exponente más testimonial de los días recientes se produjo en la Cámara de Diputados de la Nación al tratarse la impugnación del representante electo Luis Patti.
En dicha ocasión no sólo afloraron las exposiciones agresivas de las diferentes tesis, sino también las expresiones de odio recíproco entre grupos de las galerías sedicentemente representativos del pensamiento ciudadano. Como resumen final, quedó un fallo que desdijo de la calidad institucional exigible al Congreso, por violentar el artículo 8, inciso 2, del Pacto de San José de Costa Rica, en donde se dispone que “toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad”.
Otra circunstancia de sectarismo impuesto a prescripciones institucionales ha sido el impedimento mediante la fuerza de la elección de rector de la Universidad de Buenos Aires por un sector estudiantil, en desacuerdo con la postulación del decano de Derecho, Atilio Alterini. Las razones invocadas apuntaron igualmente al pasado de quien no tiene imputación judicial alguna.
Testimonio más elocuente de la manera con que el oficialismo actúa, siguiendo una política deliberada, ha sido el agregado de un primer prólogo a la última edición del informe “Nunca Más”, emitido en 1984 por la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep).
Dicho texto fue redactado por el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y desdice del original, donde se manifiesta el carácter compulsivo de la década del 70, para expresar una visión unilateral de los acontecimientos históricos. Tal punto de vista -según manifestó el funcionario- “es la política que ha fijado el Presidente y no es susceptible de discusión con otros organismos”.
El informe “Nunca Más”, vale recordar, fue el resultado de la investigación de un prestigioso grupo de personalidades democráticas encabezado por el escritor Ernesto Sábato, y constituyó la base del juicio a las Juntas Militares por el primer gobierno de la restauración constitucional. Evidente consecuencia de esa memoria sectaria ha sido la exaltada manifestación pública de militares en retiro e, inclusive, en actividad, junto a familiares de víctimas de la guerrilla, donde la violencia también estuvo presente, y fue descargada especialmente sobre el periodismo con agresiones físicas.
El odio siempre se mimetiza en el adversario, y se extrema cuando quienes tienen la responsabilidad política y moral de convocar a la sociedad para integrarla en la paz creativa, lo incluyen como herramienta unilateral de gestión, tal cual ha sido la explicación del secretario de Derechos Humanos.
El caso de ese primer prólogo a más de 20 años del original es, seguramente, ineludible para explicar un discurso público que tiene en el Presidente su referente mayor cada vez que manifiesta las posiciones del Gobierno.
Es penoso que ello se haga más ostensible a tres años de una gestión con notorios aspectos positivos en cuestión tan compleja como la crisis económica y social. La República muestra por ello un horizonte de incertidumbres que sin duda alguna podría despejarse mediante la convocatoria a una concertación de inteligencia sobre el proyecto supremo de la Constitución.



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