25 Mayo 2006 Seguir en 
25 DE MAYO (I)
Decimos ser argentinos por el simple hecho de haber nacido en este suelo, pero la gran mayoría no cumplimos nuestros roles como tales. Todos nos unimos en un mismo sentimiento de amor por nuestra Nación cada cuatro años, para el Mundial. Pero a los pequeños grandes símbolos que nos identifican como argentinos los dejamos de lado, nos olvidamos de que existen. Pasaron el Día del Himno y el de la Escarapela, pero sólo unos cuantos se acordaron de ello. A fechas como el 25 de Mayo y el 9 de Julio la gran mayoría las recuerda porque son feriados, y no por sus significados. Nos identificamos con una camiseta y no con una escarapela. Cantamos alentando a la Selección, pero no somos capaces de entonar nuestro Himno. Ser argentino implica mucho más que alentar a la Selección en el Mundial. Implica defender nuestro suelo, cuidarlo, protegerlo. Implica trabajar día a día, mirar con respeto nuestra bandera, usar con honor nuestra escarapela. Implica sentirnos como tales en todo momento.
25 DE MAYO (II)
Como humilde aporte al conocimiento de la historia, deseo destacar dos hitos que pintan el antes y el después del 25 de Mayo. El 20 de mayo, por pedido del pueblo, Belgrano y Saavedra entrevistaron al alcalde Lezica y le pidieron que le reclamara al virrey la convocatoria de un Cabildo Abierto. Ante esto, Cisneros convocó a los jefes militares, para solicitarles apoyo, pero este le fue negado. Después de haberse designado la Primera Junta, el virrey fue desterrado. Se disolvió el Cabildo y se enviaron expediciones al Alto Perú y al Paraguay. Además, se fundó un periódico, que se llamó “La Gazeta de Buenos Ayres”, y se creó la Biblioteca Pública, por iniciativa de Mariano Moreno. También se proyectó la construcción de un nuevo puerto y se sancionó la libertad de comercio, entre otras medidas. No faltaron opositores en Córdoba y en Mendoza, que por suerte fracasaron.
CONTRA EL ODIO
La historia oficial dice que hubo terrorismo de Estado de un lado y jóvenes idealistas del otro. Esto es lo que hoy se les enseña a las nuevas generaciones de argentinos. Nada se dice de los más de 21.000 atentados cometidos por organizaciones terroristas, y los mil y tantos jueces, empresarios, dirigentes, militares, policías y civiles que cayeron víctimas de su accionar. Hay quienes prefieren no recordar por razones ideológicas; otros, por simple ignorancia o comodidad: cuando la economía crece a ritmo asiático nadie quiere reparar en esto. Pero quienes tuvimos que sepultar a padres y amigos no sólo no olvidamos, sino que queremos recordarle al Gobierno, sin odios ni resentimientos, que los hijos de las víctimas de los grupos terroristas no estamos dispuestos a dejar que se siga manipulando la historia, que estamos preparados para aportar un testimonio sobre quienes fueron nuestros padres y cómo murieron. Y finalmente, que no se puede hipotecar el futuro de nuestra querida Argentina por el camino del antagonismo y de las irritantes divisiones que crea la imposición oficial a una memoria parcializada. En la Argentina de “ni vencedores ni vencidos” ha habido constantemente vencidos y humillados. Resultado: seguimos sembrando el odio que pagarán otras generaciones, nos guste o no. Enseñar a odiar es una maldición repetida en nuestro país. Dios nos enseña a amar, algunos nos enseñan a odiar. Nuestros asesinados han pedido perdón para sus asesinos. Aunque sigan derramando sal en nuestras aún muy abiertas heridas, nosotros seguiremos el camino que nuestros padres nos inculcaron. Inspirados en la memoria de nuestros familiares y en los ejemplares legados de los coroneles Larrabure e Ibarzábal, quienes, soportando las peores torturas y privaciones, instaron a perdonar a sus victimarios sin rencores. Nosotros estamos dispuestos a hacer lo mismo, en aras de la ansiada pacificación nacional.
EL COLMENAR
Por razones familiares viajo a Tucumán; en especial, a El Colmenar. Debo aclarar que soy porteña y que desde setiembre de 1983 hasta la fecha recorro asiduamente las calles de este lugar. Grande fue mi sorpresa al enterarme de que sus habitantes no poseían en sus viviendas la red de gas natural y que, por ello, deben usar gas envasado. Pero mi asombro siguió en aumento al saber que a 100 metros de este lugar un barrio de reciente formación posee gas natural. Acostumbrada a usar agua caliente para todas las tareas diarias, me siento restringida para hacerlo aquí, porque conozco el alto precio del gas en garrafa. No sé de quién depende la realización de dichas obras públicas. Pero, por favor, El Colmenar, un barrio con más de 50 años, de la provincia a la que llaman “El Jardín de la República”, no puede existir en el siglo XXI sin gas natural.
