22 Mayo 2006 Seguir en 
La cercanía del Mundial de fútbol genera informaciones de todo tipo, prácticamente a cada minuto. Pero la más esperada de los últimos tiempos fue, por lejos, la que difundiría la lista de jugadores elegidos por José Pekerman para vestir la camiseta nacional en el torneo alemán. Entre los nombres firmes, surgieron las sorpresas y, con ellas, la polémica quedó instalada. Una se generó con el anuncio de que Julio Cruz ocuparía el puesto 23 en lugar de Martín Demichelis. Pero lo que realmente trajo secuelas, intervención mediática del propio presidente de la AFA, Julio Grondona, fue aquella que involucró al tercer arquero del equipo.
Conocida es la pasión con que temas de esta índole son tratados por la opinión pública. Lógicamente, al tratarse de una convocatoria mundialista, el asunto cobró mayor envergadura. Si la presencia de Pekerman como entrenador del equipo aún genera ciertos rechazos, flaco favor fue el que le hizo Grondona luego de declarar que en la mentada elección de arqueros pudieron elegir a los tres que actúan en nuestro fútbol. “Germán Lux debió ir al Mundial; no me conforma la citación de Leonardo Franco. Creo que quienes son los entendidos del caso, Hugo Tocalli y Ubaldo Fillol (colaboradores del técnico), nos deben una explicación sobre esta decisión”, señaló.
Semejante afirmación produjo un tembladeral en el seno del cuerpo técnico argentino. Aún latentes las declaraciones emitidas por varios jugadores que no gozaron de la citación de Pekerman -Sebastián Verón, Walter Samuel, el propio Demichelis-, lo dicho por el mandamás del fútbol argentino alimentó la desconfianza, cuando se está a poco más de dos semanas del inicio de la cita ecuménica.
Y como si la incómoda situación no alcanzara sólo con esto, a las voces en contra se sumaron, entre otros, el mismísimo Diego Maradona -que habló de una mano negra-, y el afamado comentarista Macaya Márquez, para quien la Selección que nos representará no contagia nada a la gente.
¿Hace falta crear un clima de nervios así cuando se está a las puertas del torneo de fútbol más esperado? Exponer diferencias e interpretaciones es una práctica saludable desde todo punto de vista, aunque resulta desubicado hacerlo cuando se está frente a una cosa juzgada.
Aunque es conocido que Grondona siempre tiene opiniones para cada asunto inherente al fútbol -se autocalifica gerente de la fábrica y manifiesta no gustarle estar “pintado”-, lo que dijo en los últimos días quedó decididamente fuera de lugar.
Más allá de que Pekerman y su gente son empleados directos suyos, estos, quiera admitirlo o no, tienen la palabra final en un tema tan específico como lo es la elección de un jugador. De ninguna forma debió caer en el facilismo de sentirse dueño de la verdad, aunque presida el fútbol de un país que se jacta de tener más de 30 millones de entrenadores.
La Selección irá al Mundial con la sombra aún atemorizante del fracaso que experimentó en la última cita de Corea y Japón. Si bien transitó casi por una alfombra en su camino hacia la clasificación, las dudas que despierta el funcionamiento del equipo no son infundadas. Sobre todo, viendo las últimas producciones en cotejos amistosos internacionales.
Pero ni siquiera esta contingencia debe ser tomada como disparador para inmiscuirse temerariamente sobre la decisión de un hombre a quien se le confió una alta responsabilidad, a la que llegó avalado por los resultados obtenidos en categorías juveniles.
El Mundial está al alcance de la mano y lo mejor, de aquí en más, sería hacer fuerzas por los elegidos, a la espera de una actuación digna.
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