La familia Lebbos apunta contra Soto

Además de oponerse a que le den el rol de querellante, quieren que se investigue si está vinculado con el asesinato. Lo consideran un potencial sospechoso.

CONTRA LA PARED. Soto, en la puerta de su casa, dialoga con LA GACETA. El muchacho dijo que lo único que quiere es que se aclare el caso. LA GACETA/ JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
CONTRA LA PARED. Soto, en la puerta de su casa, dialoga con LA GACETA. El muchacho dijo que lo único que quiere es que se aclare el caso. LA GACETA/ JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
22 Mayo 2006
En la semana en la que se cumplen los tres meses de que Paulina Lebbos desapareció, la familia comenzará a presionar para que se investigue aún más a César Soto, el novio de la joven, en busca de pruebas para sostener una de las teorías que ellos defendieron desde el principio: que Soto sabe qué fue lo que pasó con ella.
El fiscal Carlos Albaca contará desde hoy con un elemento crucial para el avance de la investigación. El viernes a la tarde, en un sobre cerrado, llegó a Tucumán el informe -más de 300 fojas- del trabajo realizado durante más de un mes por personal de Gendarmería Nacional en Buenos Aires, que le será entregado hoy al fiscal. Según adelantaron algunas fuentes, los peritos confirmaron lo que se había determinado en la primera autopsia, realizada el 12 de marzo, que a Paulina Lebbos la estrangularon hasta matarla. Basan su conclusión en la fractura de un hueso de la tráquea, lo que ya había sido determinado por los forenses tucumanos, trabajo que fue fotografiado y filmado.
El pedido que hicieron Alberto Lebbos y su abogado, Emilio Mrad, respecto de que se profundice la investigación en torno de Soto tiene varias lecturas. Por un lado, pretenden socavar su posición, sobre todo desde que Albaca decidió otorgarle al joven el rol de querellante, cuando para ellos es un sospechoso en potencia. Por otro, sostienen que existe la posibilidad de que el novio de Paulina haya tenido contacto con otras personas mencionadas en la causa a raíz de su relación con Soto.
Hoy Mrad presentará un documento, en el que expresará su oposición a la decisión de Albaca respecto del rol de querellante. En él también advertirá que Soto es potencial sospechoso y que "con su intervención directa en la causa puedo contribuir a desviar la investigación". El pedido de Mrad deberá ser resuelto por el juez de la causa, Juan Francisco Pisa, y su decisión también podrá ser apelada. De todas formas, hasta que el otorgamiento del rol de querellante quede firme (el expediente puede llegar incluso a la Corte Suprema), esa facultad la seguirá ejerciendo Soto, con el patrocinio del abogado Eduardo Moreno.
Estos, a su vez, pretenden que se profundice la hipótesis sostenida por los tres ex comisarios contratados por el gobierno para que colaboren con la investigación, Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, hipótesis que tiene como eje al remisero Juan Pedro Cruzado. Algunas contradicciones del chofer, quien es hasta el momento el único que asegura ser quien manejaba el remise que abordaron Paulina y su amiga Virginia Mercado en la zona del Abasto el 26 de febrero, hacen sospechar a Soto que Cruzado esconde algo. El hombre ya declaró cuatro veces, dos en la Policía y dos en Tribunales, ante distintos fiscales. En las cuatro oportunidades -excepto por algunos detalles- repitió el mismo relato. Pero como dentro de una causa en la que se barajan las más disímiles hipótesis sus dichos parecen ser sinceros, son varios los interesados en que se investigue si, además del viaje, él no tuvo algo que ver con la desaparición de la estudiante. Tanto, que los tres ex comisarios llegaron a pedirle a Albaca que solicite la detención de Cruzado, lo que el fiscal rechazó.

La presunta vinculación
Trascendió que en una de las escuchas telefónicas realizadas por orden de la Justicia, una mujer íntimamente vinculada a Paulina advirtió que la estudiante y Soto conocían al remisero Diego Nieva, que se domicilia en el barrio Lola Mora. Nieva es la persona a quien policías de Raco le modificaron la declaración y le fraguaron la firma. Además, según la planilla de controles de ruta, Nieva pasó tres veces el 26 de febrero por el sitio donde, el 11 de marzo, se encontró, a la vera de la ruta 341, en Tapia, el cadáver de la estudiante. Nieva ya declaró en Tribunales: dijo desconocer a la pareja y negó haber trabajado el día de la desaparición de la muchacha. Pero, en base a las nuevas informaciones , no se descarta que se lo cite nuevamente. La familia Lebbos pretende probar que algunas personas ayudaron a Soto, teoría que desde el principio fue avalada por el propio jefe de Policía, Hugo Sánchez."Soto es sospechoso", dijo en su momento.



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