OBRAS INCONCLUSAS
Quisiera contarles un cuento, que tal vez les sea conocido. Había una vez una villa que contaba con calles de tierra, pero quienes la habitaban estaban acostumbrados a vivir así. Un día vinieron con promesas de prosperidad (un rey con su séquito). Llegaron obreros con herramientas y grandes máquinas; empezaron a cavar y a romper el paisaje. Arrancaron árboles y rompieron aceras. Todos creyeron en ellos. Con emoción, se ilusionaron con que así se terminaban las calles intransitables por el barro y que todo sería mejor. Pasaron los días y los obreros se fueron con sus herramientas, dejando todo hecho un desastre: el paisaje y los corazones. Los vecinos se sintieron estafados. Un consejo: hay que inaugurar las obras cuando se terminan. El que mucho abarca poco aprieta.
INSEGURIDAD
Los vecinos de la calle Sarmiento, de Alderetes, hacemos pública nuestra preocupación por la falta de seguridad que se vive en esta zona. Hemos sufrido robos y asaltos de diversos modos y en distintas circunstancias. Ante esto, las fuerzas policiales de la zona no pueden o no saben neutralizar este flagelo, que pone permanentemente en riesgo nuestra integridad física, la de nuestras familias y la de nuestros bienes. Cada vez que sufrimos estos latrocinios, presentamos en la Policía las correspondientes denuncias. No obstante, observamos con preocupación que quienes delinquen y son individualizados, gozan luego de una envidiable libertad. Es nuestro propósito que las autoridades que manejan la seguridad en la provincia reparen -con especial dedicación- en nuestra zona de residencia, a fin de que entre todos logremos hacer realidad el sueño de vivir en un clima de respeto por los bienes y por la vida de todos.
CONSTITUYENTES
Al enterarme de las tristes noticias relacionadas con las tareas de la Asamblea Constituyente, volvieron a mi memoria algunos consejos del Martín Fierro. Y a ellas quiero dedicarles el siguiente párrafo: “muchas cosas pierde el hombre / que a veces las vuelve a encontrar / pero les debo enseñar / y es bueno que lo recuerden / si la vergüenza se pierde / jamás se la vuelve a encontrar”.
Decimos ser argentinos por el simple hecho de haber nacido en este suelo, pero la gran mayoría no cumplimos nuestros roles como tales. Todos nos unimos en un mismo sentimiento de amor por nuestra Nación cada cuatro años, para el Mundial. Pero a los pequeños grandes símbolos que nos identifican como argentinos los dejamos de lado, nos olvidamos de que existen. Pasaron el Día del Himno y el de la Escarapela, pero sólo unos cuantos se acordaron de ello. A fechas como el 25 de Mayo y el 9 de Julio la gran mayoría las recuerda porque son feriados, y no por sus significados. Nos identificamos con una camiseta y no con una escarapela. Cantamos alentando a la Selección, pero no somos capaces de entonar nuestro Himno. Ser argentino implica mucho más que alentar a la Selección en el Mundial. Implica defender nuestro suelo, cuidarlo, protegerlo. Implica trabajar día a día, mirar con respeto nuestra bandera, usar con honor nuestra escarapela. Implica sentirnos como tales en todo momento.
Carla Daniela Chio
Thames 2.500
S.M. de Tucumán
Thames 2.500
S.M. de Tucumán
25 DE MAYO (II)
Como humilde aporte al conocimiento de la historia, deseo destacar dos hitos que pintan el antes y el después del 25 de Mayo. El 20 de mayo, por pedido del pueblo, Belgrano y Saavedra entrevistaron al alcalde Lezica y le pidieron que le reclamara al virrey la convocatoria de un Cabildo Abierto. Ante esto, Cisneros convocó a los jefes militares, para solicitarles apoyo, pero este le fue negado. Después de haberse designado la Primera Junta, el virrey fue desterrado. Se disolvió el Cabildo y se enviaron expediciones al Alto Perú y al Paraguay. Además, se fundó un periódico, que se llamó “La Gazeta de Buenos Ayres”, y se creó la Biblioteca Pública, por iniciativa de Mariano Moreno. También se proyectó la construcción de un nuevo puerto y se sancionó la libertad de comercio, entre otras medidas. No faltaron opositores en Córdoba y en Mendoza, que por suerte fracasaron.
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S.M. de Tucumán
Juan Luis Nougués 281
S.M. de Tucumán
CONTRA EL ODIO
La historia oficial dice que hubo terrorismo de Estado de un lado y jóvenes idealistas del otro. Esto es lo que hoy se les enseña a las nuevas generaciones de argentinos. Nada se dice de los más de 21.000 atentados cometidos por organizaciones terroristas, y los mil y tantos jueces, empresarios, dirigentes, militares, policías y civiles que cayeron víctimas de su accionar. Hay quienes prefieren no recordar por razones ideológicas; otros, por simple ignorancia o comodidad: cuando la economía crece a ritmo asiático nadie quiere reparar en esto. Pero quienes tuvimos que sepultar a padres y amigos no sólo no olvidamos, sino que queremos recordarle al Gobierno, sin odios ni resentimientos, que los hijos de las víctimas de los grupos terroristas no estamos dispuestos a dejar que se siga manipulando la historia, que estamos preparados para aportar un testimonio sobre quienes fueron nuestros padres y cómo murieron. Y finalmente, que no se puede hipotecar el futuro de nuestra querida Argentina por el camino del antagonismo y de las irritantes divisiones que crea la imposición oficial a una memoria parcializada. En la Argentina de “ni vencedores ni vencidos” ha habido constantemente vencidos y humillados. Resultado: seguimos sembrando el odio que pagarán otras generaciones, nos guste o no. Enseñar a odiar es una maldición repetida en nuestro país. Dios nos enseña a amar, algunos nos enseñan a odiar. Nuestros asesinados han pedido perdón para sus asesinos. Aunque sigan derramando sal en nuestras aún muy abiertas heridas, nosotros seguiremos el camino que nuestros padres nos inculcaron. Inspirados en la memoria de nuestros familiares y en los ejemplares legados de los coroneles Larrabure e Ibarzábal, quienes, soportando las peores torturas y privaciones, instaron a perdonar a sus victimarios sin rencores. Nosotros estamos dispuestos a hacer lo mismo, en aras de la ansiada pacificación nacional.
M. Victoria Paz, María Susana y Arturo Larrabure, M. Elvira Paz, Eugenia Paz
y muchas firmas más
victimas_del_terrorismo@yahoo.com.ar
y muchas firmas más
victimas_del_terrorismo@yahoo.com.ar
EL COLMENAR
Por razones familiares viajo a Tucumán; en especial, a El Colmenar. Debo aclarar que soy porteña y que desde setiembre de 1983 hasta la fecha recorro asiduamente las calles de este lugar. Grande fue mi sorpresa al enterarme de que sus habitantes no poseían en sus viviendas la red de gas natural y que, por ello, deben usar gas envasado. Pero mi asombro siguió en aumento al saber que a 100 metros de este lugar un barrio de reciente formación posee gas natural. Acostumbrada a usar agua caliente para todas las tareas diarias, me siento restringida para hacerlo aquí, porque conozco el alto precio del gas en garrafa. No sé de quién depende la realización de dichas obras públicas. Pero, por favor, El Colmenar, un barrio con más de 50 años, de la provincia a la que llaman “El Jardín de la República”, no puede existir en el siglo XXI sin gas natural.
Hebe Iris Mariotti
Hidalgo 335 (1º 5)
Capital Federal
Hidalgo 335 (1º 5)
Capital Federal
OBRAS INCONCLUSAS
Quisiera contarles un cuento, que tal vez les sea conocido. Había una vez una villa que contaba con calles de tierra, pero quienes la habitaban estaban acostumbrados a vivir así. Un día vinieron con promesas de prosperidad (un rey con su séquito). Llegaron obreros con herramientas y grandes máquinas; empezaron a cavar y a romper el paisaje. Arrancaron árboles y rompieron aceras. Todos creyeron en ellos. Con emoción, se ilusionaron con que así se terminaban las calles intransitables por el barro y que todo sería mejor. Pasaron los días y los obreros se fueron con sus herramientas, dejando todo hecho un desastre: el paisaje y los corazones. Los vecinos se sintieron estafados. Un consejo: hay que inaugurar las obras cuando se terminan. El que mucho abarca poco aprieta.
Emma Rosa Molina
Suipacha 1.828
Villa Urquiza (S. M. de Tucumán)
Suipacha 1.828
Villa Urquiza (S. M. de Tucumán)
INSEGURIDAD
Los vecinos de la calle Sarmiento, de Alderetes, hacemos pública nuestra preocupación por la falta de seguridad que se vive en esta zona. Hemos sufrido robos y asaltos de diversos modos y en distintas circunstancias. Ante esto, las fuerzas policiales de la zona no pueden o no saben neutralizar este flagelo, que pone permanentemente en riesgo nuestra integridad física, la de nuestras familias y la de nuestros bienes. Cada vez que sufrimos estos latrocinios, presentamos en la Policía las correspondientes denuncias. No obstante, observamos con preocupación que quienes delinquen y son individualizados, gozan luego de una envidiable libertad. Es nuestro propósito que las autoridades que manejan la seguridad en la provincia reparen -con especial dedicación- en nuestra zona de residencia, a fin de que entre todos logremos hacer realidad el sueño de vivir en un clima de respeto por los bienes y por la vida de todos.
Beatriz del V. Hoyos
y muchas firmas más
Rivadavia 50
Alderetes (Tucumán)
y muchas firmas más
Rivadavia 50
Alderetes (Tucumán)
CONSTITUYENTES
Al enterarme de las tristes noticias relacionadas con las tareas de la Asamblea Constituyente, volvieron a mi memoria algunos consejos del Martín Fierro. Y a ellas quiero dedicarles el siguiente párrafo: “muchas cosas pierde el hombre / que a veces las vuelve a encontrar / pero les debo enseñar / y es bueno que lo recuerden / si la vergüenza se pierde / jamás se la vuelve a encontrar”.
Angel R. Salguero
Thames 853
S. M. de Tucumán
Thames 853
S. M. de Tucumán
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